ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Las designaciones de Miguel Gracia Riestra como Vicefiscal de Delitos de Alto Impacto y de Violaciones a Derechos Humanos, y de Jorge Cuéllar Montoya nombrado Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, serían (¿o son?) claras señales de que el Fiscal Irving Barrios Mojica ya reconoció que el nuevo sol de Tamaulipas se llama Américo Villarreal Anaya.
Y que, dentro de ese contexto, que abarca el duelo de “el rey ha muerto”, por lo tanto “viva el rey”, también debe reconocerse que el nuevo gobierno y sus instituciones no están, como en el pasado, enfrentados con el pueblo.
La reacción del Fiscal (ya no tan “carnal”) si las señales van en esa dirección y no tienen aspectos circunstanciales con gente de Reynosa del poder pasado, iría más allá de unos simples candados abiertos.
Me explico: El poder es el poder, y su derivación en instituciones, leyes y hasta costumbres (esencialmente políticas) deben ser honradas partiendo de que fue el pueblo quien hizo posible su existencia.
De manera que las reacciones de Irving Barrios nada tendrían que ver con una actividad tan practicada como la deslealtad, sino la continuación hacia una realidad de un cambio político. Y poco importa si ese cambio político altera el pasado o los intereses de diversos grupos que actúan en el presente, pues como los viejos decían:
Las cosas cambian, porque esa es la naturaleza de un mundo donde Dios escribe, así sea entre renglones torcidos.
LA EXIGENCIA DE 98 MILLONES DE MEXICANOS
Una síntesis de lo anterior indica que si al nuevo poder político es a quien se le dio la oportunidad de gobernar a un estado tan estratégico, entonces lejos deben quedar las influencias de los Cavazos, los Yarrington, los Hernández, los Torre y los Cabeza de Vaca.
Los cambios tienen que servir para purgar sistemas y apartarnos de los ataques terribles y crecientes de las corrupciones sexenales.
Uno de esos cambios, como en el que Tamaulipas confiamos, son las reformas recién aprobadas por la Cámara de Diputados en donde (fíjese hasta los límites que hemos llegado) se obliga a los trabajadores del IMSS e ISSSTE “a dar un trato amable a los derechohabientes” que, como bien lo sabemos, ha sido el maltrato eterno a sus pacientes.
¿Podrá usted imaginarse al presidente López Obrador anclado a un pasado cuyos líderes sindicales de esas instituciones y los propios ex presidentes de la república, estén interviniendo para que “se cambie todo para que no cambie nada” (vulgo “gatopardismo”)?
En otras palabras: los trabajadores del IMSS e ISSSTE tendrán de aquí en adelante que andar con una sonrisa de oreja a oreja, pues los usuarios del servicio los podrán video grabar si es que además no brindan un servicio que evidencie un trato humano, amable y eficaz, pudiendo ser incluso despedidos y procesados penalmente si insisten en su afán de llevar su iniquidad hasta que la gente enferme más o de plano fallezca.
Esperemos que la mejoría del servicio médico que ofrecen estas instituciones que atienden a 96.7 millones de mexicanos (siendo 71.6 millones del IMSS en el régimen ordinario, 11.6 millones de IMSS-Bienestar y 13.5 millones del ISSSTE) evite el colapso y este no se convierta en bandera política que polarice mucho más a una nación que a diario sufre la degradación de la convivencia social.
Además que los trabajadores del IMSS e ISSSTE, que son alrededor de 500 mil a nivel nacional, asuman una gran conciencia colectiva, distantes a que sean sometidos a la penosa circunstancia de obligarlos (a la brava) a atender a 96.7 millones de mexicanos.
SERÁ 2023 EL MEJOR AÑO PARA VICTORIA
Y mientras todo apunta a que la senaduría vacante será disputada entre Carlos Canturosas Villarreal y el primer edil de Matamoros, Mario López Hernández, ambos efectuando intensos cabildeos (visibles e invisibles) en la Capital de Tamaulipas, el alcalde Eduardo Gattás Báez destaca que este año su gobierno logró un récord de inversión en obra pública con más de 180 millones de pesos, anunciando que el 2023 será mejor año para Victoria en décadas con el apoyo del gobernador Américo Villarreal Anaya y su aprobación al Fondo de Capitalidad.
¡Excelente inicio de semana!
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