Por: René Martínez Bravo

Sin profundizar tanto en el tema sobre el legado de cada gobernador o su administración y su impacto en los tamaulipecos, podríamos asegurar, que salvo honrosas excepciones, es para darnos vergüenza el proceder y actuación de éstos por los últimos 50 años.

Sin lugar a dudas, quienes aún conservamos la memoria, o nos tocó conocer la trayectoria de cada uno de ellos, sabremos distinguir claramente las diferencias.

Don Manuel A. Ravizé, Don Enrique Cárdenas González, Don Emilio Martínez Manautou y Don Américo Villarreal Guerra, son, en mi apreciación y la de muchos, que se les podía referir con «el Don» antepuesto al nombre, gracias a su actuar mesurado al gobernar, en donde el honor, la dignidad, el pudor y la vergüenza, predominó entre ellos, claro, no falta quien diga…. «¿Y comparados con quien»?.

Pues de eso se trata mi exposición, que si bien, los ya mencionados gobernadores, unos en mayor proporción que otros, hicieron por mucho, un mejor papel que sus sucesores, y a partir de Manuel Cavazos Lerma, fueron perdiendo ese «Don» que distingue a los hombres de bien, reconocimiento dado por la gente de manera espontánea.

Ahora sí que, el cinismo, abusos, calamidades, atropellos, agandalles, ha sido la marca de la casa en cada titular del ejecutivo durante los últimos 30 años en territorio tamaulipeco, por supuesto, de menos a más.

El último gobernador decente, ecuánime, sencillo, tranquilo y eficiente, fue el Ing. Américo Villarreal Guerra, al término de su gestión, fuimos testigos de cómo se fue degradando la función pública, la depredación del erario público fue in crescendo, la voracidad y hambre por los negocios desde el poder se fue haciendo cotidiano, y el desamparo y abandono de las clases más desprotegidas de la sociedad se hizo una costumbre, al final el resultado fue de reclamo y rechazo en las urnas, – ¡no más de lo mismo!, – votaron por un cambio verdadero, no por aquel que prometieron hace seis años, y que nunca llegó, más al contrario, ha sido el peor gobierno en la historia de la entidad, hasta la fecha, simulación y abuso, represión y tiranía fue la constante. El hartazgo fue evidente el pasado 5 de Junio.

El Ing. Américo Villarreal Guerra, cerró una buena época, el último en tener y merecer el «Don»….

La esperanza ahora, es que el Dr. Américo Villarreal Anaya lo recupere, ese «Don» que se gana con la actitud, el «Don» que el pueblo confiere, y que se lleva con honor.

Luego de 30 años de saqueo y despojo, a partir del 01 de Octubre, se vislumbra un futuro halagador para esta tierra de hombres y mujeres de bien, de trabajo y dignidad, pueblo noble que ofrece y se entrega una y otra vez, pero que también se revela ante el oprobio y la ignominia.

¿Qué todo sea para bien común!

Américo Villarreal
Américo Villarreal Santiago

CdVictoria