Reflector/Gilda R. Terán

Todo se encuentra en sus marcas  para dar inicio a la feria estatal edición 2021, aquí en esta ciudad capital del 12 al 22 de noviembre, ya están a la venta los boletos para los conciertos de la cartelera de los artistas que se presentarán en esta fiesta de entretenimiento.

En este sentido el gobierno del estado de Tamaulipas a través del sistema DIF Tamaulipas ha dispuesto venta de boletos para zona con causa, es decir  el monto de las ventas será destinado para familias vulnerables.

Se hace la invitación para que puedan asistir y adquirir estos boletitos que ayudaran a mitigar algunas prioridades de extrema necesidad de  personas  en situaciones dificiles.

Esta Feria se hará con todas las medidas sanitarias establecidas por las autoridades de salud, debido a que una la pandemia del COVID 19 está vigente. Habrá filtros sanitarios, portar de forma rigurosa  cubre bocas, habrá entrada gratuita para niños y adultos mayores.

“La esperanza no debe morir.”

Amable lector, la neuropsicología afirma que el poder de la esperanza fortalece la salud emocional, generando conexiones en el sistema nervioso central, activando diversas sustancias que integran la bioquímica cerebral, las cuales coadyuvan a estados saludables de bienestar físico mental.

Y es que esta fuerza alentadora  nace en cada una de las personas del mundo y conforma una parte de su identidad, puede derivarse de sus creencias y sueños por cumplir, aunque las esperanzas toman diversos caminos; en ocasiones se juntan y en otras se separan.

Además tiene dimensiones  espirituales  que se traduce en que la esperanza tiene que ver con la fe, con creer y tener confianza en algo, aunque no lo veamos, y desde el punto de vista de la Psicología, este incentivo motivador  se relaciona con las metas y el sentido de agencia personal.

Por lo tanto se puede  definir como un conjunto de ideas y creencias que nos ayudan a encontrar caminos para alcanzar nuestras metas y nos dan confianza en que tenemos la capacidad para lograrlas.

Sin duda alguna caminaremos en este diario vivir, rodeado de pruebas, de afanes, sinsabores, en fin de todo lo que es cotidiano en este existir, y a veces sentiremos que nunca cruzaremos  las metas.

Pero es aquí, cuando surge la esperanza, si esa emoción activadora que nos produce cambios positivos, y nos empuja a seguir, y a no claudicar para lograr propósitos, sueños, y hasta salir avante en momentos cruciales.

Tomemos en cuenta, que habrá episodios o vivencias, en que se apersone el miedo que se convierte en un monstruo que nos paraliza, y nos estanca, truncando todas las esperanzas para enfrentar días nublados y grises.

Pero cuando fijamos la esperanza en nuestras vidas, fluyen estados de bienestar, que fortalecen nuestra esfera afectiva-emocional, y por lo tanto se puede superar las rachas difíciles.

Las personas que tienen altos niveles de esperanza tienden a conectarse mejor con los demás, pues les interesan no sólo sus propias metas, sino las de las otras personas y son más capaces de considerar diferentes perspectivas o puntos de vista.

La explicación es que los seres humanos percibimos el mundo en términos de emociones positivas, negativas o neutras, y tanto las agradables como las desagradables están profundamente arraigadas en nuestra  psicofisiología.

La mayoría de las respuestas de las reacciones emocionales han existido desde hace mucho tiempo y surgieron como parte de un proceso de adaptación y supervivencia de la especie humana.

En lo espiritual, nuestra esperanza está fundada en Jesucristo, que es la fuente de vida eterna, quien nos da una paz que sobrepasa entendimiento humano,  que nunca se  apague nuestra fe, que  siga creciendo.

“En Dios solamente reposa mi alma, porque de él viene mi esperanza.” (Salmo 62:5).

Nos vemos en la próxima.

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