CUADRANTE   POLÍTICO…

POR:  FERNANDO ACUÑA  PIÑEIRO.—

En lo que puede interpretarse como un claro contrasentido, el  Presidente Andrés  Manuel  López  Obrador, le acaba de entregar  el premio nacional de ingeniería al  empresario  de la era neoliberal, que más  se ha beneficiado de éste modelo económico, y  al cual también se le identifica con  “un capitalismo de cuates”.

Para muchos queda claro que el magnate de la telefonía celular, se  benefició  de su pasada amistad con el Presidente Carlos  Salinas de Gortari, ( de la cual ahora parece renegar). Y a eso aquí y en China, se le llama corrupción,  a la cual todos los días combate, al menos verbalmente, el Presidente López Obrador.

Veamos: la fortuna del señor Slim, es de las que mas  se ha multiplicado, de acuerdo a las mediciones de la famosa revista Forbes. El dueño del grupo CARSO,  ha aumentado hasta 10 veces su riqueza, desde que apareció por primera vez, en el top ten de los diez más ricos del mundo.

Indudablemente que, el periodo de mayor fortalecimiento y expansión del llamado neoliberalismo a la mexicana, se dio entre 1988 y 1994, o  sea  durante el sexenio salinista. En  esa  etapa, según expertos, el número de los multimillonarios en dólares de nuestro país, creció  exponencialmente, y de tener solamente una familia en la lista de Forbes,  pasamos a tener  24 de ellas, entre los más pudientes del globo. Slim el más prominente de ellos.

Fue en estos años, donde según el discurso anti neoliberal que ahora maneja AMLO, se abrió una diferencia abismal, entre riqueza y pobreza. Y uno de los  grandes responsables  de  esta enorme brecha social  y económica, fue  precisamente  el empresario Slim, quien por cierto en algunas ocasiones  ha criticado el modelo neoliberal, sin aceptar que él  es el principal producto de este proceso  marcado por la salvaje concentración del dinero, en unas cuantas familias.

Slim apareció por primera vez en la lista  de Forbes, después de que adquirió la  paraestatal  Telmex, en el sexenio de Salinas de  Gortari.

En el inicio de su presencia en la lista de Forbes, Slim, contaba con una fortuna de mil 700 millones  de dólares. Pero ya para 1994,  al final del salinato, ya era dueño de  una riqueza valuada en 6 mil  600 millones  de dólares. Tres lustros más  adelante, ya se había convertido en el hombre más rico del mundo con 53 mil 500 millones  de dólares, o sea fue el líder mundial de la gran burguesía internacional, durante tres años, hasta el 2013. Y sigue siendo uno de los más acaudalados del mundo.

Actualmente  Slim es dueño de una fortuna de 64 mil millones  de dólares, y ¿durante todo este tiempo,qué ha hecho este señor por nuestro país? ¿Qué ha hecho por reducir la enorme  e inmoral franja entre riqueza  y pobreza?, que se sepa, prácticamente nada.

En este punto, volvemos a  lo que anotábamos en las primeras lineas de esta columna:

¿Cómo es posible que si AMLO dice  tener la convicción  de que fue el neoliberalismo el modelo económico que  fomentó  la corrupción, la inseguridad y la desigualdad  social, lo primero que está haciendo al llegar al poder de su llamada cuarta Transformación,sea  enaltecer a quien muchos consideramos  como el hombre que ejerce el poder real  del país,  desde su poderío económico, forjado bajo bases morales y éticas, del todo cuestionables?

A  la luz  de lo que estamos viendo, de los hechos y no de las palabras  del gobierno obradorista, es que el Presidente AMLO está trazando alianzas  de facto con quien todos reconocen como  el líder de la gran burguesía  mexicana.  

Con ello, AMLO está de alguna forma avalando, lo que  niega en su discurso: o sea  los cimientos  corporativos del capitalismo  a la mexicana, un proceso de desigualdad  social,  que todavía se sostiene sobre una economía  de amiguismos, de compadrazgos y de privilegios.

De  aquí en adelante, el gobierno de AMLO tendrá en el grupo CARSO, a su principal protegido y aliado, lo cual  solo servirá para efectos de carácter personal, pero no influirá gran cosa, en lo que se refiere a la democratización  económica del país.

Ni  tampoco, a una más justa  distribución del ingreso, en términos de desarrollo social. (Mejores oportunidades para las clases medias, incentivos y un clima de paz social, para  el fortalecimiento de la pequeña y mediana empresa, entre otras cosas).

Junto a esta alianza de hecho con la gran burguesía neoliberal, con reglas  y mecanismos globales sujetas  al sistema  del libre mercado, una estrategia a la cual se suma su alianza con las élites militares del Estado mexicano,  el Presidente  AMLO va a seguir impulsando su política de subsidios  y entrega de dinero a las familias más empobrecidas del país.

El resultado de esta ecuación de estar bien con los   “machuchones” del dinero, como Slim, y apapachar a los de mero abajo,  equivale a pulverizar a las clases  medias. Y cancelar todo  crecimiento económico, a cambio de tener un bastión electoral para aplastar  a sus adversarios  por la vía del voto.

En resumen, estamos hablando de que , desde Palacio Nacional, se ha puesto en marcha un neoliberalismo al estilo obradorista, donde no se incentivará  a la producción, no se protegerá  al pequeño y mediano comercio, asfixiado por los elevados impuestos,  por la inseguridad y su sistema de extorsión, sino que, se construirá  un mito de transformación social, sin sustento real.

Un mito, que justamente empieza  este 20 de noviembre,  con la reinventada narrativa de una  revolución  y de su festejo apoteósico en las calles de la república.

Ciertamente, los neoliberales del pasado inmediato, arrumbaron los festejos  de la revolución  por considerarlos inservibles y caducos, ante  el imperio del libre mercado. Pero  el obradorismo los recoge, no para solucionarle los problemas al pueblo, que sería lo más congruente. Sino para  re-inaugurar el culto a un movimiento social, que en su esencia, sigue siendo traicionado.

En este sentido, el obradorismo  y sus estrategas, deben tener cuidado,  al revivir el romanticismo de una revolución extraviada en el estilo personal de gobernar,  con un Estado acotado por la falta de presupuesto.

Será la de hoy, una fiesta alegórica de un pasado prolífico en héroes  y  mártires que solo le hicieron el caldo gordo a los que ahora gobiernan, de la mano de Carlos Slim.

Y es que mientras no le pongan nombre a la nueva criatura que está por nacer, como relevo  del neoliberalismo, seguiremos inmersos en una economía  gatopardista. Con el agregado de que ahora, la prédica doctrinal de las mañaneras, es la panacea verbal, y la cura milagrosa de todos nuestros males.