ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-

Ayer desde la Ciudad de México el gobernador de Nuevo León, Samuel García, prendió todas las alertas sobre una crisis hídrica gravísima que, de acuerdo con su información, ya ha dejado prácticamente sin agua a dos de las tres presas más importantes de esa entidad.

En un noticiero matutino de televisión el joven mandatario advirtió que esas dos presas apenas tienen un almacenamiento de un 8 por ciento, por lo que, si bien les va a los habitantes de la zona metropolitana de Monterrey, confirmaría que sólo tendrán agua para los próximos dos meses.

¿Será cierto todo esto? Y si así lo fuera, ¿por qué de pronto lanzan este comunicado diciendo que sólo tienen agua para unas ocho semanas?

¿Será un aviso de que el gobierno de Nuevo León está a punto de convencer a la Federación para que se retome el proyecto de traer agua desde el Río Pánuco, sin considerar no sólo lo que digan los tamaulipecos, sino pisoteando la soberanía de nuestro estado?

Andan ya tan desesperados en el vecino estado que el mismo Samuel García no deja de considerar también traer agua desde Matamoros, construyendo un acueducto gigantesco que iniciaría por desalinizar el agua del mar.

El mandatario neolonés está tan aterrado por lo que ocurrirá en cualquier momento en su estado, que ya no se percata de que sus proyectos tendrán que ser consensuados con Tamaulipas.

De lo contrario al rato tendremos un grave conflicto por el agua, si no igual a la guerra entre Rusia y Ucrania, al menos lo más parecido. En serio.

LOS DEPREDADORES SE ESPANTAN DE SU DESASTRE

Independiente de que en cualquier momento, como ha sucedido en grandes ciudades del mundo, que de la noche a la mañana se queden sin agua casi 6 millones de personas que viven en la segunda área metropolitana más poblada del país, va más allá de un problema considerable.

Es decir, sería una terrible escasez de agua, una verdadera sequía, un desastre, que estaría alcanzando dimensiones infernales como la ocurrida en Ciudad del Cabo (Capital de Sudáfrica) el 22 de abril de 2018.

Una crisis que dejaron crecer porque –en principio– a refresqueras y cerveceras nunca se les quiso molestar por los fuertes capitales que manejan y por el poder que tienen.

Además de que no hubo el impulso a una cultura del cuidado del agua entre la ciudadanía, recordando que el gobierno de Ciudad del Cabo tuvo que llegar al extremo de aplicar medidas radicales:

Es decir, o iniciaban a reducir su consumo de forma extrema o las autoridades apagarían las bombas de agua. La gente entendió el mensaje y los sacrificios por racionar el agua tuvieron buenos resultados, evitándose la catástrofe que los depredadores, que son el gobierno y la gente, habían venido provocando por largo años.

Acá en Tamaulipas, especialmente en Victoria, ya se tiene varios años en que el problema ha ido creciendo afectando a diversos sectores de la población.

Y a pesar de que existen campañas de concientización, estas no han llegado al extremo de la coerción, ni tampoco a la aplicación de multas hacia individuos que desperdician el vital líquido lavando sus vehículos con el chorro de manguera o tirando mucha agua al regar los jardines.

Dios nos libre de que lleguemos a vivir en forma permanente bajo el llamado “estrés del agua”, bajo la amenaza de que en cualquier momento nos quedemos sin una gota de ese líquido.

Pero también que en medio de la crisis y desesperación por la escasez se llegue a que los estados, como podrían ser Nuevo León y Tamaulipas, entren a un conflicto que poco falta ya a estas alturas para convertirse en una guerra.

“El TRUKO” GARANTIZARÍA LOS AVANCES

Desde la frontera el empresario Carlos Alberto González Lima destacó que “El Truko” César Verástegui Ostos, garantiza los avances en seguridad, educación y salud a fin de mantener la confianza en los inversionistas, así como continuar generando empleo y calidad de vida.

Expresó además González Lima que “El Truko” garantiza revertir los efectos de la desconfianza a nivel federal; un fenómeno que propicia que los capitales no aterricen en Matamoros y en general en Tamaulipas.

¡Feliz miércoles!           

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