Contra la versión oficial del gobierno panista que en reciente promocional señala  que, si alguien no ve lo que hicieron por Tamaulipas, es porque no lo quieren ver,  hoy sabemos que en seis años, (incluyendo el año en curso del 2022) nuestra entidad federativa ejerció, o está por  ejercer,  un gasto presupuestal aproximado por el  orden de los 329 mil 55 millones de pesos, pero es hora que dicha cifra monumental no se  refleja en la infraestructura, ni en servicios, ni educación o en salud.  

  En suma toda esta millonada pasó de noche, sin  contribuir al bienestar de los tamaulipecos. 

 En  2017, meses después de que el panismo cabecista llegó al poder estatal, la LXIII legislatura aprobó un gasto presupuestal por un monto de 46 mil 329 millones. Mientras que en el 2018,  de acuerdo a la página de transparencia del gobierno estatal, el dinero público operado por el sexenio azul fue por el orden de los 49 mil 858 millones, hablando de números cerrados. 

En 2019, según  el decreto LXIII-725 de la Ley de Ingresos para el ejercicio fiscal 2019,  el presupuesto ascendió a 54 mil 933 millones de pesos. En 2020, de acuerdo a las fuentes consultadas, el erario fue 56 mil 102 millones. En 2021 le correspondieron a Tamaulipas  56 mil 744 millones.  Y en este 2022 en curso, la legislatura de mayoría  morenista aprobó un presupuesto  de 65 mil 89 millones  de pesos. 

   En conjunto, todas estas cantidades, rebasan los 329 mil millones de pesos. Se trata de una suma bastante cuantiosa cuya capacidad para transformar el estado, sería suficiente como para que a estas alturas estuviésemos viéndola reflejada en nuevos edificios públicos, en carreteras, o en servicios de alumbrado, de abastecimiento de agua a las principales ciudades o en obras de drenaje y alcantarillado. En acciones para el desarrollo del campo, pero nada de eso. El dinero azul no se ve reflejado por ningún lado. 

   Uno de los grandes pendientes que deja el sexenio del PAN en materia de grandes obras, para la región centro de Tamaulipas, es la segunda obra del acueducto, cuyo costo, según una estimación  proporcionada en 2014 por el entonces Delegado federal de CONAGUA en el estado, Luis Alcocer Espinoza, era de mil 177 millones, es decir una migaja de dinero público,  en comparación a los miles de millones del presupuesto panista erogados año con año. 

  En 2014, el ingeniero civil y contratista Egidio Torre  echó a andar la construcción de un acuaférico, cuyo monto inicial fue de 300 millones  de pesos. Pero con el tiempo, se supo que dicha obra es un elefante blanco y que solo sirvió para otorgar contratos, pues para que dicha obra funcione, hace fata que haya suficiente agua, así como plantas de rebombeo en operación. 

  El pasado 27 de enero de este año, en el colmo de la torpeza, el Director  de la CEAT  Javier Pinto Covarrubias  se atrevió a declarar que no hace falta una segunda línea del acueducto en esta capital, “porque el volumen que llega a la red es suficiente para dotar a los usuarios”.  

   A  contracorriente de la administración estatal del PAN, gobiernos como los del ingeniero Américo Villarreal Guerra construyeron obras significativas como el acueducto. El gobierno de Eugenio Hernández Flores construyó  el complejo del  llamado parque Bicentenario, así como el nuevo edificio del Congreso local, entre otras obras que hoy dan distinción a la capital de Tamaulipas. 

 El gobierno de  Manuel  Cavazos Lerma se distinguió por la construcción de nuevas carreteras  y de caminos rurales. 

 Con excepción del gobierno egidista, cada sexenio  que antecedió al PAN dejó su impronta, en materia de obras y de desarrollo.  

 La gente en Tamaulipas, hoy  se pregunta, ¿cuales fueron las obras que el gobierno azul le entregó a la sociedad tamaulipeca?  Y la respuesta se queda en el vacío, porque a estas alturas del sexenio, el veredicto de la historia, es que  no edificaron nada, pese a erogar un formidable presupuesto superior a los 300 mil millones de pesos. 

  De manera que hoy, cuando  ha llegado la hora de un nuevo relevo constitucional, en  el  Poder Ejecutivo de Tamaulipas, y los del PAN han salido  de nuevo a pedir el voto, usted que cree que piensen las ciudadanas y ciudadanos tamaulipecos, que a lo largo de poco más de cinco años, no han visto ninguna obra u acción de beneficio para ellos y sus familias? 

  Todos estos cientos   de miles de tamaulipecas y  tamaulipecos le darán el voto al PAN, a sabiendas de que no cumplió? ¿O bien optarán por una segunda alternancia, afines a la Cuarta Transformación  Obradorista?