ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Este sábado asumió la Gubernatura de Tamaulipas el Dr. Américo Villarreal Anaya; y la primera reflexión que hace la ciudadanía de esta sufrida entidad radica en la imperiosa necesidad de contar con un gobierno que no precisamente venga a prometer el “cambio”, sino que cure las heridas y enfermedades provocadas por malos gobiernos.
Coincidentemente el nuevo mandatario del estado es precisamente médico, y seguramente, como todo buen galeno, tiene la capacidad de anticipar, así a simple vista, si un paciente está padeciendo algún mal que le esté alterando la salud en alguna medida.
El caso de Tamaulipas concuerda con esa descripción alegórica: se trata de un territorio con 3 millones 500 mil habitantes, atacado constantemente por una legión de demonios que han atrasado gravemente su desarrollo, particularmente el de su gente.
TRANSFORMACIÓN RADICAL O LAS CONSECUENCIAS
Bajo ese contexto esperanzador llama la atención que el nuevo titular del Poder Ejecutivo convoque (muy en serio) a desterrar la corrupción y el saqueo.
Para lo cual tendrá que hacer uso de todas las instituciones de justicia del estado, desde la Fiscalía General a cargo de Irving Barrios Mojica, hasta el Supremo Tribunal de Justicia presidido por David Cerda Zúñiga, considerando antes que los responsables de estos dos organismos públicos, dirigidos por personajes estrechamente vinculados al pasado gobierno, tendrán que admitir que los nuevos tiempos han llegado.
Y que las trilladas ofertas políticas de “cambios” han sido superadas por una transformación radical, pues es ahora que se decide por una renovación total o todo mundo tendrá que atenerse a las consecuencias.
Es decir, renovarse o morir frente a un entorno desquiciado por falsos redentores políticos que prometieron diversas utopías para finalmente apropiarse de las riquezas del pueblo.
REGENERAR LA VIDA PÚBLICA… Y LA NATURALEZA
Respecto a que la llegada del Gobierno de la Cuarta Transformación coincide con el ocaso del saqueo, la traición, la amenaza y el despotismo, que colocaron al estado en una grave decadencia, también trasciende que la democracia que todas y todos conocemos se convertirá en una democracia socioecológica, de la que tanto ya se habla en Europa como en Estados Unidos y Canadá. Así como se lee.
El aviso claro de Villarreal Anaya, de crear nuevas secretarías que evidentemente serán incorporadas al gabinete, dará lugar a que la Comisión Estatal de Energía se convierta en la Secretaría de Desarrollo Energético, en tanto que la Comisión Estatal del Agua pasará a ser la Secretaría de Recursos Hidráulicos y Desarrollo Social.
Se refiere el nuevo Gobernador a dependencias estratégicas que representan, por su naturaleza socioecológica, la avanzada contra los peligros que en el corto o mediano plazo enfrentará (con mayor crudeza) la humanidad, y donde Tamaulipas no es para nada una excepción.
Prever que la naturaleza ha cambiado, sea por la depredación del ecosistema o por reacciones que se desencadenan y nadie las alcanza a comprender (menos a retrasar o interrumpir), es sinónimo de alertarse por los graves e inminentes peligros a la supervivencia humana.
Recordemos —todas las veces que sea necesario— que una gran parte de las sequías, como de las crisis energéticas, son atribuidas a la falta de inteligentes proyecciones científicas y tecnológicas que soslayaron que el planeta ya no es el mismo de siempre. ¿Es tan difícil entenderlo?
Y que el Gobierno del Estado de Tamaulipas, que apenas se instaló hace un par de días, ya anuncie que surgirán dos nuevas secretarías que en el pasado no se les había tomado muy en serio sus alcances, habla no de reflexiones espontáneas que surgieron al fragor de las batallas electorales, sino de un candidato, ahora Gobernador, que convoca a que al estado arribe la 4T, pero asimismo se manifiesten y establezcan los ejes sólidos que defiendan al ser humano de un animal peligroso conocido como el hombre.
UN GOBIERNO BIEN ESTRUCTURADO
En síntesis: Américo Villarreal anuncia un gobierno bien estructurado, capaz de responder a la exigencia y clamor que en el pasado no fueron escuchadas quizá por la soberbia o la ignorancia de que la Tierra nunca se enfurecería tanto al límite de amenazar la vida de la especie humana.
¡Excelente inicio de semana!
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