Pareciera que, Mario Delgado cometió el error de ignorar y lastimar el ego de Porfirio Muñoz Ledo en la Cámara Baja. Hoy, aprovechando el río revuelto, el tigre dientes de sable más longevo del sistema político, está aprovechando la coyuntura para tratar de agriarle la fiesta, al alfil de Marcelo Ebrard. ¿Lo logrará?
No es descartable la hipótesis de que los duros estén amagando con PML, para enrarecer el escenario y meter a una cara nueva, como tercero en discordia.
También puede interpretarse como una jugada en el tablero del ajedrez donde los grupos obradoristas de la línea dura, están colocando al Presidente AMLO, ante la disyuntiva de entregarle por anticipado el partido a Marcelo Ebrard, o bien, designar a un personaje como Muñoz Ledo, que de obtener la dirigencia nacional de MORENA, podría ser garantía de equilibrio. Pero también buscaría irse a gol, como candidato a la Presidencia.
Por estos tiempos, el partido del Presidente, pareciera no tener pies ni cabeza, y ello se ve reflejado en la cruenta y encarnizada batalla que vienen librando, las dos poderosas corrientes de los moderados y los radicales, con miras a influir en la elección del 2021. Pero con una estrategia de largo alcance, que ya desde ahora contempla al heredero de la silla de AMLO, en el 2024.
Los tiempos que se viven pondrán a prueba la unidad morenista, y de paso la alianza que parece existir entre los grupos de Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal. Se habla de la fórmula M&M, como una metáfora de lo que sería, los chocolates rumbo al poder. Se dice que ambos están haciendo el uno-dos, rumbo al 2024. Donde el botín a repartir, sería, según la condición en que ambos se encuentren: la Presidencia de la república y el gobierno de la ciudad de México.
La disputa entre los radicales y los diplomáticos de la 4T, está a todo lo que da.
Expresiones de esta lucha cerrada son la reciente derrota del petista Gerardo Fernández Noroña en su pretensión de presidir la cámara baja, pero también la llegada de los nuevos consejeros del INE, donde los duros, en la persona de John Hackerman, perdieron otra batalla decisiva, que mucho tendrá que pasará por el 2021 e influirá en el 2024.
Todos estos capítulos, han generado un clima de polarización hacia el interior del partido gobernante.
Personajes como Bertha Luján y el mismo Gabriel García Hernández, así como Héctor Polanco y otros de los llamados de la línea dura, incluido el actual Presidente de MORENA, Ramírez Cuellar, se inclinan por Muñoz Ledo, el hombre que más ha torpedeado públicamente a Ebrard, y a su alfil morenista Mario Delgado.
Por ahora, el Presidente López Obrador pareciera estar cobijando a Mario delgado. Pero las pifias del ebradorista, ante los recientes conflictos de la cámara baja, donde tuvo que acudir la Secretaria de Gobernación, para rescatarlos del problema en que se habían metido, para imponer a Dulce María Sauri, demostraron la verdadera estatura política del pastor morenista en San Lázaro.
El enrarecimiento actual del morenismo, se parece mucho, al escenario donde surgió la dirigencia de Alfonso Ramírez Cuellar, hombre muy cercano al matrimonio de Palacio Nacional, Pero sobre todo a la señora Beatriz Gutiérrez Muller, con quien también coinciden Bertha Lujan, y una buena parte del ala dura del morenismo, donde destaca la gobernadora de la CDMX, Claudia Sheinbaum.
Como bien se puede observar, en la 4T, el proceso es mucho más complejo. Y es que, tanto los rudos como los técnicos, tiene fuertes padrinazgos ……y madrinazgos.
Si Muñoz Ledo llega a la dirigencia nacional de MORENA, podría ser un mediador entre las dos alas morenistas, la radical y la moderada, pues una personalidad como alguien que ha pasado ya por la dirigencia nacional del PRI, del PRD, y fundador de la Corriente Democrática, por fuerza impone respeto. Y tiene autoridad moral, para imponer el orden.
Me parece que por ahora, lo que AMLO necesita en MORENA es alguien que modere y que concilie los ánimos exacerbados de las principales parcelas de poder, del morenismo. Aun que también, entregarle el partido a Muñoz Ledo, equivaldría a revivir en él, la ambición por la silla presidencial, que siempre ha tenido.
Con Muñoz Ledo, MORENA podría vacunarse contra las pugnas internas, que constituyen su enfermedad crónica, desde la llegada al poder en el 2018.
Incluso , personajes como Alejandro Rojas Díaz Durán, quien siempre ha dicho que es alumno de Muñoz Ledo, no podría patalear tanto ante su maestro politico de toda la vida.
De llegar Muñoz Ledo a la dirigencia nacional de MORENA, ninguno de los grupos en pugna perdería, y si ganaría el Presidente AMLO y la democracia morenista, pues se abriría el partido a la sociedad mexicana, cosa que hasta ahora, desde el triunfo en 2018, no ha sucedido.
Pero además, de darse el arribo de PML en la presidencia de MORENA, este partido adquiriría una mayor independencia política, en materia de posicionamientos, en materia de política interior y a nivel internacional.
Aunque Muñoz Ledo, se le ha ido a la yugular al Presidente. Por estas y otras causas..¿Lo dejarán llegar? Aqui, la pregunta clave es: ¿quien es la mano que está meciendo la cuna de Muñoz Ledo?