Reflector / Gilda R. Terán.

No exagero cuando afirmo que si desde edad temprana, se inculca a las bellas artes, formaremos personas con una sensibilidad que les permita elevar el espíritu, así como conocer su yo interno, fuera de dogmas y con un amplio criterio, que les fortalecerá para conformar una ética sólida en su vida adulta.

En este sentido, es importante tomar en cuenta que en el crecimiento intelectual de los niños, debemos de incluir en su educación actividades que fomenten sus habilidades creativas y expresionistas, ya que estas mismas ayudaran a un óptimo desarrollo emocional y psicológico.

Es una verdad irrefutable,  que el arte es una de las manifestaciones más elevadas de la actividad humana, es un elemento esencial en el desarrollo y evolución del hombre, mediante ella se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginada con recursos sonoros, plásticos o lingüísticos entre ellas tenemos la música, la literatura, el dibujo, la pintura, la escultura, el teatro, etc.

En estos artes se destaca la música, ya que es disciplina y orden, fortalece la estructura necesaria para llevar a cabo procesos, genera en nosotros la constancia y la necesidad de concluir tareas, ya que ayuda a desarrollar el hábito de terminar lo que empezamos.

También infunde tolerancia y paciencia, virtudes que cada día se vuelven escasas en nuestra sociedad, también nos enseña a controlar la frustración, a fortalecer la voluntad, a valorar el esfuerzo necesario para alcanzar nuestros objetivos.

Consideremos que el  llevar a los niños a la cultura musical donde, de manera lúdica, aprendan,  se diviertan y se estrechen más los lazos de amistad, fraternidad, respeto, empatía y amor por el prójimo entre otras cosas;  es un acto de bondad y de empatía para cultivar valores en su corazón.

Y es que los seres humanos convivimos con la música en todo momento, es un arte que nos hace disfrutar de tiempos placenteros, nos estimula a recordar hechos del pasado, nos hace compartir emociones en canciones grupales, conciertos o tribunas deportivas.

Pero eso que resulta por demás natural, que se produzca sorprendentes mecanismos neuronales, es por eso que desde las neurociencias nos hacemos muchas veces esta pregunta: ¿qué le hace la música a nuestro cerebro?

Vea usted, escuchamos música desde la cuna o, incluso, en el período de gestación,  los bebés, en los primeros meses de vida, tienen la capacidad de responder a melodías antes que a una comunicación verbal de sus padres.

Y es que el efecto tonificador de los sonidos musicales suaves los relaja, se sabe, por ejemplo, que niños prematuros que no pueden dormir;  son beneficiados por los latidos de la madre o sonidos que los imitan.

Mire usted, la música está considerada entre los elementos que causan más placer en la vida,  libera dopamina en el cerebro, proporcionando  etapas placenteras de bienestar, en donde se impulsa la creatividad.

Pero la música también parece ofrecer un nuevo método de comunicación arraigada en emociones, investigaciones muestran que lo que sentimos cuando escuchamos una pieza musical es muy similar a lo que el resto de la gente en el mismo lugar está experimentando, es por eso que se traspasa fronteras.

Por eso las melodías, en muchos de los casos, pueden trabajar en nuestro beneficio a nivel individual, al modular el estado de ánimo e incluso la fisiología humana, de manera más eficaz que las palabras, en si la música es un bálsamo emocional, y espiritual.

En estos mismo menesteres, el Gobierno estatal sigue impulsando la cultura y las bellas artes, a través de instruir a menores en el camino de la música, en donde un papel fundamental  en este cometido lo acciona la Banda de Música del estado.

Le comento que el ITCA, acciona tareas de aprendizaje en los niños y adolescente en sus horas libres de estudio, para reinsertarlos en el aprendizaje de que dominen instrumentos musicales que los lleve a conformar momentos de esparcimiento familiar.

La historia empezó hace cinco años cuando los integrantes de la Banda de Música del estado, se dieron ala tarea de enseñarles el gusto, por la música desarrollando técnicas para tocar  todas clase de instrumentos musicales.

Esto con el fin de restablecer el tejido social en los menores, para             que no sean alcanzados  por el ocio que a nada positivo los pueda llevar, instituyéndose  así de esta forma la Banda Sinfónica Comunitaria de Ciudad Victoria.

Que por cierto este próximo 14 de noviembre a las 19.00 horas, invitan a la ciudadanía a celebrar su quinto aniversario en el teatro Amalia González Caballero de Castillo Ledón, en donde ofrecerán un  concierto de gala, no se pierda la oportunidad de  disfrutar y vaya en familia a convivir este espacio musical, para seguir motivando a estos menores a seguir cultivando las bellas artes.

Nos vemos hasta la próxima, sea feliz en familia.

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