Reflector/ Gilda R. Terán.

Seguirán con  las jornadas permanentes de la rehabilitación de las calles de esta ciudad  capital, así lo anunció el alcalde Lalo Gattas, ya  que una de las prioridades  es reforzar los servicios públicos.

Bueno estas tareas de “curar” las calles se harán gracias a una donación importante de asfalto que  hizo el Gobierno del estado al municipio victorense, y  pues con la gran cantidad de toneladas otorgadas, seguirán emprendiendo las restauraciones de arterias dañadas algunas por las lluvias que últimamente han caído.

Además con esta donación importante de material para las calles, el municipio tendrá un importante ahorro, por lo que pronto andarán las cuadrillas de personal de servicios públicos “a todo vapor” en estas tareas de rehabilitación.

Así mismo el edil de esta ciudad capital anduvo supervisando los operativos en los panteones, ya que con motivo del día de los difuntos, acudió mucha gente a visitar a sus familiares que ya partieron de esta vida.

Estuvo muy atento atendiendo a los  visitantes y escuchando sus demandas, todo esto acompañado de sus colaboradores, por lo que pondrá cartas en el asunto para atender las mayores necesidades planteadas.

 “La obscuridad termina, cuando sale el sol”

Indudablemente que en este efímero viaje por la tierra, en ocasiones los días soleados se convertirán en grises, porque circunstancias adversas, atropellarán  a nuestro verdadero espíritu.

Y sin preámbulo alguno, la vida nos sorprenderá con socavones profundos, en el que parecen sumergirnos sin tocar fondo, dando por hecho que esta sensación de estar en el vacío, pueda mermar nuestro sentido existencial.

Tal pareciera que se marchitara el deseo de crear sentidos motivacionales para el diario vivir, y es como si se extinguiera al final del túnel esa luz que siempre esperamos ver, pero recordemos que la obscuridad termina cuando sale el sol.

Y es que es un hecho que cuando las circunstancias negativas nos acompañan durante una larga temporada y no se marchan, y aun teniendo la esperanza que todo pasará, es lógico que nos concibamos derrotados y con déficit de fuerza para continuar adelante.

Consideremos que la vida no es como otros la pintan, es como usted la colorea,  porque será siempre nuestra actitud la que actúe como el mejor pincel, ese capaz de ofrecernos tonalidades de luz cuando más lo necesitamos.

Algo que me queda claro es que la vida puede ser muy oscura en cualquier momento, lo sabemos, tal vez lo hemos vivido,  sin embargo, lejos de claudicar, debemos de enfrentar, para elegir los mejores colores con los que pintaremos nuestro horizonte.

Sin embargo, todos tenemos un modo muy particular de dar color a nuestra cotidianidad, me refiero a nuestra actitud para encarar los claroscuros de este diario vivir,  y es que según la psicología podemos echar mano del manejo de las emociones.

Pues se llega el tiempo de activar la resiliencia, este citado entrenamiento consciente y constante para enfrentarnos de forma positiva a las situaciones adversas, actúa como un muelle que impulsa la vida.

Es decir, es el arte que nos confiere cierta sensación de control frente a las dificultades, de tal forma que lejos de quedar eternamente desvalidos por ejemplo como una infancia injusta, o alguna pérdida dramática o ese fracaso imborrable, tenemos la oportunidad de elegir colores nuevos con los que se puede dar forma a nuestro existir.

Nos vemos en la próxima

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