CUADRANTE POLITICO——-POR  FERNANDO   ACUÑA  PIÑEIRO—–

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 *.—-¿CUAL FUE LA FUNCIÓN QUE DESEMPEÑÓ LA GUARDIA ESTATAL EN EL CASO MATAMOROS?

   Algunos adversarios  emboscados del doctor AVA, se le han ido al cuello, cuestionando que tardó dos días en reaccionar, ante los hechos registrados en Matamoros. Sin embargo, para efectos institucionales, la respuesta mediática de su gobierno nos parece que fue en tiempo y forma. La vocería de seguridad emitió su primer comunicado a la 1:22 de la mañana del viernes 22 de octubre.

 Los hechos de violencia habían iniciado  en horas posteriores al mediodía del jueves veintiuno.  Y sí es probable que  la oficina a cargo de Willy Zuñiga Castillo se haya tardado un poco en  emitir un informe, dado lo delicado de los acontecimientos registrados en la urbe fronteriza.

    Sin embargo, lo más relevante para efectos de honestidad y responsabilidad pública, es la carta dada a  conocer este sábado por el doctor AVA, donde subraya su profundo pesar por la perdida de vidas humanas.

   Américo habla  sobre  muerte de la niña Aranza Aidely: “nos duele profundamente”. AVA   asume los reclamos de la sociedad como suyos propios, y advierte que el hecho, exige esclarecer lo ocurrido.

  AVA promete  esclarecer lo sucedido y poner ante la justicia a los responsables del crimen. Y sentencia:

—-Mi compromiso es con la verdad, con la justicia y con las familias afectadas.

   Habrá que esperar a que la palabra del gobernador se cumpla. Y que, si hubo responsables dentro de la corporación estatal, sean castigados puntualmente, conforme a derecho.

  Ahora bien, el gran riesgo que se corre, como ha ocurrido en casos anteriores, es que se difundan rumores y noticias tendenciosas, no con el afán de contribuir a la verdad, sino de enturbiarla. Y de aprovechar la coyuntura para sacar raja política. O bien para generar el caos y  el desaliento entre la población.

 Por lo pronto AVA está dando la cara. Y promete que habrá justicia. Hay que confiar en el  jefe de la instituciones tamaulipecas. Me parece que en momentos como este, es cuando debemos actuar todos con responsabilidad.

   Aprovechar la situación para golpear  y debilitar al titular del poder  Ejecutivo, a nadie le conviene,  ni siquiera a la oposición, porque el enemigo común, es la violencia organizada. Una violencia que viene desde más de medio siglo atrás en el tiempo.  Y de ello hay nombres, fechas y acontecimientos puntualmente registrados.

—–¿CUAL FUE LA FUNCION DE LA GUARDIA ESTATAL EN EL CASO MATAMOROS?

        Después de los hechos registrados en la ciudad de Matamoros, concretamente en la colonia San Francisco, muy  cerca de la línea limitrofe con la ciudad de Brownsville, es necesario hacer algunas precisiones al respecto.

 El operativo para capturar a lo que las fuerzas mexicanas de seguridad, definen como un objetivo prioritario, estuvo exclusivamente a cargo   de las llamadas fuerzas especiales del Ejército, Guardia Nacional y Fiscalía General de la república.

  ¿Pero, entonces, cual fue  en este caso específico, el papel  de la Guardia estatal de Seguridad en Tamaulipas? Se sabe que su participación fue de carácter reactivo, solo para contener los bloqueos  y liberar vialidades. Todo ello ocurrió posteriormente a que las fuerzas federales habían asegurado su objetivo.

  Hablamos de varias horas de verdadera locura y adrenalina, donde la fuerza del Estado mexicano fue puesta a prueba. Pero que fue lo que ocurrió con las corporaciones locales? En teoría su función era la de reforzar la seguridad ciudadana y establecer cercos de vigilancia. Lo cierto es que algo salió mal.  

De acuerdo a nuestros datos obtenidos, la corporación estatal cuenta con doce elementos  especializados en operaciones aeromóviles. ¿Cuántos de ellos viajaban en la aeronave desde la cual habrían disparado y presuntamente asesinado a una menor de edad, en una zona rural, cercan al ejido Las Rusias?

  Queremos creer que los agentes estatales, se apanicaron y dispararon contra la camioneta color negro donde viajaba la niña Aranza Aidely, su madre y otros menores de edad.  De ser así, esto  último sería inadmisible, y pondría en entredicho su adiestramiento y capacitación policiaca.  Lo que no se sabe es si  los tripulantes de la camioneta quedaron   en medio de un fuego cruzado.

O bien, si por parecerles sospechoso, los tripulantes del helicóptero habrían disparado contra el vehículo donde viajaban civiles. En cualquiera de los dos casos, si las balas salieron de un arma estatal o de cualquier otra,   es una barbaridad, un crimen que debe castigarse. Por lo pronto, el testimonio de los sobrevivientes agredidos, parece ser contundente.

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