ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-

El gobierno que mañana sábado 1 de octubre asumirá el Dr. Américo Villarreal Anaya, inicia una era democrática sobre la que todas y todos los tamaulipecos tienen la esperanza de regresar a los propósitos de una sociedad que merece vivir en un entorno civilizado y pacífico.

Una nueva era ordenada básicamente por una sociedad agobiada por una crisis interminable y por un gobierno estatal que no resultó ser una dirigencia ejecutiva ordenada y equilibrada, ni tampoco la que impulsaría con particular ahínco la justicia social prometida.

¿Qué sucedió con el panismo en el poder estatal? ¿Razonaron que todo se reducía a un conglomerado de empresas privadas?

A ciencia cierta no puedo definir lo que ocurrió y la causa de que una autoridad tan relevante como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación haya desmentido en una forma tan abrumadora (7 votos a favor de Morena contra cero votos del PAN) las acusaciones que, hablándolo francamente, daban la impresión de ser genuinas por la forma tan “convincente” de manifestarse en los medios y en todas las plataformas de las redes sociales.

Ya corresponderá al nuevo Gobierno de Tamaulipas llamar a cuentas a quienes difamaron y calumniaron la imagen de un personaje como Américo Villarreal Anaya, que demostró ante propios y extraños no sólo su inocencia de los cargos imputados sino que la elección la había ganado con todas las de la ley.

Eso nos lleva a suponer que el panismo que gobernó a la entidad por seis años fue rebasado por las ambiciones malsanas y los odios enfermos que no pudieron reconocer en la democracia el sistema sano, fuerte y vital capaz de ofrecer la mejor opción de gobierno.

Qué lamentable, lo digo muy en serio, que todo aquello que debió haberse admitido en la cancha democrática tuviera que haber sido solucionado en las instancias judiciales donde siempre hay un ganador y un perdedor.

¿POR QUÉ LLEGARON A ESOS EXTREMOS?

Eso sobrevino, se confirma con el fallo de la justicia federal, porque las graves resistencias a que Tamaulipas tuviera un gobierno emanado de otro partido político.

Es decir, habían crecido tanto los intereses particulares de quienes gobernaban pues volvieron al estado un centro de negocios abierto, nada que ver con la elevada responsabilidad de una administración pública regida por las leyes y por las constituciones de la república y del estado, así como fundamentalmente por la voluntad soberana del pueblo.

Ahondar en ese mar de difamaciones y calumnias no resultará nada provechoso, menos para el pueblo harto de observar las turbulencias políticas que se derivaron desde el 5 de junio en que Américo Villarreal Anaya se convertía por el voto de la ciudadanía en el gobernador electo de la entidad.

No obstante, habría que considerar con toda la urgencia del mundo si una vez sorteada la tormenta desatada por un panismo desenmascarado por la justicia, la administración del médico Villarreal Anaya podrá gobernar lastrada por la que se supone una herencia pública con deudas, abusos y saqueos que intentaron ser no vistos por las cortinas de humo tendidas por el ahora ex gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, que prometió frente a los medios de comunicación no irse del estado y enfrentar personalmente el juicio que inevitablemente se le viene encima.

Ese desafío que seguro enfrentará la nueva administración estatal morenista, tendrá que echar mano de todos los mecanismos jurídicos a fin de demostrar la calidad de sus proyectos. Considerando que estos se realizan con dinero.

Esto es como si una familia se doliera de que les robaron los muebles y recursos de su casa, pero que de pronto se supiera quiénes fueron los responsables de semejante delito.

Así deberá actuar la administración de Américo Villarreal Anaya, a través de la Fiscalía General del Estado o de la Fiscalía General de la República.  

De lo contrario, tendrá que ser el pueblo quien tenga que pagar todo lo que se sospecha desde ahora fue malversado por los funcionarios a cargo de las dependencias del gobierno que ya se fue.

De eso se trataría esencialmente, si es que no nos equivocamos y en las  causas principales del por qué surgió antes del 5 de junio una poderosa oposición. Si así no hubiese sido, el panismo seguiría fresco y ufano.

¡Feliz fin de semana!

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