Reflector/ Gilda R. Terán.
De acuerdo a las estadísticas de las autoridades sanitarias los contagios de COVID 19, han descendido, pero aún así no hay que confiarnos en cuanto a todas las medidas de higiene para evitar que este mal se propague.
En este entendido la Secretaria de Salud de Tamaulipas, insta para que la ciudadanía siga al pie de la letra, todas las acciones ya conocidas, desde el lavado de manos, uso del gel antibacterial, no omitir el cubre bocas, evitar conglomeraciones, en fin todo lo que concierne a las medidas protocolarias de salud.
Así mismo hace una exhortación para que las personas se apliquen el refuerzo de esta vacuna, ya que les puede proteger sobre todo si son vulnerables, por alguna enfermedad crónica que se pueda derivar en complicaciones de salud, en el caso de que hubiere contagio de esta pandemia, dicho de otra forma “no hay que bajar la guardia”.
Por otra parte el gobierno municipal de Victoria, sigue abocándose a las causas y las demandas de la ciudadanía, en sus rutas de trabajo se apersonaron en la zona rural para atender sus necesidades.
Es así que este pasado fin de semana, fueron escuchados los habitantes de los ejidos Peñita y La Boca de San Pedro, Fuertes de Portes Gil, La Crucita, Santa Ana, los cuales externaron sus demandas y carencias más sentidas.
“Arrogantes en el poder”.
En ocasiones la “arrogancia en el poder” va intrínseca a aquel que comete la insensatez del desprecio, y ahorita en estos días corren malos tiempos para la altanería, hay que “ir tanteando el agua a los camotes”.
Otro problema del político arrogante es que las mieles del éxito no le hacen ver ni sus fracasos, esa altivez superficial es el primer paso de una futura decadencia, por lo que es importante que la radiografía del arrogante sea su principal enemigo.
Consideremos que tener confianza en uno mismo es fundamental para poder gozar de una vida plena y no depender de la buena opinión de los demás, si bien uno de los problemas surge cuando en ocasiones la confianza no se expresa de una manera apropiada.
Otras veces, se confunde confianza y arrogancia, especialmente cuando las personas que así lo juzgan tienen una baja autoestima, pues para ellas, cualquier demostración o expresión de fuerza interna es percibida de manera negativa.
Este tipo de personas no pueden soportar que otros tengan presencia, independencia de espíritu y que no vayan por la vida pidiendo permiso, ahora bien en estos casos, se trata de una proyección propia del observador, incapaz de soportar que otros exhiban comportamientos que ellos envidian y que están fuera de sus habilidades.
Cuando en lugar de mirarse hacia adentro y resolver sus carencias, prefieren criticar y juzgar duramente a aquellos que logran llevar a cabo lo que ellos soñarían y no se atreven a hacer.
Y es que el individuo arrogante suele presentarse de una manera aplastante, fanfarrona y egocéntrica que no permite el diálogo y se sitúa automáticamente por encima de los demás, despreciando y ninguneando a los que considera están por debajo (todos los demás).
Por lo general, las personas más realizadas, sabias, excepcionales, son seguras, y por lo tanto no tienen la necesidad de ir mostrando lo increíbles que son, sin embargo, los arrogantes destruyen sus oportunidades por diversas razones que valdría la pena enumerar.
Entre estas podremos observar que tienden a anclarse en una cerrazón mental, por lo tanto, tendrás menos probabilidades de buscar nuevas técnicas y conocimientos para interrelacionarse.
Además da la impresión de estar embriagados en el poder, pues siempre piensan que las demás personas pueden aportar muy poco en cualquier tema, y esto les impide establecer conexiones que puedan necesitar más adelante en la vida.
Nos vemos en la próxima.