En Voz Alta

Gastón Monge2558
 Dependen de liderazgos y apoyos diversos para ser la candidata
 Ambas surgieron del apoyo de Cabeza de Vaca
 Yahleel, la experiencia contra la renovación
 Los apoyos en pugna: el CEN contra el CDE
En política siempre ocurren las cosas más extrañas e inverosímiles que el común de la gente no
puede imaginar. Tan es así que en el PAN, como dice el dicho, ‘el horno no está para bollos’
porque la lucha interna en este partido es promovida por las respectivas cúpulas partidistas, tanto
a nivel nacional como estatal.
Los acuerdos con liderazgos locales y regionales, así como con fuerzas fácticas y ´padrinos’
políticos suele ser determinante para el avance o retroceso de quienes aspiran, en el caso de
Nuevo Laredo, a la presidencia municipal.
Así, en el PAN la lucha interna convenida o no, se da entre la candidata ‘natural’ y ya tradicional
del PAN, Yahleel Abdala, y la senadora Imelda San Miguel, candidata emergente que basa su
fuerza en su corta pero limpia trayectoria dentro del senado.
Yahleel surgió del seno de un PRI en decadencia, y por ese motivo decidió salir de este partido
para sumarse como una estrategia y alternativa política al PAN para hacerle frente a Morena, un
partido que dominaba y domina el escenario político electoral en Tamaulipas.
Su salida, diciembre del 2020, le permitió tener el perfil que el PAN buscaba para hacerle frente a
Morena en las elecciones del 2021, y porque este partido tenía una plataforma política más sólida
y consistente que el PRI, pero a pesar de ello, perdió las elecciones del 2021 y del 2024, lo que
vulneró la incipiente fortaleza política de un partido que dependía del ex gobernador Francisco
García Cabeza de Vaca.
Las dos derrotas consecutivas y su dependencia política con el ex gobernador panista afectaron la
imagen de Yahleel quien pese a ello algunas encuestas como demoscopia Digital aún la colocan
con un 24.1 por ciento de intención del voto para la alcaldía a nivel interno de su partido.
A Yahleel la sostiene el liderazgo estatal de la presidenta del Comité Estatal, Gloria Garza, y del
secretario general César Augusto Verástegui, con quienes ha sostenido varias reuniones de
evaluación para su posible candidatura.
Por su parte, la senadora Imelda, también de extracción cabecista, mantiene una aceptación del
22 por ciento al interior del PAN, según la encuestadora Electoralia aplicada el mes pasado, y al
parecer es apoyada por el CEN del PAN a cargo de su presidente Jorge Romero, con quien se ha
reunido en Tampico, ciudad Victoria y en la capital del país, para evaluar su posible candidatura a
la alcaldía de Nuevo Laredo.
El arraigo partidista de Imelda y una trayectoria política limpia, pese a su historial que le relaciona
al ex gobernador Cabeza de Vaca robustecen sus posibilidades de ser la candidata, tanto que la

colocación de varios anuncios espectaculares en la ciudad la hacen ver ya como la eventual
elegida.
Tiempo después de haber asumido el cargo de senadora, sus aspiraciones giraron más hacia la
competencia para el gobierno de Tamaulipas para las elecciones del 2028, y no tanto para la
alcaldía, pero luego de las reuniones con el dirigente nacional del PAN y con algunos liderazgos
locales y ergionales, su postura cambió y se dirigió más hacia Nuevo Laredo.
Políticamente Yahleel es la candidata natural del PAN y de una posible coalición con el PRI para la
candidatura por la alcaldía, algo que con Imelda no pudiera ocurrir.
Con este historial tan complicado ambas mantienen una discreta confrontación política pero sin
llegar al innecesario conflicto; solo miden fuerzas, posibilidades y apoyos políticos. La fortaleza de
Yahleel se basa en su experiencia política y electoral porque conoce mejor que su rival el territorio
que pisa, además de conocer las debilidades y fortalezas tanto del PRI como del PAN, por lo que a
juicio de algunos expertos en política, de ser elegida candidata, la única opción para un posible
triunfo electoral sería de nueva cuenta ir en alianza con el PRI, para sumar fuerzas, estrategias y
simpatizantes.
En tanto, si Imelda es electa candidata para la alcaldía, de ganar sumaría votos y experiencia en su
calidad de senadora, y abonaría el terreno al PAN para competir con otro candidato, o con ella,
con más fortaleza por el gobierno de Tamaulipas en el 2028.
Pero si es candidata a la alcaldía y pierde, sus posibilidades para competir como posible candidata
al gobierno de Tamaulipas se esfumarían y acabaría con las posibilidades políticas del PAN para el
2028.
Así vemos que ambas tienen su lado vulnerable: Yahleel tiene de por medio las demandas políticas
y penales en su contra, las que pudieran frenar sus aspiraciones, toda vez que no existe un total
consenso de grupos políticos y fácticos que la apoyen debido a sus dos derrotas anteriores y a las
demandas que pesan en su contra.
De eso está consciente Imelda, quien pretende posicionarse sin muchos resultados entre la
población, con la colocación de espectaculares, reportajes en revistas y periódicos que son un
aviso directo para su posible candidatura entre la población, y también para su rival de partido.
Yahleel Abdala.
Para el PAN esta confrontación ya es un serio dilema interno; o se va por la renovación de su
estructura política mediante la cohesión de fuerzas con la candidatura de Imelda, o le apuesta a la
experiencia territorial y al voto masivo con Yahleel, quien domina un pragmatismo político
esencial para el partido, con una mayor competitividad que Imelda en el terreno electoral.
Bajo esta premisa tan simple Yahleel sería la candidata ideal porque es más conocida en el terreno
electoral y porque ya es una marca registrada para el PAN, de no contar con el contrapeso de las
demandas, mientras que Imelda sería la candidata necesaria por representar un menor desgaste
político interno.
¿Y usted a migo lector, por quién apostaría para ser la candidata del PAN?

Hasta mañana
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