CUADRANTE  POLITICO——-

POR:  FERNANDO  ACUÑA PIÑEIRO—– 

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 En lo que parece ya una de las últimas curvas para posteriormente enfilarse hacia la meta 2022,  el alcalde maderense Adrián Oseguera Kernión  se está despegando del pelotón de presidentes municipales tamaulipecos, y  aparece ya ranqueado como el líder de las encuestas. 

 El consorcio Arias Consultores coloca al empresario de izquierda, como   la figura pública más aventajada en materia de posicionamiento social y político entre los ayuntamientos de nuestro estado. Esto, desde luego sin distinción de partidos. De una manera general. 

¿Cómo interpretar este hecho? ¿Cuál es la lectura que para efectos de análisis se le puede dar a este escenario circunscrito a la competencia protagonizada por los jefes políticos de los ayuntamientos de Tamaulipas, y que forma parte del paisaje sucesorio en nuestro estado?  

  Antes de formular un juicio de valor en torno al alcalde Oseguera, debemos de reconocer que Madero no es la ciudad más grande de Tamaulipas, y que tal vez su peso específico, electoralmente hablando no sea el definitorio dentro del concierto geo democrático. 

Sin embargo, lo que en cuestiones de demografía y de urnas no sería preponderante,  es subrayadamente compensado con una personalidad  un liderazgo que  a estas alturas ha logrado trascender más allá  de los linderos maderenses, para posicionarse como una propuesta válida en el resto de la entidad.  

  En términos llanos, y sin rodeos, Oseguera ha sabido construir un liderazgo en términos mediáticos y políticos, bastante aceptable. Porque por un lado, ha sabido cuidar y fortalecer  las alianzas con los grandes Leviatanes de la 4T obradorista,   que se mueven en el concierto nacional. Todos ellos sin excepción le han dado su reconocimiento. 

Mientras que en el tema estatal, ha optado por una estrategia de  suma de fuerzas, y de alianzas, lo cual lo convierte en un  activo político bastante importante, de cara a los consensos que se avecinan, cuando llegue la hora de decidir el candidato a la gubernatura. 

Partiendo de las anteriores premisas,  las conclusiones que podemos extraer de todo esto, son las siguientes:  

1.—Oseguera puede y debe estar en la terna final de la sucesión tamaulipeca. 

2.—En caso de que él no fuese  el abanderado a la gubernatura, todo aquel que piense en un proyecto serio, lo va a necesitar como un aliado imprescindible. Repetimos: no tanto por el peso electoral, sino por su probada capacidad de operador político, que por lo demás, tampoco es menor el poderío de las urnas de la urbe turística y petrolera.  

Y agregaríamos una tercera consideración:  en caso de que las cosas en el PAN, no se diesen por el lado jaibo, AOK podría ser la pieza ideal para un acuerdo democrático en el sur. Una especie de abrazo de Acatempan, donde se  sellaría la voluntad por el cambio tamaulipeco. 

Por ahí pudiesen encaminarse las cosas.  

 Posdata: Ofrecemos una disculpa a los lectores, porque el apremio de una reunión de trabajo, nos impide abordar otros interesantes temas.