ORBE…

Por: Ma. Teresa Medina Marroquín.-

MÉXICO NO QUIERE APRENDER DE SU DOLOR

En la tierra del antiguo Imperio Inca, Perú, la clase política no se anda con cuentos ni por las ramas y mucho menos con poses mesiánicas.

Ahí llevan ya, si las cuentas no nos fallan, seis presidentes sometidos a procesos judiciales, entre detenidos y prófugos, contra un cero vergonzoso e impune de México donde la voluntad ciudadana manifestada en las urnas vale sólo un cacahuate.

Con la excepción de Alan García que perdió la vida por propia mano, aterrado porque las fuerzas del orden habían rodeado su casa para capturarlo, cinco ex presidentes, desde Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra, este último apenas hace unas horas destituido, enfrentan el rigor de la justicia.

Preguntar si el ejemplo peruano servirá de acicate para que la democracia mexicana les aplique la ley a varios ex mandatarios acusados de corrupción, no parece vaya a ser visto como tal.

Esa negativa se oculta en medio de la polarización de un país negado a aprender de su inmenso sufrimiento, más el hecho de que una gran parte de su clase política es la principal protagonista de que a la democracia se le impida construir un verdadero Estado de derecho.

INCAPACIDAD MORAL: EL MAL AGAZAPADO

Negados a cambiar a México y soslayando los ejemplos como el de Perú, incluso los de Brasil, Guatemala, Paraguay, Uruguay, Chile, Bolivia y Argentina, la estratagema de muchos poderosos es rechazar el cambio, aunque en público lo acepten como si fueran unos verdaderos demócratas.

Esta mafia alega que el cambio real conlleva no sólo “grandes riesgos”, por lo que mueven todas sus palancas y resortes para que cambie todo y a la vez no cambie nada, vulgo gatopardismo.

Mejor continuar con lo mismo, dicen con todo el cinismo del mundo, ya que la aplicación de la ley, según estos sujetos, supone procedimientos políticos sumamente complejos de aterrizar.

Desgraciadamente para los que piensan de esta manera, el pueblo ya se dio cuenta desde hace muchos años que la parte más grave de los delitos que azotan al país emergen precisamente del poder público.

Pues ahí, en lo que debería ser el epicentro del interés nacional, se impulsa el peculado, el desvío de recursos, la violencia y el terror.

Delitos graves que, para empezar, se les imputan no a todos los ex presidentes, pero sí a Carlos Salinas, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Todos ellos viviendo quitados de la pena a pesar de que terminaron sus mandatos altamente cuestionados, y que debiendo haber salido del gobierno por la puerta de atrás, se fueron “con la frente en alto”. ¡Hágame el favor!

El dictamen final para remediar toda esta calamidad de saqueos y violencia es comenzar a destituir a presidentes de la república, a gobernadores y presidentes municipales por la pérdida de la confianza, pues es la incapacidad moral, como ya se clasifica en otras naciones, el mal agazapado que como un cáncer invade y pudre las entrañas del poder y de la misma sociedad.

Esperar a procesos judiciales que llevarán años es la trampa en la que hemos caído, pues mientras se comprueba el delito la nación se hunde cada vez más en la miseria y en las atrocidades.

SIN REPROBADOS EN LA PRÓXIMA EVALUACIÓN: SET

Antier el secretario de Educación de Tamaulipas, Mario Gómez Monroy, confirmó que en la próxima evaluación a los alumnos de nivel básico no habrá reprobados, aclarando que la calificación definitiva se dará hasta el final del ciclo escolar.

Explicó también el titular de la SET que se difunden los criterios para la evaluación de los aprendizajes durante la contingencia del Covid-19, “donde es clave —subrayó— que los maestros sean flexibles ya que como se sabe no todos los niños tienen acceso a las plataformas digitales”.

¡Feliz miércoles!

[email protected], @columnaorbe, columnaorbe.wordpress.com