El Patinadero

Juan Antonio Montoya Báez

Mantener las finanzas sanas en estos tiempos tan complicados —donde la vida financiera de la mitad de las dependencias estatales se encuentra en terapia intensiva— es un verdadero milagro burocrático. Hoy en día, son contadas las instituciones públicas que pueden presumir de bolsillos limpios y, mucho menos, de un descarado cero endeudamiento.

El ejemplo de manual se localiza en la frontera norte, específicamente en la alcaldía de Nuevo Laredo, donde la presidenta municipal Carmen Lilia Canturosas Villarreal se mantiene inamovible en la cima de los alcaldes mejor calificados en materia fiscal.

No es para menos, la alcaldesa de Nuevo Laredo logró la hazaña de liquidar por completo la añeja deuda pública municipal, consolidando unas finanzas locales que ya quisieran varios secretarios del tercer piso en Ciudad Victoria.

Los sondeos de opinión nacional reflejan el buen sabor de boca de los fronterizos, colocando a Carmen Lilia en el podio del desempeño, mientras entrega cuentas alegres a la ciudadanía, su nombre se mantiene inamovible en la selecta lista de las mujeres con verdaderas canicas rumbo a la sucesión gubernamental del estado; aunque ella, colmilluda y de la vieja escuela, prefiere mantenerse respetuosa y en aparente letargo en espera de los tiempos legales.

Por lo pronto, atiende sus deberes municipales mientras vigila muy de cerca el espinoso proceso de selección interna de Morena en su municipio, con el agregado que Carmen Lilia decidió no registrarse para ninguna diputación federal, disciplinándose de forma estratégica para marchar de la mano del proyecto político del gobernador Américo Villarreal Anaya, a la espera de las verdaderas señales del centro del país.

Su pulcritud financiera es tan evidente que el propio auditor superior del Estado, Francisco Noriega Orozco, no ha tenido empacho en poner el trabajo de la tesorería neolaredense como el ejemplo a seguir para el resto de los despilfarradores alcaldes de la entidad.

En ese mismo club de la transparencia presupuestal se logra colar la Universidad Autónoma de Tamaulipas, institución que este jueves 22 de octubre de 2026 confirmó haber solventado con éxito las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Su rector, Dámaso Leonardo Anaya Alvarado, destaca que la máxima casa de estudios cumple en tiempo y forma con la rigurosa fiscalización federal y estatal, un logro que además blindaron con la incorporación de pesados empresarios al Patronato Universitario, inyectándole lupa social al gasto educativo.

De cara al próximo jaloneo presupuestario en la Cámara de Diputados, la UAT proyecta recibir una bolsa apegada estrictamente al índice de inflación del país, lo que permitirá mantener la estabilidad operativa de la institución, dar continuidad a los programas de excelencia y seguir garantizando las aulas para la juventud tamaulipeca. El rector Dámaso Anaya subrayó que la universidad se encuentra en la etapa de cierre del ejercicio con un balance positivo, reafirmando el compromiso con la rendición de cuentas ante los requerimientos de la ASF y de la Auditoría Superior del Estado (ASE).

“En una institución de las dimensiones de nuestra universidad es perfectamente normal recibir observaciones de carácter técnico, como simples detalles de integración en los expedientes. Estamos muy tranquilos porque, en términos generales, son muy pocas y están siendo atendidas y solventadas”, detalló con total tranquilidad el rector, asegurando que las cuentas públicas avanzan con absoluta claridad financiera.

Por otro lado, el líder universitario mencionó que, con el firme propósito de fortalecer las arcas de la institución, se renovó por completo el Patronato de la UAT. Ahora el órgano está integrado por empresarios consolidados de las regiones norte, centro y sur de Tamaulipas, quienes revisan trimestralmente los informes administrativos mediante auditorías internas sazonadas con visión empresarial.

Esta astuta estrategia no solo asegura un manejo riguroso de los billetes, sino que permite alinear la oferta académica de la UAT con el desarrollo económico real del estado. Los miembros del patronato aportan su colmillo en el mercado para detectar qué perfiles necesitan las industrias, marcando la pauta de hacia dónde debe evolucionar la academia.

Tener finanzas sanas no es una tarea fácil. Se requiere aplicar tijera, hacer ajustes dolorosos y correcciones sobre la marcha; cirugías que deben ejecutarse con la precisión milimétrica de un bisturí, aunque en este caso sea de veterinario. Habrá decisiones de la rectoría que van a doler a los nostálgicos del pasado, pero todo es parte del proceso de purificación institucional.

Los árboles, para que crezcan fuertes y den sombra, necesitan ser podados sin contemplaciones. En la UAT, la consigna es clara: seguir revisando con lupa los expedientes y los números negros del pasado inmediato para mantener la salud financiera y que la universidad camine por el carril de la decencia.

Bueno, por hoy es todo.
El patinazo… miren que presumir finanzas sanas en plena temporada de auditorías es un lujo que pocos se pueden dar.

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