Reflector/ Gilda R. Terán.

Cuenta la historia que corría el año de 1888, aquí en esta ciudad capital, justamente en las calles de 7 y 8 entre matamoros y guerrero,  en aquel tiempo había terreno toda una manzana rebosante de plantas, donde se inició la Casa del Arte.

Y fue por 1911 que se empezó a construir el edificio con estilo clásico a base de ladrillos y adobe, y se inauguró en mil novecientos trece, en esos tiempos le llamaron el Instituto Tamaulipeco de la juventud y de la mujer, con el objetivo  de enseñar a los niños, jóvenes y adultos a pintar, cantar y hacer teatro, esto apoyado en talleres que se impartían de forma matutina y vespertina.

Y es así como a través de toda su historia la casa del arte se conoce como el lugar donde se realizan actividades como danza mexicana, clásica y contemporánea, jazz, pintura, fotografía, dibujo, entre otras actividades.

Desde entonces la Casa el Arte Victoria contribuye a la educación y el desarrollo artísticos, además de propiciar ambientes en los cuales la ciudadanía preserve tradiciones, refuerce valores y reconozca su identidad como parte de la localidad.

De esta forma, el  Gobierno del estado, continúa fomentando el talento y la cultura, con el fin de llegar a todas las familias, pudiendo, ser  una terapia ocupacional y además creadora, para ser historias de éxito para otros.

Y una de sus tareas es acercar a la ciudadanía, al arte y la cultura de una forma lúdica, gozosa,  abordando  la música, la escultura, la pintura, la danza, el teatro, pero vistos interiormente, para genera  el origen de la producción creativa generada por sentimientos y pulsiones desde las motivaciones más íntimas del ser humano.

Que por cierto  La Casa del Arte Victoria está  de fiesta por sus 57 aniversario y festeja con diversos eventos, uno de ellos es la exposición “La Dama de Negro”  del fotógrafo Joseph de los Santos, en donde puede acudir este miércoles 30 de octubre a deleitarse con la galería de fotos inéditas de catrinas.

En estas tareas participa el ITCA, que a través de la Casa del Arte siguen haciendo historia con sus aportaciones para fomentar cultura y perfeccionar talentos natos y a su vez instruir en diversos cursos y enseñanzas artísticas.

A decir verdad destacan los talleres  para las personas de la tercera edad podrán instruirse en disciplinas como danza folklórica, zumba, coro, círculo de lectura y creación literarias, impartida por docentes expertos en la materia.

Amable lector, debe usted saber, que otro atractivo que ofrece es el taller de barro, ya que va más allá de aprender a moldearlo, y se encenderá los hornos para la producción de cerámica.

Es decir en el área de escultura se producirán piezas que se elaboren de barro, y en este proceso se quemarán y así iniciarán  a producir cerámica para que las personas que estudien este curso tengan la oportunidad de comercializar sus productos, es decir tendrán la oportunidad de obtener ingresos para su economía familiar.

Consideremos que las bellas artes es una forma de expresión, y como tal ejerce un efecto liberador y desestresante para quien lo practica o lo disfruta, y sirve para mejorar habilidades sociales y comunicativas.

Ya que quien lo practica lo hace en un ambiente agradable, poco invasivo, libre y utiliza su mente de una forma que le permite estar enfocado en el momento presente, dejando fluir sus pensamientos y su creatividad.

Tengo la certeza, que  las bellas artes es el hálito vital que enriquece a la estirpe humana, es el lenguaje universal que permite comunicar los aspectos más positivos de la creatividad, es el acto de fe que permite rendir culto a los más elevados valores de los que se precia la humanidad.

Hasta la próxima, sea feliz en familia.

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