CUADRANTE  POLITICO…

POR:  FERNANDO  ACUÑA  PIÑEIRO.-

  Craso error  el de la Directora  del Instituto de Investigaciones  Históricas de la UAT, la señora Laura Hernández Montemayor, dama de vocación dictatorial, que ya lleva una larga y pesada carga  de años  al frente de la institución universitaria, luciéndose con el trabajo de los  investigadores con nivel de posgrado, a pesar de que  ella solo tiene licenciatura, y hace tiempo, reprobó  feamente un examen de la UNAM.

     Hace años, reconocidos  académicos  de la más  importante universidad pública del país, le dieron un contundente zape a Laura, por sus insuficientes conocimientos sobre la  historia,  materia con la cual hoy cobra jugosos sueldos en la UAT.

  Lo anterior bastaría para que,  doña Laura tuviese un poco de decoro y honestidad,  renunciando al cargo que actualmente ocupa. Pero no  es así. La mencionada servidora pública universitaria, se aferra al puesto, y lo que es peor, lo hace  de la manera más  prepotente y grosera posible. Testimonios  de quienes están en espacios inferiores a su investidura burocrática, son elocuentes, al  describir,  un trato áspero y “negrero”, por parte de Laura.

  ¿Pero, se preguntarán ustedes, estimados  lectores,  porque de mi aseveración sobre  “el craso error”  de la Directora del IIH uateño?  Pues simple y sencillamente porque la señora Hernández Montemayor,  se ha metido  con los historiadores  más  picudos  de nuestro estado, mismos que están integrados en la revista  Tamatán, cuyo consejo editorial  es el siguiente:

  Patricia Osante  y Carrera, Pedro Salmerón Sangines, Catherine Andrews, Gerardo Lara Cisneros, Libertad  García  Cabriales,  Octavio  Herrera  Pérez,  Francisco Ramos Aguirre  y José  Carlos Mora García. Todos ellos  tienen grado académico de doctorados en historia.

  Incluyendo por supuesto a  su Director  Pedro  Alonso Pérez, mismo que hasta hace unos meses, todavía se desempeñaba dignamente como Coordinador Académico del Instituto de Investigaciones  Históricas de la UAT, y con el apoyo de sus compañeros historiadores, según una amplia carta abierta, escrita y publicada por Pedro, le dio prestigio  con publicaciones  y congresos, a la Universidad Autónoma de Tamaulipas, tanto en el país, como en el extranjero.

  Hasta ese entonces todo iba bien, o al menos normal, hasta que a doña Laurita se le ocurrió  suplir  su ignorancia con autoritarismo y represión laboral. Inició un hostigamiento sistemático contra el doctor  Alonso Pérez,  que fue de menos a más, hasta llegar al extremo de cerrarle su oficina, e impedirle  el ingreso. Le levantaron actas de abandono de trabajo, todas sin sustento legal, y  al final en un juicio sumario, lo  echaron a la calle.

  Lo anterior, obviamente tiene indignados y dolidos a  los  miembros del gremio de los historiadores  en Tamaulipas.

 Para ilustrar un poco más  este penoso caso, dejemos que sea el propio  Pedro Alonso quien describa lo ocurrido en meses recientes, en el IIH, en su relación laboral y profesional con la Directora Laura Hernández Montemayor:

   “Ella decidió, a principios de 2019 y de manera unilateral, cancelar las actividades académicas, con el argumento de la falta de presupuesto. Discutible decisión que trajo por resultado, cierta parálisis de las labores investigativas, y tuve que exigirle informes sobre sus manejos presupuestales, especialmente los rubros académicos en que gasta el recurso público a su disposición”.

  “Se negó a cualquier información e inició  un conflicto interno, cuando abiertamente expresé mis opiniones contrarias a esta práctica patrimonialista.  Se complicó el diferendo, en el marco del proceso que vive la universidad, con la imposición de controles administrativos en forma generalizada, dado que expresé mi descontento con medidas que solo buscan el control de los cuerpos, pero en mi opinión, no abonan en el camino de la eficiencia, ni sirven en la calidad de las tareas sustantivas universitarias.  Pues imponerles horarios de oficina a los investigadores, y pretender encerrarlos en sus cubículos, cuando muchos estudios implican tareas de campo, no es ninguna garantía del mejoramiento del proceso investigativo, al contrario, generan inconformidad  desaliento”.

 Lo que siguió para  el hasta entonces, todavía  Coordinador Académico de los historiadores de la UAT, fue una abierta y despiadada represión  laboral, hasta separarlo de sus funciones, no sin antes cambiarle de chapa a la puerta de su oficina, y mantener por un tiempo secuestradas sus pertenencias  personales.

  De acuerdo a lo que   expresa en su carta abierta, publicada  en el más reciente número de la revista “Tamatán” especializada en historia, pedro Alonso advierte que, hasta el momento ningún funcionario de la UAT, le ha notificado su estatus sobre su situación laboral.  Le han suspendido el sueldo, sin explicación  alguna.

   “Varias personas bien enteradas, dice Pedro en su misiva, me han dicho que lo mío tiene motivaciones políticas”. “De lo que sí estoy seguro, asevera, es que quieren castigarme por expresar libremente mis opiniones  y porque les resulto incómodo con mis críticas”.

  “Voy a defenderme  jurídicamente, y a seguir luchando desde la trinchera  que sea, para que cambien estas prácticas en la UAT. Empezando por el Instituto  de  Investigaciones  Históricas, otrora una respetable y productiva dependencia universitaria,  que hoy requiere oxigenarse, mediante la transparencia administrativa, las reglas claras y una conducción responsable, eficaz,  basada en el mérito académico y la trayectoria calificada, no en los compromisos familiares, ni el las componendas  personales”, concluye.

  Para cerrar este tema, les comento que  extramuros, se ha comentado la posibilidad de que, las denuncias contra  la Directora de la UAT,  Laura  Hernández Montemayor,  se harán llegar hasta el Presidente  de la república, Andrés  Manuel  López  Obrador, solicitándole que se abra  una investigación a fondo, en torno a la actuación  de dicha funcionaria, en el IIH de la  Universidad  Autónoma de Tamaulipas.

 Para aquellos que lo duden, solo les diremos que, existe  un contacto de primerísimo nivel, con AMLO, en lo que  al tema histórico se refiere.

  La guerra legal entre la Directora del IIH y  los historiadores más  representativos de nuestro estado, ha dado inicio. Ambos grupos han quemado  las naves. La carta abierta del doctor Pedro Alonso Pérez, no deja lugar a dudas.

 Mas le valdría a la citada servidora pública universitaria, reflexionar sobre su error, porque los vientos  de la Cuarta  Transformación, podrían zarandearle  el barco, con todo y nómina.