Víctor Peña, desde Reynosa acusa al poder estatal

Por: René Martínez Bravo

Dicen que en política no hay casualidades, pero sí causalidades, y que las reacciones siempre obedecen a las acciones concertadas, y en función de todo ésto es como se desarrollan los aconteceres diarios en la historia de cualquier lugar, con intereses personales, de grupos, tanto económicas y sociales, pero evidentemente políticas, ésos que son usados por el poder, en beneficio de muy pocos, y en contra de mayorías indefensas y vulnerables, las mismas que siempre han padecido injusticias, atropellos y abusos de toda índole. La violación a todos sus derechos más elementales pues.

Entonces, ¿como creer que la trama para derrocar, deponer, quitar al alcalde de Reynosa, haya sido idea de una sola persona, mas aún cuando te das cuenta de quien se trata?…

El tal Luis Espino Acosta, cachorro del Auditor Superior del Estado, Jorge Espino Ascanio, nos dicen, además de no contar con un brillante coeficiente intelectual, ha sido siempre protegido de papi, y por consecuencia, ha gozado de las mieles del poder y el privilegio del proveedor consentido en algunos temas en gobierno del estado, lo que, sin duda, obliga a demostrar ciertas lealtades inconfesables.

Videos y audios, en donde el tal Luis es protagonista central, nos muestran la enseñanza que con ejemplos vivos y de primera mano a tenido como escuela, y así busca conseguir posiciones que jamás lograría por la vía electoral, de las que se consiguen gracias a la confianza del pueblo, y entonces se miran en el espejo, y se engañan así mismos, creyendo que todos padecen de su mismo mal, y que es natural en su entorno de vida, ése en donde se compra y se venden voluntades y dignidad a cambio de dinero, al mejor postor.

La deficiencia en su estrategia, tan burda y vulgar, hizo que el joven Luis arruinara todo su plan, y no solo eso, evidenció lo que ya se sabía, la especie de un operativo manejado desde el más alto nivel del poder estatal salió a flote, y obligados a desconocer la «operación fallida de destitución», hasta su padre pintó su raya.

Motivado por estas deleznables acciones, y al ver amenazada su libertad e integridad física, el alcalde Carlos Peña Ortiz, se ha pronunciado en ese sentido, para que quede constancia de la represión y persecución de la que ha venido siendo objeto desde el año pasado, señalando de manera directa como culpables al gobierno del estado de lo que les llegue a suceder a él, pero también a miembros de su cabildo y funcionarios de su gobierno. Así las cosas hasta el momento en la vida política y social de ésta frontera.