El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
En un discreto rincón de un restaurante de Ciudad Victoria, se dieron cita los tres personajes que encarnan, de cuerpo entero, el favoritismo del poder estatal para el reparto de posiciones en la capital. Ellos son los bendecidos del Palacio de Gobierno, los que traen luz verde para estirar la mano y buscar la alcaldía, la diputación federal o la local; la instrucción cupular es clara: vayan por lo que sea, pero aseguren un espacio en la boleta.
Sobre sus verdaderas capacidades o cualidades administrativas poco o nada se evalúa en las mesas de alta estrategia. Desde el tercer piso les diseñaron un caparazón a prueba de defectos, idéntico al de un cangrejo o un caracol, bajo el cual se protegen no solo de sus depredadores políticos naturales, sino también de los dardos y flechas que les llueven a diario.
En ese ecosistema, cualquier acusación formal, sin importar el peso de las pruebas o los testimonios acumulados, termina quebrándose ante la inoperancia y la cerrazón absoluta de quienes prefieren archivar las denuncias, los señalamientos y las quejas ciudadanas.
Cuando se goza del cariño verdadero del poder, el expediente pasa a segundo término; el calor de la hoguera sucesoria es fácil de mantener si se cuenta con el combustible necesario para alimentar las ilusiones y, por qué no, las ambiciones personales.
Hablamos, por supuesto, de los tres consentidos del Palacio estatal: el secretario del Trabajo, Luis Gerardo Illoldi Reyes; el subsecretario de Enlace Legislativo, Rómulo Pérez Sánchez; y la diputada local, Katalyna Méndez Cepeda. Los tres suspiran con convertirse en el próximo presidente municipal de Ciudad Victoria.
Cada uno defiende sus respectivas canicas, pero hay un detalle incómodo que buscan ocultar a toda costa, aunque la mancha de sus pecados políticos se alcance a distinguir claramente aun sin necesidad de usar snorkel en el mar más revuelto.
Por lo pronto, la primera llamada formal para anotarse en busca de las diputaciones federales fue olímpicamente ignorada por algunos de estos personajes. Al menos hasta hace unas horas, seguían distribuyéndose profusamente boletines de prensa donde se publicitaban, con bombo y platillo, las actividades de Luis Gerardo Illoldi como si el tiempo no avanzara en el calendario electoral.
Uno de estos comunicados, relacionado con la clausura del Curso de Autoempleo “Elaboración de Piñatas” —enmarcado en el programa Tamaulipas Capacita—, detallaba la entrega de constancias a 15 becarios en el Centro Cívico de Ciudad Miguel Alemán, una bonita labor respaldada por un modesto presupuesto asignado de 73 mil pesos donde el secretario, por supuesto, no dejó pasar la oportunidad de salir al centro de la fotografía institucional.
Peor aún, en otra gacetilla del Instituto Tamaulipeco de la Juventud se le seguía citando textualmente como el titular de la Secretaría del Trabajo, una obvia estrategia de posicionamiento para meterlo a la fuerza en el ánimo popular. Esto confirma que el funcionario estiró la liga hasta el último minuto: ni había renunciado a la nómina estatal ni se había registrado como aspirante a la diputación federal, una aventura legislativa que, valga recordar, ya perdió en el pasado a pesar del tsunami popular de la Cuarta Transformación.
Al parecer, la consigna secreta en el Palacio para sus funcionarios favoritos fue muy simple: no muestren las renuncias ni transparenten los registros hasta que el jefe lo ordene.
De la terna que almorzaba en el restaurante de comida saludable Fast Green —propiedad del mismísimo Illoldi—, cabe preguntarse quiénes quedarán finalmente grabados en la boleta electoral. Si la tómbola se define por una estricta cuestión de género, la ganadora automática sería Katalyna Méndez; si el criterio es la confianza operativa, la ficha favorece a Rómulo Pérez; y si la decisión se toma estrictamente con el corazón y el cariño, el ganón sería Illoldi, a pesar de ser el perfil que arrastra los peores negativos, con carpetas abiertas por presunto enriquecimiento ilícito y venta de plazas en la dependencia a su cargo.
Por su parte, Rómulo Pérez ya cumplió con el trámite de anotarse para la diputación federal y trascendió que presentó su separación del cargo para ponerse a salvo; ahora solo le resta esperar que las olas gigantes de la marea guinda no lo terminen arrastrando hacia el fondo.
Sin embargo, el panorama cambió por completo. Este jueves 8 de octubre, el Comité Ejecutivo Nacional de Morena hizo oficial la convocatoria formal para elegir a las coordinaciones de los comités municipales en Tamaulipas, el traje de utilería con el que ungirán a sus candidatos oficiales para las alcaldías del 2027.
A partir de este momento, se les acabó el tiempo de gracia a los burócratas suspirantes. El periodo de inscripción digital arrancó hoy 8 de octubre y concluirá formalmente el próximo 18 de octubre, lapso en el que los interesados deberán subir sus expedientes a la plataforma oficial.
Los lineamientos emitidos por la Comisión Nacional de Elecciones son tajantes para quienes operan dentro de las estructuras ejecutivas o de dirección del partido, obligándolos a separarse del cargo de forma inmediata si pretenden registrarse.
La verdadera batalla por la capital apenas comienza. De aquel almuerzo de tres en Fast Green seguramente emanaron pactos de caballero y promesas de unidad que, conociendo la naturaleza de la grilla local, se terminarán olvidando antes de que terminen de limpiar las mesas del restaurante.
Bueno, por hoy es todo.
El patinazos… miren que registrarse en línea con tantas facturas pendientes puede terminar provocando un apagón digital en la Fiscalía.
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