CUADRANTE  POLÍTICO…

POR:  FERNANDO  ACUÑA PIÑEIRO.-

Dicen que el error más grave  que pudo haber cometido, el hoy Coordinador de los  Super delegados en el país, Gabriel García Hernández,   fue ponerse al tu por tu con “Andy” López  Beltrán, considerado   como uno de los principales operadores  del obradorismo en el país.

Cierta o inexacta dicha versión, lo cierto  es que en el actual escenario  de la elección de la nueva dirigencia  nacional de MORENA,  este hombre  sigiloso  que hasta ahora había logrado operar  tras bambalinas, con notable éxito, podría  resultar el gran perdedor de la contienda interna, por el control del partido color ladrillo.

Hablar de Gabriel  García, en el entorno  del actual sexenio,  no es  cosa menor. Fue este personaje de físico redondito y  un semblante  seráfico, de gafas bonachonas y de apariencia política inofensiva, el que, en 2018 meció la lista  de las candidaturas a cargos de elección popular, que hoy tienen al Presidente AMLO, como dueño absoluto del poder, con las dos cámaras  del Congreso de la Unión, morenizadas.

La relación del que se considera con toda justicia, el principal eslabón entre el partido y el gobierno obradorista, mantiene una añeja y estrecha relación con el Presidente, desde que gobernaba el entonces Distrito Federal. Sirvió  como Director  de Adquisiciones, en la poderosa oficialía mayor, punto estratégico, donde se concentraron la totalidad de las operaciones económicas. Gabriel solo le rendía cuentas a  su jefe AMLO.  Eso todos lo sabemos.

Justamente por esta gran cercanía  y probada confianza, inicialmente  algunos analistas  a nivel nacional, perfilaban a GGH, para operar en el senado de la república, pues estaba sembrado en el lugar 14, y se pensaba que, si los que lo antecedían en el ranking  de las pluris, ganaban  senadurías de mayoría, llegaría fácilmente a la cámara alta. Pero finalmente no fue así.

Aunque al  homónimo del laureado Nobel, autor de “Cien Años de Soledad”,  le fue mucho mejor. Su amigo el Presidente lo colocó nada menos  que como el  Coordinador federal  de los super-delegados en el país. De esta manera, sin estar a cargo de una Secretaría  de Estado, Gabriel García   sumó al power  que ya tenía como antiguo Secretario de Organización  de MORENA, el control y operación absoluta  de los principales programas sociales del Presidente, a lo largo y ancho de la república.

Hasta la llegada al actual proceso de cambio nacional, en el liderazgo partidista de MORENA,  García  Hernández se significó como el verdadero artífice  y dueño del padrón, (poco más  de tres millones de militantes), ¿pero entonces, cual fue su error?  Tal vez, su pecado fue, tomar partido por una de las contendientes a la dirigencia nacional morenista. Pero sobre todo, tirar linea  desde su cargo como Coordinador  de Super delegados, y utilizar  su puesto para incidir en los resultados de la elección interna.

Algo ocurrió en este tramo político, cuando empezamos a darnos cuenta  que el rumbo que Gabriel le quería dar a la aeronave MORENA; no era el mismo que concebía  su jefe, el Presidente de la república. O sea, mientras que AMLO repetía, ( y sigue enfatizando), que no se permitirá que  funcionarios  de su gobierno metan las manos en el partido, desde la Coordinación nacional de Delegaciones, se hace todo lo contrario.

A tal grado llegó  la lucha interna que Gabriel García sostiene con sus adversarios, especialmente con Mario Delgado, la llave maestra, con la que Marcelo Ebrard, piensa hacer camino, en su andar  rumbo  al 2024, que  este miércoles, se llevó un severo moquete, en la nota principal  del diario  “Crónica”. El zape fue despiadado y sin miramientos, tal vez para que don Gabriel entienda de una vez por todas, que no se puede navegar contra  la corriente..y sobre todo, si dicho  caudal de agua morenista, pareciera  surgir del primer despacho en  Palacio  Nacional.

“Mano  Negra   del Coordinador  de  AMLO, acusan en MORENA”, titulaba  este que es considerado  entre los principales rotativos  en el país, pero  especialmente en la CDMX. Pero..no nos quedemos solo en la cabeza, y vayamos al primer párrafo:

Después  de las primeras lineas, donde  se hace mención al Coordinador  General de Programas para el Desarrollo de la administración Lopezobradorista, y a su presunta participación, tras las denuncias formuladas  por  la Secretaría de la  Función Pública, encontramos algo que reproducimos textual, y que no tiene desperdicio:

“De él, se conoce  su facilidad para la acción electoral, y el manejo de recursos financieros, para proyectos políticos. Voces en su contra, señalan que es el eje de la injerencia, en el proceso  de renovación de la presidencia morenista”.

Más duro y a la cabeza, no pueden ir, quienes, desde  el mismo seno del obradorismo, están  balconeando, ya de una manera directa y contundente,  la operación del más alto nivel, en la democracia interna de MORENA, por parte del llamado “Monje Negro”, de la 4T.

Lo  del mote  del “Monje Negro” que le han puesto  a  Gabriel García, parece tener su origen en el  cuento  escrito  por el genial  Anton Chejov,  a finales del siglo XIX.

De acuerdo a  la trama  de la narración, el Monje Negro es producto de la alucinación de  un profesor de psicología, a quien le han contado sobre dicha aparición: el  citado Monje, a quien se decribe como un espectro negro y elevado,  que flota y se mueve como un ciclón, se le aparece al asustado psicólogo, y le habla con las siguientes palabras:

“La leyenda, el espejismo y yo, somos  todos producidos por tu propia fantasía excitada”.

La semejanza  de Gabriel  García con este  personaje de ficción, que infunde miedo,  no sería  lo más acertado, si, como en un inicio describimos  al Coordinador  de  Super Delegados, se trata de un buenazo, que proyecta amabilidad.

Pero lo cierto es que  Gabriel  García  ya  es dueño de una leyenda que no le favorece mucho. Es el operador que  de tanto moverse entre  las sombras, y  de habitar solo en la imaginación,  como el personaje de Chejov, sus  presuntos errores  han terminado por ponerlo en el centro de los reflectores.

Ya no es solo un espectro  de la operación política de AMLO. La vorágine  de la lucha por el poder, lo ha arrastrado hasta el centro del ring morenista.

Será  su jefe AMLO,  el que decide si lo rescata, o si permite que,  su estimado Gabriel, pague las consecuencias  de haber despertado a las fieras del circo romano, en que estás convertido MORENA.