CUADRANTE POLÍTICO…

POR: FERNANDO  ACUÑA PIÑEIRO.-

  En 1988, cuando los periodistas  tamaulipecos atestiguamos el derrumbe del quinismo  en el sindicato petrolero, también  descubrimos que no se trataba de democratizar al sindicato, sino de instaurar  un gatopardismo caciquil,  que muy pronto empezó a reproducir los viejos vicios  del pasado inmediato. Incluso hasta a perfeccionar  los mecanismos de represión y de control, establecidos en ese entonces. El corporativismo mafioso, seguía intacto, o hasta peor.

  Hoy,  ante el derrumbe anunciado  del jeque sindical  Carlos Romero Deschamps, nos damos cuenta que,  López  Obrador y Carlos  Salinas, tienen mucho más cosas en común de lo que pudiésemos imaginar.

   Ambos tienen un espíritu de renovación total, y  de cortar  de una manera cruda y sin miramientos  a sus rivales políticos. Solamente  cambian los métodos, pero los fines, son exactamente los mismos: no desmantelan a fondo  el sistema.  Solamente  tumban liderazgos añejos, para colocar otros  que les garanticen pleitesía.

 Se va   Romero Deschamps, después de una larga era  de corrupción y de complicidad tanto con gobiernos del PRI, como del PAN. Su imperio de derroches  y de  negocios a la sombra de una industria  nacional, subastada al mejor postor, queda intacto, y  se teme que  el actual gobierno de la  4T,  le otorgue su perdón, y con ello, la impunidad que todo el país, vería con malos ojos.

  El Presidente  AMLO  ha dicho que,  el enriquecido sátrapa del petroleo, puede renunciar a su cargo, pero que aun así, se le va a investigar. Lo cierto, es que  Romero Deschamps  desde hace  largo tiempo, desde  el triunfo presidencial  del 2018, y meses atrás, ya  había tendido puentes  para negociar su  calidad de intocable, ante el nuevo  régimen obradorista, que se percibía como inminente.

  Hoy, la opinión pública del país, está muy pendiente  de lo que ocurra, pues  si el Presidente  no ordena un fuerte escarmiento, en la persona  de Deschamps, estará enviando señales  muy preocupantes  de  impunidad e  incluso de complicidad, con éste oscuro  personaje, lactante contumaz  de los veneros  de petroleo, y más específicamente  de PEMEX.

    La leyenda  de corrupción y de derroches en el sindicato petrolero, es todo un escándalo. Los hijos del dictador  petrolero, viajan en vuelos  de lujo  a todas partes del mundo. Son dueños de enormes  riquezas mal habidas. Y pese a ello, AMLO nos envía  mensajes  encontrados, como  ya es su costumbre. Por un lado nos  dice que se investigará  a Deschamps, pero al mismo tiempo, pareciera tejer una red  de  silencio cómplice. Y deja correr versiones de que, el cacique petrolero del siglo XXI, tiene asegurada su salida, libre de castigo.

 Y de que e respetarán  su enorme fortuna, amasada al amparo de la complicidad  y la corrupción.

  Son dos las manchas negras  del sindicalismo mexicano, que parecen  desprestigiar el ropaje democrático y moral del Presidente AMLO.

 La primera es Elba Esther  Gordillo en el SNTE, y el otro, tal vez todavía más escandaloso, es  Carlos  Romero Deschamps en el sindicato petrolero.

  Si no hay un castigo a fondo y un real,  y si  el gobierno obradorista, no  desmantela las estructuras  del sindicalismo petrolero, entonces estaremos hablando de que , le están cantando las golondrinas  a una mafia, pero al mismo tiempo, están preparando  la llegada de nuevos Corleones  del oro negro.

 ¿O no..?