CUADRANTE  POLÍTICO…

POR: FERNANDO  ACUÑA  PIÑEIRO.- 

 

  Una verdadera prueba de carácter político, punitivo y moral, en los tiempos de AMLO, es la que tiene enfrente el gobierno panista  de Tamaulipas, ante las denuncias de corrupción contra  el ex alcalde  de Matamoros, Chuchín de la Garza  Díaz  del Guante, acusado de gastarse una millonada en obras sin realizar.

Otro caso, todavía más delicado, es el del ex alcalde  maderense Andrés  Zorrilla, señalado por  desaparecer  500 millones  de pesos  del erario, destinado a obras y servicios que jamás se llevaron a cabo. 

 Los órganos anti corrupción del cabecismo, están ante la oportunidad histórica  de demostrar que, son serias, y que castigan los delitos denunciados por administraciones  municipales morenistas, y no solo lo que a ellos conviene.

Acostumbrado  a  atender solo casos de corrupción por encomienda  del Ejecutivo, y bajo un absoluto  control  de los vientos, el Contralor estatal Mario Soria Landero  no esperaba que en Matamoros, le soltaran la bomba del escándalo del ex alcalde Chuchín de la Garza.

 A este último se le acusa de regalarle, literalmente hablando, 17 millones  de pesos  a dos constructoras, de las cuales  se desconoce hasta ahora su nombre. Pero que por cuestiones de transparencia, deberían de ser dadas a conocer.

  Que no nos salga Chuchín, con que toda esa  carretada de billetes se la gastó en proyectos. Ello significaría hacer uso de marrullerías del pleistoceno priista, demasiado  trilladas.

Por lo pronto, el diputado panista que preside la Comisión anti corrupción, José  Hilario González, no ha dicho esta  boca es mía, y los  órganos cabecistas  encargados  de  vigilar  y sancionar el uso indebido de recursos  públicos, también  están  guardado silencio.

  Por cierto, al igual que en la heroica, es fecha que en ciudad  Madero, donde también existen  probadas  acusaciones  de corrupción y saqueo contra el ex alcalde  Andrés  Zorrilla, no han  sido atendidas como se debe, por parte  de las autoridades estatales.

  En casos como los de  Matamoros y Madero, es donde  los órganos del PAN gobierno deben de  responder, ante denuncias concretas. Y no solo tratar de lucirse con temas que, hasta  la capital de la república, y hasta palacio Nacional, según lo dicho por AMLO, alcanzan a tener un tufo de venganza política.

  Se dice que tras bambalinas, podría haber un carpetazo en el Congreso local y en las instancias de la Contraloría y de la Auditoría Fiscal, para  perdonar las corruptelas  de Chuchín en Matamoros. Y de Andrés  Zorrilla en Madero.

Esperemos que no sea cierto, pues dejaría mucho que desear. Además  de que el sexenio azul, requiere  de credibilidad ciudadana, de cara a las elecciones del dos de junio.

 La moneda de la lucha anti corrupción en Tamaulipas, está en el aire:

  ¿Castigo para un ex alcalde del PRI  y otro del PAN..?

O habrá  carpetazo.

—EL RETO DE MORENA: EVOLUCIONAR DE MOVIMIENTO A PARTIDO– 

Cuando en campaña, Andrés  Manuel  López  Obrador  definía a MORENA, como la esperanza de  México,  decía la verdad: MORENA nunca ha sido un partido político, operativa y organizativamente hablando.

 Hoy sabemos que,  se  fue configurando a lo largo de casi 20 años, (tres sexenios prianistas), como un estado de ánimo  de la sociedad, decepcionada y harta  de la corrupción, la violencia y la ineptitud de un bipartidismo cínico y conservador; sostenido por una minoría de multimillonarios en dólares, y una súper burocracia de sueldos principescos.  

  Bajo esa catapulta  de hartazgos generalizados, AMLO  y MORENA no solo le arrebataron a su pariente corrupto de la izquierda conocido como el PRD, millones  de votos en el centro y sur, sino que, fueron capaces por primera vez en la historia, de conquistar el norte de la república, sorprendiendo por la retaguardia a un PAN de gobernadores confiados y  dormidos en sus laureles del 2016.

  Aunque, para efectos de análisis, hay que hacer una aclaración: el fenómeno de MORENA en el centro y sur, con una mayor tradición de izquierda, no ha sido el mismo que se plantea en el norte de la república.

  Aquí  en esta región del país, donde se ubica Tamaulipas,  MORENA  cayó como una especie de billete de lotería, que empoderó a grupos y a personajes.

 Algunos de ellos, están haciendo buen uso de  su nuevo estatus, pero otros, han mal interpretado su fortuna política, y están empezando a moverse, no como morenistas, más bien con una ambición personal propia de las fanfarronadas que , en su momento hundieron al PRI, y desgastaron al PAN. Más adelante, hablaremos más a detalle de este asunto.

  Por ahora, lo que urge destacar es que, aquí en Tamaulipas, muy pocos se están preocupando por  darle una estructura y un crecimiento serio  a MORENA. Esta circunstancia, de cara  a la elección por el Congreso local, debería preocupar a los actuales  personajes más identificados con el obradorismo en nuestro estado.

Lo anterior se debe a que, MORENA  carece  de un liderazgo estatal con carácter  y personalidad.  Ante  la ausencia de una autoridad estatal que meta orden, el morenismo ha empezado a expresarse por la voz de sus diversos grupos, parecidos en cierta forma  a las tribus del perredismo. 

Actualmente, se corre el riesgo de que, el desarrollo de este movimiento que llevó  a AMLO al poder Ejecutivo y  consiguiese la mayoría del Congreso de la Unión, empiece a hacer aguas, ante la guerra  de sus expresiones  parcelarias  de poder.

  Un ejemplo  de esto que le estoy describiendo, es  la actual distribución de nombramientos de los  Delegados  o representantes públicos, en las diversas  dependencias del orden federal.

   Los primeros  cargos que se han dado a conocer, en el IMSS, y sobre todo en el ISSSTE, han generado  un desconcierto  generalizado. El actual titular de esta institución, saltó directamente  del sexenio panista, a la Delegación federal. Dicen que es fecha que sigue con la camiseta del TAM  cabecista bien puesta. O lo que es lo mismo, no siente ningún tipo de compromiso con la Nueva Historia.

 Lo anterior, desde luego que ha empezado a decepcionar  a algunos de los  principales operadores del morenismo en la entidad. Sienten que no se les está haciendo justicia, y que por ese camino de relegarlos, (para que otros que no corretearon la liebre, la alcancen sin esfuerzo), podría afectar la lucha MORENA por el Congreso local.

 Retomando nuestro asunto, lo cierto es que, en Tamaulipas, el tema de los puestos públicos y cargos de elección,  ha  desplazado por completo  a una deseable y urgente construcción partidista de MORENA.

Solamente algunas organizaciones como  el Frente Amplio  por Tamaulipas, están convocando a este tipo de tareas. Pero sus esfuerzos, muy legítimos, están siendo devorados por la vorágine de quienes buscan cargos administrativos.

 Esperemos que al final, las cosas le salgan bien al Presidente AMLO: Y, sobre todo, que sus operadores y seguidores, se den cuenta, de que en esta etapa inicial del sexenio, cuando se están librando desde Palacio Nacional, batallas cruciales, para hacer esa nueva historia, esos más  de 30 millones  de votantes, expresen en cada trinchera, el proyecto de país que pugna por nacer,  amenazado por campañas de desinformación.

  Solo una sociedad  civil, en alianza con el gobierno obradorista, podrá hacer frente a este tiempo de tempestades.

MORENA  ya no es el poder de una esperanza, sino la esperanza en el poder.