El Patinadero

Juan Antonio Montoya Báez

Sin necesidad de pagar boleto para entrar a la Feria Tamaulipas 2026, el Partido Acción Nacional acaba de anotar sus primeras canastas en la cancha electoral del estado. A los muchachos del blanquiazul no les dieron un mono de peluche gigante ni una alcancía de yeso mal pintada; se llevaron un premio de consolación muchísimo más jugoso: la esperanza real de arrebatarle a la Cuarta Transformación tres municipios clave. En la grilla, mientras tu nombre aparezca impreso en la boleta electoral, la moneda sigue en el aire y la oportunidad de ganar se mantiene viva.

Hace apenas unas horas, el gobernador Américo Villarreal Anaya cortó el listón inaugural del evento y se dedicó a caminar los pabellones, deteniéndose a saludar en la gran mayoría de los stands de los 43 municipios. En la euforia del recorrido, se subió un video a las redes oficiales donde se ve al mandatario probando su puntería en uno de los tradicionales puestos de básquetbol de la feria.

Las reglas del juego eran sencillas: un tiro bueno te daba un baloncito de plástico; dos encestes te garantizaban un balón de verdad; y si metías tres seguidas, te colgabas un jersey o una gorra de diseño exclusivo.

El problema es que la física política y la deportiva no siempre se llevan bien. El primer balón del doctor ni siquiera tocó el aro; los otros dos intentos corrieron con la misma trágica suerte.

En un intento por corregir la postura, el mandatario se remangó con solemnidad los puños de su tradicional camisa blanca con grecas tamaulipecas, pero la técnica nomás no apareció: falló sus tres tiros de la segunda tanda y terminó debiéndole 150 pesos al feriante.

Para colmo de males, su secretario técnico, Earl Tuexi, andaba igual de despistado y subió la deuda de la oficina con otros tres tiros al aire. El saldo final de la excursión americanista en los juegos mecánicos fue un adeudo de 300 pesos en la taquilla, las manos completamente vacías y ni una miserable pelota de plástico para presumir en el Palacio de Gobierno.

Mientras en la feria se fallaban los tiros, los panistas, comandados a nivel nacional por Jorge Romero Herrera, en lo local por Gloria Elena Garza Jiménez y bajo la estricta operación de campo de su secretario general, César Augusto “El Truko” Verástegui Ostos, comenzaron a encestar sus propios balones en el tablero de las candidaturas municipales.

Se nota la mano de «El Truko» en el tejido fino de la estructura azul, al grado de que el PAN ya tiene listos a sus flamantes «coordinadores para la defensa de la Patria, la Familia y la Libertad» en casi una docena de demarcaciones.

Jorge Romero se despachó con la cuchara grande y empezó a registrar puntos en el marcador. En la capital, formalizó la dupla de unidad entregándole la precandidatura a la alcaldía a Jorge «Tico» García, mientras que para el distrito local amarró la ficha de Juan José «Juanjo» Salazar.

La lista de designaciones aprobada por el búnker azul incluye a Diana Vanessa Leal López en Cruillas; Silvia Lorena Botello Martínez por Gómez Farías; Roberto Gallegos de León en Jiménez; y Héctor Hugo Castillo Hernández para Llera. En El Mante repiten la dosis con Sheyla Frida Palacios Juárez; en Miquihuana va Roque Sánchez Carrizal; José Luis Nájera Cedillo por Nuevo Morelos; la exalcaldesa Maybella Lizeth Ramírez Saldívar en San Fernando; y Analy Becerra Reséndez en el minúsculo feudo de San Nicolás.

Sin embargo, la verdadera cereza en el pastel de la estrategia del «Truko» es el puerto de Tampico. Ahí el PAN jugará su carta más pesada: el diputado federal Jesús «Chucho» Nader, considerado uno de los alcaldes mejor calificados del panismo a nivel nacional.

Chucho viene por su tercer periodo en la presidencia municipal, y aunque ahora le toca jugar desde la trinchera de la oposición, la memoria de los tampiqueños sobre su obra pública y orden financiero sigue siendo sumamente positiva. Nader va en ruta de colisión directa contra la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya, quien busca la reelección consecutiva operando con todo el aparato del ayuntamiento jaibo.

El problema de la hermana de Mónica es que sus discursos de continuidad se ahogan ante los múltiples yerros, quejas de servicios y constantes sospechas de corrupción que salpican a sus colaboradores más cercanos en el manejo del erario municipal.

Por lo pronto, las mejores probabilidades del PAN para ganar campeonatos se concentran en Ciudad Victoria con la mancuerna de Tico y Juanjo; en Tampico con el peso específico de Chucho Nader; y en San Fernando con Maybella Ramírez.

Es verdad que el gobernador Américo Villarreal no es basquetbolista de profesión; es un excelente cardiólogo y un político institucional que ahora enfrenta el reto de encestar la mayor cantidad de triunfos para su partido. Pero para lograrlo en el 2027, el doctor tendrá que hacer algo más que levantarse las mangas de la camisa tamaulipeca.

Necesita calcular fríamente la distancia del aro, medir la resistencia de las canchas locales y ensalivarse un dedo para sentir hacia dónde soplan los vientos contrarios en el estado. Debe tomar las decisiones sucesorias con la cabeza fría, sin inmutarse ante los chantajes y dejando de lado los compromisos sentimentales con los consentidos de su gabinete.

Hoy en día, Morena en Tamaulipas se encuentra atrapada en medio de un auténtico hormiguero de pasiones, pleitos digitales y denuncias penales que impiden cualquier atisbo de concentración. Atinarle a la canasta en esas condiciones luce sumamente complejo.

Se avecinan tiempos difíciles para la Cuarta Transformación y hay municipios que los propios operadores guindas ya dan por perdidos; pero el Palacio estatal aún está a tiempo de corregir la puntería, sobre todo ahora que los panistas ya enseñaron el calibre de sus armas.

Bueno, por hoy es todo.
El patinazo… La guerra de canastas arrancó con la Feria, las lluvias y las ambiciones, no es momento de temblorinas, viene el cierre y debe entregarse el resto.

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