Por: Ricardo Hernández

¿Saben una cosa? Hay algo que me divierte en esto del dibujo, porque de pronto me agarro mezclando colores y cuando menos lo espero sale una idea a la cual le agarro el hilo para ir moldeando una forma, luego ya es eso, una forma.

En el caso del dibujo de los pinos de invierno, en lo primero que me fijé fue en el color blanco del lienzo, el mismo color me hizo pensar en una imagen. Pensé en un pino con sus ramas negras con blanco y tonos de gris.

Estuve tentado en usar el color verde para las ramas, sólo que me ganó más la idea de que como era época de invierno, la opción era aplicar el negro para las ramas, y sobre las ramas usar el blanco como si fuera escarcha o nieve.

Ahora, no quise dibujar muchos pinos porque la idea no es hacerme un pintor o dibujante profesional, lo he dicho, lo que pretendo es conocer las herramientas necesarias de Fresh Paint para poder diseñar portadas para mis propios libros; ese es el propósito principal y no quiero perder el enfoque porque sé que para ser un artista se requiere de mucho estudio y preparación.

Haciendo a un lado este punto, me concentraré en lo que les estaba explicando hace un momento. Apenas llevo dos días conociendo de Fresh Paint las herramientas de dibujo, como los lápices y pinceles; he estado mezclando colores como un juego en el que me he divertido mucho.

Por eso no quise dibujar muchos pinos, sino unos cuantos en lo que me voy familiarizando con las herramientas y colores, ya que de pronto no sé cuál debo de usar para ciertos trazos; es más no me sentí con la capacidad para terminar de dibujar una cabaña, aunque en el fondo me hubiera gustado hacerlo, quedara como quedara.

Al principio lo intenté; pero borré enseguida los trazos, ya que no me agradó nada cómo estaba quedando, pues parecía cualquier otra cosa, menos la forma de una cabaña.

En lo que estaba tratando de borrar los trazos que formarían la cabaña, de repente vi que lo que se había formado era como una pared de piedra, enseguida mezclé varios colores como el ocre amarillo, el naranja cadmio, el azul marino, el azul Prusia, el azul claro y el blanco.

¡Increíblemente se había formado una gran pared de piedra! Para suerte mía, esa pared le dio el toque perfecto a la pintura, porque parece la pared de una montaña.  

Por ese motivo los pinos tienen una vista panorámica. Tal vez si lo hubiera planeado no me hubiera salido como quedó, pues la pintura se ve genial.

Espuma de mar

En este ejercicio de pintura, me sucedió algo parecido como con el diseño anterior, porque me agarré mezclando colores para luego poder ver ciertas formas las cuales las fui moldeando para tener una idea más clara de lo que podía proyectar.

Cuando jugué con el color verde espuma de mar, se me ocurrió pintar olas de mar. Para eso tuve que mezclar algunos colores como el azul claro, el color verde espuma de mar y el gris claro.

Debido a las pinceladas de las olas, se fue formando la orilla, la misma que llegué a ver como la parte de la arena por donde se camina. Con respecto al cielo, pues no siempre es blanco, ni gris, ni azul, hay ocasiones en que el cielo adquiere tonos hermosos, como el naranja cadmio, por ejemplo, como el magenta, el rosa; incluso el cielo de la noche es de color negro.

En este caso, los colores que llegué a mezclar fueron el color ciruela, magenta, rosa oscuro, gris y el blanco. La tierra o la orilla, está formada por el color ocre dorado. Bueno, lo cierto es que las horas se pasan demasiado rápido en la práctica con Fresh Paint.

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