ORBE
Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Hasta este punto de la historia de Tamaulipas, los eventos políticos, quiérase o no, los escriben dos grandes partidos apoyados por otros institutos políticos como el PRI, PVEM, PRD, MC y PT.
De estos anteriores unos tienen una gran tradición entre el pueblo, mientras que de otros se duda de su vocación ciudadana.
El caso es que Morena y PAN, mañana 15 de septiembre, darán en Ciudad Victoria, dos Gritos:
El tradicional que, de acuerdo a los trascendidos por el secretario general de Gobierno, Gerardo Peña Flores, habrá de darlo como en los pasados cinco años de su administración el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.
En tanto que el otro Grito, totalmente atípico, inusual, diferente y especial estará a cargo del alcalde Eduardo Gattás Báez, para lo cual ya están listos todos los preparativos para encabezar el festejo.
Origen de estos nuevos escenarios son los cambios profundos que ha traído consigo la democracia en el país, y en donde Tamaulipas no es la excepción.
Algunas voces, inquietas por lo insólito de los hechos que ocurrirán la noche de este jueves 15 de septiembre, anticipan situaciones de violencia que enrarecerán el festejo de la Independencia de México.
Esas circunstancias generarían, en el caso de que las cosas fueran así, un marco cuyo ambiente político describiría todo un fracaso de las instituciones que han impulsado la democracia, al menos en Tamaulipas.
¿POR QUÉ LA VIOLENCIA?
Pero, en el caso de que los recelos entre ambas fuerzas políticas, convertidas en gobiernos, estatal y municipal, tuvieran la capacidad de ir más allá de la sana competencia legal, ¿a quiénes beneficiaría el encontronazo entre estas dos fuerzas que han demostrado –en su momento– la capacidad de ascender al poder?
¿Cuál sería, sobre todo, la utilidad de que mañana por la noche se suscite una serie de fricciones entre grupos de ciudadanos afines a ambas corrientes políticas?
Obviamente, todo mundo lo sabe, siempre habrá gente interesada (y sólo porque sí) en que, posterior a una elección como la del pasado 5 de junio, donde desde luego hubo ganadores y vencidos, se compliquen los cambios ordenados por la mayoría del pueblo.
Pero eso no significa que la gente vaya a disfrutar de un conflicto (presuntamente) inminente y peligroso.
Eso debemos dejarlo a una minoría que sinceramente ni siquiera es dirigente y mucho menos encabeza ideologías a favor de las clases populares. Una minoría violenta que no sólo no tiene que hacer nada en política sino que su consigna es ir lanzando trampas y oscuridades a los procesos democráticos.
MÉXICO ES MÁS GRANDE QUE TODAS SUS CRISIS
La respuesta a los dos Gritos es la evidencia clara y contundente de que en Tamaulipas ya se vive intensamente una democracia, cuya libertad es tal como recién lo acaba de decir el presidente López Obrador, respecto que Ricardo Monreal estaba en su derecho de votar contra que la Guardia Nacional dependa de la Sedena.
Mensaje esencialmente igual fue el que dio Gerardo Peña Flores, respecto al derecho que el alcalde Eduardo Gattás Báez tiene para encabezar desde el Palacio Municipal la ceremonia que festeja la Independencia.
Otro evento muy similar sucede en el Congreso del Estado entre PAN y Morena: finalmente ambas fuerzas políticas ya entendieron que era una aberración la parálisis legislativa causada por sus discrepancias.
El presidente de la Junta de Coordinación Política, Félix García Aguiar, informó antier que diputados de Morena y PAN iniciaron el diálogo para destrabar iniciativas y mejorar la imagen del Congreso ante la ciudadanía. Eso también es democracia.
Finalmente, haya causas graves como para no festejar el Grito de la Independencia, lo cierto es que siempre habrá grandes motivos para celebrarla. Crisis siempre han existido y México siempre ha sido más grande que todas ellas.
¡Feliz miércoles!
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