Una vez que le han puesto fin a la continuidad del Congreso panista, erigido  en un dolor de cabeza para la federación, por  el papel que ha jugado contra el desafuero, ahora la guerra política del escenario legislativo tamaulipeco, se ha trasladado a la modalidad de fuego amigo. 

 Sucede que las diversas facciones que actualmente se disputan la candidatura a gobernador dentro de MORENA, han iniciado ya una guerra doméstica por el control de lo que será la LXV legislatura.  

¿La explicación? Creen ingenuamente  que al controlar el Congreso local, colocando a uno de los suyos, como Presidente de la Junta de Coordinación Política, tendrán el poder suficiente como para negociar con los ayuntamientos  de las urbes morenistas, el apoyo hacia sus respectivos “gallos” que buscan la sucesión cabecista en el estado. 

Lo que no reflexionan, es  que,  como ocurrió con las candidaturas morenistas a gobernador nominadas este año, (y cuya mayoría resultaron triunfadoras), el que decidirá el tema Tamaulipas, será el Presidente AMLO, un jefe de Estado apasionado como pocos por la política interior del país. Y que no acostumbra dejar hilos sueltos, en cada uno de los estados donde  se han llevado a cabo elecciones. De hecho, el mejor Secretario de Gobernación es el propio Presidente.  

A partir de esta premisa, resulta del todo ocioso e innecesario  que algunas de las facciones guindas  que se mueven en la carrera sucesoria, estén tratando  dar albazos o madruguetes, en torno al próximo liderazgo del Congreso, convocando a reuniones urgentes en la capital, fallidos cónclaves grillescos  a los cuales nadie acude.  

Esto ocurre porque hay algunos que tratando de pasarse  de listos, buscan  aprovechar su amistad con el dirigente nacional Mario Delgado Carrillo, para tirar línea a favor de sus protegidos, con los resultados que ya todos conocemos: en lugar de lograr la unidad, provocan tensiones y divisionismos.  

 En cuanto a Mario Delgado, éste se ha manejado con responsabilidad, y a la altura del máximo cargo que desempeña en MORENA. Desde luego, será el dirigente nacional morenista quien en su momento decidirá quien es el próximo Presidente de la Junta de  Coordinación Política, pero lo hará, como hasta ahora lo ha hecho, previa consulta con el primer huésped de Palacio Nacional. 

 Al margen de proyectos sexenales, los cuales son muy respetables, les diré algo: Mario no se manda solo. 

Por otra parte, en lo que se refiere a los actuales aspirantes a ocupar el liderazgo del Primer Congreso morenista en la historia de Tamaulipas, me parece  que, el más indicado  es el diputado Pepe Braña Mojica, mismo que no pertenece a ninguna parcela de poder morenista.  

Se lleva bien con todos. No trae el fierro de ninguno de los que aspiran a gobernador en MORENA. Y es el que puede representar de manera  más digna y sin doblarse el proyecto de la Cuarta Transformación en  el ámbito legislativo tamaulipeco. 

 Sin menoscabo de quienes aspiran al igual que él, por la coordinación del Congreso, hacia el seno de MORENA, creo que  con el legislador Braña, el Congreso de mayoría morenista quedaría blindado contra cualquier asomo de  alta traición al Presidente AMLO. O de arreglos en lo oscurito, como ya ha venido sucediendo con los diputados  plurinominales  de la LXIV legislatura saliente. 

 Retomando la frase predilecta  del senador Ricardo Monreal, el diputado local electo Pepe Braña Mojica , no es un ambicioso vulgar. Por el contrario, la curul que ahora tiene la consiguió  a base de esfuerzo, de recorrer  las calles del  Distrito catorce en esta capital tamaulipeca. De saludar a la ciudadanía casa por casa. En este sentido, a Pepe nadie le regaló nada. Ni su curul es producto de  circunstancias aleatorias, vulgo bingo. 

 ¿Qué si  carece de experiencia…?  

 No les responderé yo, sino más bien los remitiré a una respuesta del Presidente Andrés  Manuel López Obrador, cuando le han criticado que algunos funcionarios de su administración , carecen de un currículum apantallante:  

Lo más importante  es la honestidad. Y  el autor de esta columna agrega: una lealtad a toda prueba, hacia el Presidente de la república… a prueba de ofrecimientos  millonarios color azul. 

 Por ese rumbo va el asunto.