ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-

“Los hombres no aprenden jamás”.- Facundo Cabral.

A estas alturas es sumamente difícil encontrar a una persona espantada por la inmensa corrupción que a toda hora perpetra la llamada “clase política” de este país.

El pueblo ha perdido mucho de esa capacidad de asombro, pero a cambio vive en un estado de indignación crónica.

Algo supe, hace unas semanas, respecto al comportamiento (oscuro, siniestro, tétrico) del presidente del PRI nacional, Alejandro “Alito” Moreno, que del 2015 al 2019 fuera gobernador de Campeche.

Acusado de ser de lo peor, de lo despreciable a lo asqueroso, este sujeto tiene secuestrado al PRI, pese a que un grupo de ex líderes nacionales “le han pedido reflexionar” sobre los serios problemas para continuar al frente del más tradicional de los institutos políticos de esta nación.

Es decir, le han pedido –eufemísticamente– que se largue del partido.

Layda Sansores, ex priista y actual gobernadora de Campeche por Morena, afirma que “Alito” Moreno, pide fotografías íntimas a las diputadas de su partido, a cambio de favores.

Fotografías que la mandataria tiene en su poder, obtenidas de un celular encontrado cuando la Fiscalía de Campeche ejecutaba un cateo a una de las mansiones del presunto degenerado que no ha podido moralmente desmentir a Sansores.

LOS FRENOS LOS TIENEN LOS FISCALES Y LOS JUECES

Este es un expediente (común y corriente) de cómo un “político” puede arrastrar a una organización al abismo de la peor inmoralidad. Y a pesar de todo, continuar alegando estupideces sin que nadie lo ponga en su lugar.

Empezando por los fiscales y los jueces que han perdido, para empezar, mucha autoridad moral, imagínese la capacidad de llevar correctamente una carpeta de investigación hasta un proceso judicial.

El mal se ha adueñado de México y del planeta, sin que nadie haga algo por echar a andar los mecanismos de frenos que impidan un camino sin retorno, pues sin justicia la esperanza se convierte en algo parecido a la nada.

De hecho, trasciende que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha anunciado que bajo el proyecto “Satán 2”, su país puede destruir en cinco minutos las principales capitales de Europa Occidental, empezando por París, Londres, Berlín, Roma y Madrid.

¿Cómo lo haría? Según mediante bombas nucleares ¡200 veces más potentes que aquellas que destruyeron a Hiroshima y Nagasaki el 6 de agosto de 1945!

Las consecuencias de ese poderío infernal harían que todo el planeta se desplomara en cuestión de horas (no de días), y que la destrucción del mundo conocido se volviera irreversible.

Semejante holocausto nuclear sería, borrados del mapa cerca los 500 millones de habitantes que habitan el continente europeo, una guerra directa contra la madre naturaleza y desde luego contra la Tierra.

¿Y a cambio de qué? ¡Pues de nada!, y de peor que nada. Tenemos no políticos sino criminales que les arden las manos por ejecutar genocidios, extinciones y ecocidios.

ESTOY A FAVOR DE LOS QUE MENOS GANAN: GATTÁS

Recientemente un grupo de trabajadores del Ayuntamiento de Victoria armó un pleito laboral, donde sabían que ni siquiera podían ubicarlo en un contexto de justicia. El alcalde Eduardo Gattás presentó de inmediato una serie de fundamentos irrebatibles desde el punto de vista moral, ético y jurídico.

¿Cómo le hizo para resolver el problema? Recurrió al sentido común, dando a los que menos ganan un bono compensatorio; lo que en buen castellano es un acto de justicia que se traduce a que 548 empleados sindicalizados del municipio reciban el equivalente a 63 días de aguinaldo acordado en cabildo, confirmando con esto que las soluciones sencillas, son las más eficaces.

¡Feliz fin de semana!

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