DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
Un amigo cada vez que llega diciembre, afirma que estamos en la época de la hipocresía: que medio mundo se la pasa deseando buenos días, feliz navidad y hasta desea un feliz y próspero año. En este caso, en lo personal, me acuerdo de la condición del político: que en el afán de quedar bien con todo mundo a todo mundo le da cuerda, es decir, siempre lo ve y da palabras agradables. Esa es la cuestión: ¿Cómo son, en la práctica, los políticos? Mienten, engañan o dicen la verdad.
Javier del Rey Morato público un libro: Los juegos de los políticos: describe en lo general a los políticos, sobre todo cuando están en campaña, y afirma que la regla es que siempre mienten y que siempre ocultan sus objetivos. La experiencia, en el caso de México como de Tamaulipas y sobre todo en la capital, es que si, efectivamente, los políticos mienten para ganar votos, triunfar en las elecciones y, al final, salen con que algunas de sus promesas son difíciles de cumplir.
ENEMIGOS DE VERDAD.
¿Son falsos e hipócritas los políticos? Si nos atenemos a los hechos, creo que fácilmente se puede decir que sí. Primero porque, efectivamente, la mayor parte de las veces hacen promesas que bien que saben no pueden cumplir, es decir, engañan al pueblo, al electorado. Y en el caso de su relación con el resto de los políticos lo que predomina son las relaciones publicas: ambos se engañan y el punto final, sin duda, es cuando se da la traición. Antes se decía que entre los panistas los amigos eran de mentiritas y los enemigos de verdad. Pues eso, sin duda, también sucede ahora con los morenistas.
Lo vimos en la precampaña para elegir al candidato a gobernador. Y ahora que se va a elegir al senador sustituto, el candidato será José Ramón Gómez Leal, el JR. Y medio mundo hace notar que fue un premio a su trabajo como operador político, de construir el entramado de los siervos de la nación como mecanismo de operación política. Sin embargo, los intereses de los protagonistas son distintos: Erasmo González pensaba que la tenía segura; Mario Alberto López, de Matamoros, pensó que ya la tenía en la bolsa y hasta pidió licencia como Presidente Municipal.
EL ARTE DE ENGAÑAR.
Hace días vi parte de una película de Sandra Bullock, se llama “Expertos en crisis” y es la historia de una campaña político-electoral en Bolivia; de como con sus estrategias tratan, buscan, inducir las simpatías y el voto popular hacia un candidato: hagan de cuenta que construyen la realidad, engañan al pueblo, les hacen creer una realidad y como, a partir de ella, tienen que emitir su voto. Tzu Sun, en El Arte de la Guerra lo explica muy bien: engañando se puede vencer al enemigo. La materia prima es la información y, obvio, como se maneja.
Nadie discute que la decisión de elegir al Jr como candidato a senador fue de AMLO. Pocos, o nadie, cree en las famosas encuestas de Mario Delgado. La táctica se ve, se nota, es no permitir que ningún grupo de MORENA crezca o se fortalezca tanto que pueda por si solo tomar decisiones. AMLO apuesta a que Erasmo González, Mario Alberto López, AVA, entre otros, no se atreverán a desafiar sus decisiones porque, como Ricardo Monreal, no quieren romper con él. Quiere que lo necesiten, que no se muevan solos: lo obedezcan, pues.
PODER Y DINERO.
Está visto que el pueblo, el pueblo bueno de AMLO, solo es un pretexto para obtener el poder, acrecentarlo y si se puede no compartirlo. Bajo esta perspectiva quizá sea muy atrevido decir que a los políticos mexicanos no les interesa el pueblo; que les interesa, en primer lugar, tener poder, porque después de él, viene el resto: prebendas, privilegios y riqueza. En el libro El Rey del Cash, la autora afirma que la 4T se trata solo de un cambio de personas en el ejercicio del poder, que ya hay nuevos ricos. Claro, en el caso de AMLO, este visto, le interesa el poder para trascender, lo ha dicho varias veces: quiere ser el mejor presidente de México en la historia y, si se puede, convertirse en el líder político de América Latina.