La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

La justa por la coordinación en defensa de la Soberanía en Reynosa, Tamaulipas, cada día -dicen los números- se define por la diputada local, Magaly Deandar Robinson. La medición que se hace entre damas -por obligada situación de género- se ha polarizado entre ésta y la diputada federal, Claudia Hernández.
Frente a frente, las dos legisladoras han hecho sus mejores esfuerzos por escalar peldaños en la política local.
Cada una con sus estrategias; cada una, puliendo sus fortalezas y limando sus debilidades.
La carrera de Deandar Robinson ha sido en ascenso permanente.
El camino político de Claudia ha sido desde la comodidad de su trayectoria; con el consistente soporte de su padrino, José Ramón Gómez Leal, ha obtenido lo que pocos cuadros de MORENA en Reynosa: dos veces diputada federal.
Magaly desde su incorporación en la política local en 2021en el Distrito 05 de Reynosa, dio buenos resultados: obtuvo el 45. 4 de la votación; en tanto la ahijada de JR logró en el distrito que le fue asignado conquistó un 52. 6 por ciento.
El escenario para ambas empezó a cambiar en el 2024: Deandar Robinson, en su proceso de reelección un sorprendente salto porcentual en sus números electorales engarzó el 74. 11 por ciento, en tanto Claudia mostró un declive en su cosecha de votos: contabilizó el 65. 36 por ciento.
Notable: Hernández, sufrió un retroceso de 13 puntos en tanto Magaly vivió un salto cuantitativo y cualitativo de sus cifras: 74.11 por ciento; subió, casi un 30 por ciento, con relación al año 2021.
Fue un año fructífero para la legisladora local y su consolidación entre la población reynosense.
Ese fue el despegue de Deandar.
Ahora entre la percepción ciudadana, la ponderación en cuando a opinión positiva, honestidad, cercanía ciudadana, conocimiento del municipio, cumplimiento de compromisos, Magaly supera en casi el doble a Claudia.
Es decir: el peso específico en la ciudad y los valores, favorecen a Deandar.
También el escenario es muy amigable para Magaly.
Los grupos políticos reynosense han delineado su naturaleza interna peculiar: son endogámicos; es decir: privilegian a los miembros de la familia en las posiciones de autoridad. O sea: el afluente Peña Ortiz, tiene constreñida su opción -se agotaron las fichas consanguíneas- y los Cabeza de Vaca-Gómez Leal, también poseen un arsenal doméstico mermado.
Apostar todo por un cuadro externo a la familia, es una aventura incierta. Históricamente cuando eso ha ocurrido -hay miles de ejemplos- termina en rupturas y traiciones memorables. El más a la mano: Enrique Rivas Cuéllar en Nuevo Laredo.
Esperemos y presenciemos, las lecciones que nos regalará la historia política tamaulipeca.