El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
No es la primera vez que miente; al parecer, la simulación se convierte en una constante biológica en su vida. Durante meses se presentó con total arrogancia ante la galería como una de las mujeres más preparadas del gabinete legal, pero la dura realidad de los archivos demuestra que no había nada más lejano a la verdad.
Ella siempre buscó ponerse la estrellita en la frente, pero para poder trepar a la cúspide burocrática tuvo que mendigar una recomendación de corte nacional; jamás logró destacar por mérito o brillo propio. La puerta principal del tercer piso se la abrieron de par en par exclusivamente su apellido y las finas complicidades de sus contactos.
Hay que recordar que para ocupar esa silla originalmente se barajaban nombres con verdadero peso específico, tales como el empresario tampiqueño Alejandro Rábago Hernández o el actual auditor superior interino, el mantense Francisco Noriega Orozco.
Sin embargo, a Rábago Hernández lo hicieron burdamente a un lado; en la mesa de las decisiones pesó muchísimo más el influyentismo cupular que la lealtad y la comprobada capacidad del tampiqueño. Como premio de consolación, a Alejandro lo enviaron a la Coordinación de Asesores del gabinete estatal como una simple y decorosa figura de aparador, pues las verdaderas directrices las tomaron por asalto desde la Oficina Particular, latitud donde asumieron roles que no les correspondían, provocando colisiones internas y escandalosas fugas de recursos públicos.
Para poder justificar su llegada a la alta posición, la dama en cuestión se inventó carreras, profesiones y buscó maquillar a marchas forzadas su currículum. Infló meticulosamente cada una de sus modestas actividades pasadas, pero la fría realidad es que ninguna de sus cartas credenciales servía para la alta responsabilidad económica que le otorgaron.
El chiste se cuenta solo: resulta que la funcionaria apenas obtuvo su título profesional hace unos cuantos meses; convirtiéndose en una más de las titulares de despacho que despachan con pergaminos de dudosa procedencia.
Los registros oficiales revelan que Ninfa Tomasa Cantú Deandar obtuvo el grado de Licenciada en Relaciones Internacionales apenas en el año 2025, un documento expedido por la polémica Universidad Innova.
Según los datos del Registro Nacional de Profesiones, la funcionaria acreditó su titulación el 23 de septiembre del 2024, pero su cédula profesional —marcada con el número 15124142— le fue entregada por la SEP apenas el 28 de agosto de 2025. Es decir, casi un año después de haber asumido la alta encomienda pública.
Por si alguien se lo pregunta, la Universidad Innova es una institución que opera 100 por ciento bajo la modalidad en línea, con sedes físicas de examen ubicadas en Toluca, Texcoco y Nezahualcóyotl, en el Estado de México. Esa «prestigiada» academia cibernética fue la responsable de la preparación profesional de la dama que fingió y fungió como secretaria de Desarrollo Económico del Gobierno del Estado.
Con esa flamante cédula de utilería bajo el brazo, Ninfita marchó hace unos días del gabinete en busca de cumplir su capricho de ser la candidata oficial de Morena a la alcaldía de Nuevo Laredo. Para lograrlo, ya formalizó su inscripción en la plataforma digital del partido, donde seguramente volvió a mentir al firmar bajo protesta de decir verdad que cumple cabalmente con todos los requisitos de elegibilidad y probidad.
Por lo pronto, el engaño está a la vista de todos: siempre le mintió al pueblo sobre su verdadera profesión y su capacidad gerencial se mantiene bajo el fuego de las dudas.
Hoy en día, Ninfa Tomasa les receta mentiras diarias a los simpatizantes de la frontera norte para intentar ganarse un aprecio que no tiene en las colonias; mintió en los pasillos de Palacio cuando aseguró que marchaba en el primer lugar de las encuestas internas; y miente descaradamente cuando convoca a supuestos «pactos de unidad y tolerancia» mientras intenta pisotear y bloquear las aspiraciones de sus correligionarios de partido.
También mintió cuando negó haberle cerrado las puertas al reconocido empresario Pedro Lozano Martínez para vetarlo de los eventos oficiales del Gobierno del Estado cuando ella controlaba la estructura. Durante los cuatro años que se mantuvo atornillada al presupuesto estatal, le vendió espejitos e indicadores económicos inflados al gobernador Américo Villarreal con resultados y medallas que jamás fueron de ella.
Afortunadamente para las arcas del estado, el Palacio de Gobierno decidió corregir el rumbo. Este miércoles 4 de noviembre de 2026, el gobernador Américo Villarreal Anaya le entregó formalmente el nombramiento a Anabell Flores Garza como la nueva titular de la Secretaría de Desarrollo Económico. En la mesa de alta estrategia se volvieron a olvidar del perfil de Alejandro Rábago, pero hay que reconocer que el ascenso de Flores Garza es un movimiento bien pensado y de estricta justicia laboral.
La profesionista mantense era, literal, el «burrito de batalla» de la oficina; ella era la mente técnica que ejecutaba y arrastraba el lápiz en cada uno de los proyectos estratégicos de la dependencia. Sobre sus hombros cargaba el verdadero peso operativo de la secretaría mientras su jefa se placeaba ante las cámaras.
Anabell Flores Garza asume las riendas de la SEDECO respaldada por una sólida y legítima trayectoria académica como egresada de la UANL y con un perfil netamente técnico, lo que contrasta radicalmente con el título exprés de universidad de garaje que hoy ostenta Ninfa Cantú y que ni por error puede presumir en su carta de presentación para convencer a los neolaredenses.
Se le acabó el tiempo a la exfuncionaria que se la pasó colgándose medallas ajenas y acaparando reflectores con el sudor de sus subordinados. Ninfita se marchó cobijada en la falsedad y apropiándose de un trabajo que jamás le perteneció. Lo preocupante de la radiografía estatal es que Desarrollo Económico no es el único feudo repleto de egresados de última hora; la misma alarmante dinámica de incapacidad y falta de títulos reales se padece en por lo menos tres secretarías del gabinete americanista.
Bueno, por hoy es todo.
El patinazo… miren que ir a registrarte como candidata a Nuevo Laredo presumiendo una cédula profesional del 2025 emitida por una universidad en línea de Texcoco puede terminar provocando un aparatoso portazo en la encuesta definitiva del partido. Es una aspiración casi «balín»
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