El Patinadero

Juan Antonio Montoya Báez

La elección en Ciudad Victoria se puso calientita de la noche a la mañana. Ayer se interpuso una denuncia penal que salpica directamente a los aspirantes a la alcaldía y a la diputación federal de la capital, desatando un espeso lodo digital en las benditas redes sociales.

Hablamos de una querella formal por presunta violencia digital e institucional en la que se pretende acusar al diputado federal José “Pepe” Braña Mojica de estar detrás de una feroz campaña negra.

Según la acusación, Braña habría financiado los sistemáticos ataques en contra de la plana mayor de la Cuarta Transformación local: el alcalde Eduardo «Lalo» Gattás Báez; el secretario del Ayuntamiento, Hugo Reséndez Silva; el líder partidista Rómulo Pérez Sánchez; el secretario del Trabajo, Luis Gerardo Illoldi Reyes; e incluso contra el emecista Juanjo Salazar. Pero el tiro principal va por el supuesto agravio hacia la diputada local Katalyna Méndez Cepeda.

La denuncia, radicada con urgencia en la Fiscalía General de Justicia del Estado, no la interpuso ninguno de los ofendidos directos, sino el dueño de una página de Facebook. El hombre acudió a confesar que uno de sus socios utilizó dicha plataforma digital durante meses para denostar a las figuras guindas, señalando especialmente a la diputada Katalyna Méndez como blanco de la saña cibernética.

Sin embargo, no se necesita poseer el coeficiente intelectual de Albert Einstein para adivinar que detrás de este arrepentido denunciante se mueve la mano mecida de uno de los más desesperados aspirantes a la alcaldía victorense, cuyo único y mezquino objetivo es descarrilar al puntero.

El complot es milimétrico: un candado explícito de la convocatoria de Morena dictamina que se le negará el registro a cualquier aspirante a quien se le compruebe haber lanzado ataques, infundios o descalificaciones en contra de sus propios compañeros de partido.

Pepe Braña encabeza la gran mayoría de las encuestas serias de la capital; ahora le tocará a él desmentir el teatrito en los tribunales, mientras las autoridades definen qué tan rápido quieren operar la guillotina política. En tiempos electorales, las aguas negras siempre brotan del drenaje y esta no será la primera ni la última puñalada que intente colarse por la vía penal.

En medio del avispero, la diputada Katalyna Méndez ya salió a exigir un freno inmediato a la guerra sucia, recordándole a los acelerados que cualquier anomalía de esta naturaleza acarreará severas consecuencias legales y partidistas, fulminando en automático las intenciones de aparecer en la boleta.

La denuncia ya levantó una densa polvareda en Ciudad Victoria, pero al final del día la Fiscalía estatal determinará si hay delito que perseguir o si todo queda en un burdo show de utilería electoral.

Mientras los pleitos escalan, los registros oficiales avanzan a cuentagotas; en la plataforma nacional de Morena ya quedó firme el registro del alcalde Lalo Gattás, quien va en busca de la candidatura a la diputación federal por el Quinto Distrito.

En ese mismo carril, trascendió la inscripción del exdelegado de los programas federales, Luis Lauro Reyes Rodríguez, quien camina muy sonriente cobijado por su cercanía con la dirigencia de su partido.

Paralelamente, en los pasillos de la burocracia se especuló con insistencia sobre el supuesto registro del secretario del Trabajo, Luis Gerardo Illoldi Reyes, para la misma posición legislativa, un rumor de pasillo que la coordinación de comunicación social de su dependencia prefirió esquivar, sumando más misterio al futuro del funcionario.

Para cerrar con una bocanada de aire limpio fuera de la cloaca política, vale la pena destacar el balance que ofreció el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Leonardo Anaya Alvarado.

El rector reconoció públicamente la estrecha colaboración y el apoyo institucional que mantiene con el gobernador Américo Villarreal Anaya en diversos proyectos estratégicos. Destacó de forma puntual que el clima de seguridad, la certidumbre jurídica y el desarrollo que experimenta Tamaulipas han sido los motores fundamentales para que la máxima casa de estudios alcance una cifra histórica de matrícula escolar, rozando ya los 45,000 estudiantes.

El rector Dámaso Anaya resaltó que la tranquilidad social y los avances en salud y educación no solo benefician a la ciudadanía en general, sino que configuran el ecosistema ideal para que la UAT continúe expandiendo sus aulas y redoblando esfuerzos académicos para recibir a más jóvenes.

«Estamos muy contentos de ver cómo el estado avanza. Hoy la sociedad tiene plena confianza en nosotros y busca ingresar a nuestras aulas. Este crecimiento es posible gracias al trabajo que viene haciendo el gobernador y a que la Universidad se encuentra tranquila», afirmó el líder universitario.

Asimismo, ponderó la participación activa de los investigadores y académicos de la UAT en megaobras estatales de gran impacto económico, tales como el impulso a los litorales, la modernización de los puertos marítimos, la consolidación del puerto seco y el boyante sector turístico.

Viendo el panorama de la capital, un moderador con la diplomacia y la altura del rector es lo que necesitan urgentemente varios de los rabiosos aspirantes de Morena, quienes en su desesperación por la alcaldía victorense ya no saben si interponer denuncias o rezarle a los santos. De plano, hay algunos que no se saben ni la «O» por lo redondo y su tonada política no les sale ni aunque los pongan a tocar la flauta en una conferencia de prensa.

Bueno, por hoy es todo.
El patinazos… miren que escupir al cielo digital puede terminar provocando una estrepitosa caída en la Fiscalía.

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