Columna Política
Por Ulises Chapa Juárez
La exsecretaria de Economía de Tamaulipas debe entender que una aspiración política no se construye de la noche a la mañana y que, antes de buscar gobernar Nuevo Laredo, necesita fortalecer su identidad, experiencia y cercanía con la ciudadanía.
Ninfa Tomasa Cantú Deándar debe ser inteligente y entender que quizá todavía no es su momento para buscar la candidatura de Morena a la presidencia municipal de Nuevo Laredo. En política, las aspiraciones son legítimas, pero también deben estar respaldadas por experiencia, trabajo territorial y, sobre todo, identificación con la gente.
La exsecretaria de Economía de Tamaulipas tendría que hacerse algunas preguntas: ¿cuánta experiencia política tiene?, ¿qué ha hecho por Nuevo Laredo en los últimos años?, ¿qué tanto conoce el territorio que pretende gobernar?, ¿cuál es su verdadera cercanía con la ciudadanía?, ¿su paso por el gobierno estatal le permitió construir una presencia real en el municipio? Y, principalmente, ¿qué tanto se identifica con los principios y la forma de hacer política de Morena?
Si las respuestas no son suficientemente sólidas, lo más sensato sería esperar, prepararse mejor y comenzar a construir un proyecto desde el territorio, escuchando a la gente y conociendo sus necesidades.
Su reciente aparición en un video, donde hace un llamado a la unidad y pide poner fin a las campañas negras, deja otra interrogante: ¿cuál es realmente su fortaleza política para competir por uno de los municipios fronterizos más importantes de México?
La unidad no se consigue únicamente con discursos ni llamados públicos. Se construye con trabajo, cercanía y capacidad para generar consensos. Cuando un aspirante carece de suficiente arraigo, difícilmente puede compensarlo con una estrategia de comunicación.
Ninfa Tomasa también debería valorar que, frente a perfiles con mayor presencia territorial y posicionamiento ciudadano, insistir en una candidatura municipal podría resultar contraproducente, no solamente para ella, sino para el propio movimiento.
Incluso, sus adversarios políticos podrían encontrar en una candidatura sin suficiente respaldo ciudadano una oportunidad para competir con mayores posibilidades de triunfo. Morena tendría que valorar cuidadosamente ese escenario.
Quizá una diputación local sería una alternativa para ella, algo que le permita generar un verdadero trabajo en pro de Nuevo Laredo.
Si ella valorara que tal ves le sirve más una diputación local para tener presencia en Nuevo Laredo que una alcaldía donde solo va a aprender y a tener negativos. La gente de hoy quiere alguien que se parezca y los trate como uno más de ellos, asi es el pueblo, hoy la gente odia a los que te ven hacia abajo. Desde una curul podría construir una relación permanente con Nuevo Laredo, recorrer sus colonias, escuchar a sus habitantes y demostrar con resultados su compromiso con el municipio y para eso, se necesita mucho tiempo.
El arraigo no se improvisa ni aparece solamente durante los procesos electorales. Se gana con años de presencia, trabajo y cercanía.
La ciudadanía busca representantes que conozcan sus problemas, que caminen a su lado y que no la miren desde arriba.
Ninfa Tomasa todavía tiene tiempo para construir ese camino. La verdadera inteligencia política también consiste en reconocer cuándo avanzar, cuándo esperar y cuándo prepararse mejor para alcanzar una meta.