• En América Latina y el Caribe, hay más de 40 millones de adultos con diabetes. México es uno de los países más impactados en la región con más de 14 millones de adultos con la afección.
  • Especialistas de Argentina, Colombia y México subrayan que identificar factores de riesgo, detectar la enfermedad a tiempo y acceder a tratamientos oportunos puede cambiar su evolución.

Ciudad de México, 3 de noviembre de 2026. – En América Latina y el Caribe, hay más de 40 millones de adultos con diabetes, aproximadamente la mitad no está diagnosticada. Asimismo, la prevalencia de la enfermedad continúa creciendo en la región: entre el 2011 y 2024 aumentó 11.74%. Entre los países con mayor carga de diabetes se encuentra México.

En vísperas del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemorará el próximo 14 de noviembre, expertos advierten sobre uno de los principales desafíos sanitarios de la región: lograr que las personas reciban el diagnóstico antes de que aparezcan complicaciones y puedan iniciar oportunamente el tratamiento más adecuado. Aunque la diabetes tipo 1 y tipo 2 tienen causas y características diferentes, en ambos casos reconocer las señales de alerta y anticiparse puede modificar significativamente su evolución.

En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición establece que la prevalencia de la diabetes es del 17%, lo que equivale a 14.4 millones de adultos con esta condición de salud. Desafortunadamente, todavía cerca de un 30% de la población que vive con cifras elevadas de glucosa en sangre, desconoce su diagnóstico de Diabetes. Aunque en el país 9 de cada 10 personas con la enfermedad recibe un tratamiento farmacológico, solo el 33% de estos pacientes se encuentran controlados.

Durante un encuentro virtual regional organizado por Sanofi, especialistas de Argentina, Colombia y México analizaron los principales desafíos que enfrenta América Latina para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la diabetes. Fundamentalmente destacaron la importancia de la consulta regular con el médico, que es quien solicitará los análisis de rutina necesarios que podrían detectar ésta u otras enfermedades cuyo tratamiento temprano contribuye a un abordaje precoz y a un mejor pronóstico.

“La diabetes representa uno de los grandes desafíos sanitarios de América Latina, especialmente porque muchas personas conviven con la enfermedad sin saberlo. Cuando el diagnóstico llega tarde, aumenta el riesgo de complicaciones que pueden afectar al corazón, a los riñones y a la vista, entre otros. Por eso, es fundamental promover hábitos saludables, reconocer los factores de riesgo y facilitar el acceso a controles médicos que permitan actuar a tiempo”, explicó la Dr. Alejandro Marín, médico endocrinólogo y líder de opinión de diabetes en Colombia.

La diabetes tipo 2 representa la gran mayoría de los casos y se produce cuando el organismo no utiliza adecuadamente la insulina o no genera la cantidad suficiente para mantener la glucemia dentro de los valores recomendados. El exceso de peso, el sedentarismo, los antecedentes familiares y la edad son algunos de sus principales factores de riesgo. Sin embargo, una de sus mayores dificultades es que puede evolucionar durante años sin síntomas evidentes.

En este contexto, una alimentación saludable, la actividad física y el control del peso son herramientas fundamentales para prevenir o retrasar la aparición de la diabetes tipo 2. A su vez, los controles de glucemia en personas con factores de riesgo permiten identificarla oportunamente, antes de que provoque complicaciones.

Diabetes tipo 1: detectar antes para cambiar el curso de la enfermedad

En la diabetes tipo 1, los avances científicos están transformando la manera de abordar el diagnóstico. Se trata de una enfermedad autoinmune que destruye progresivamente las células del páncreas que producen insulina. Puede aparecer a cualquier edad y no está relacionada con hábitos alimentarios ni con la actividad física.

Tradicionalmente, la enfermedad se identifica cuando aparecen síntomas como sed excesiva, aumento de la frecuencia urinaria y cansancio. En algunos casos, el diagnóstico llega recién ante una cetoacidosis diabética, una complicación aguda potencialmente grave.

Sin embargo, hoy es posible identificar mediante estudios específicos de autoanticuerpos a determinadas personas que se encuentran en etapas presintomáticas, incluso antes de que aparezcan las manifestaciones clínicas. Esta posibilidad resulta especialmente relevante en quienes tienen familiares de primer grado con diabetes tipo 1, aunque la mayoría de las personas que desarrollan la enfermedad no tiene antecedentes familiares conocidos.

La Dra. Laura Pomares, médica del Servicio de Endocrinología y Diabetes del Hospital Juan Pablo II y coordinadora médica de la Unidad Diabetológica de CEGYM, en Corrientes, destacó la importancia de la detección temprana en la diabetes tipo 1 y tipo 2, aunque cada una con estrategias diferentes.

“En ambos tipos, el tiempo es un factor determinante, aunque las estrategias de detección son diferentes. En tipo 2, debemos identificar los factores de riesgo y promover controles oportunos. En tipo 1, la evaluación de autoanticuerpos en personas seleccionadas permite reconocer etapas anteriores a los síntomas. Lo importante es que el diagnóstico deje de ser necesariamente una respuesta tardía y se convierta, siempre que sea posible, en una oportunidad de actuar antes”, agregó la Dra. Pomares.

El tratamiento adecuado también es fundamental. Por ejemplo, la insulina es indispensable para la supervivencia de las personas con diabetes tipo 1 y también puede resultar necesaria en determinados momentos de la evolución de la diabetes tipo 2.

“Desde su descubrimiento hace más de un siglo, la insulina ha permitido salvar millones de vidas y continúa siendo una herramienta esencial para el tratamiento de la diabetes. Hoy contamos con distintas alternativas, incluidos los análogos de insulina, y herramientas de seguimiento que permiten adaptar los tratamientos a cada persona. El desafío es que estos avances lleguen oportunamente a quienes los necesitan”, señaló la Mtra. Gisela Ayala, directora ejecutiva en Federación Mexicana de Diabetes.

La profesional remarcó que el tratamiento debe contemplar las características clínicas de cada paciente, sus necesidades y sus posibilidades de sostener las indicaciones a largo plazo. El objetivo es mantener un control adecuado de la glucemia, prevenir complicaciones y preservar la calidad de vida.

En una región donde millones de personas todavía desconocen que viven con esta enfermedad, los especialistas coincidieron en la necesidad de ampliar el acceso a controles, fortalecer el diagnóstico oportuno y garantizar tratamientos adecuados. Detectar la enfermedad a tiempo y sostener el acompañamiento médico son pasos fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la calidad de vida.