• Captan al alcalde de Reynosa concentrado en su celular durante todo el evento de Américo Villarreal “Cuatro años transformando Tamaulipas”.

Por Julio Manuel Loya Guzmán.
Cd. Victoria, Tamaulipas.— El gobernador hablaba de cuatro años de gestión. En el escenario se destacaban resultados, transformación y rumbo para Tamaulipas. Pero en una de las butacas, la película era completamente otra.

Carlos Peña Ortiz, alcalde de Reynosa, tenía la mirada clavada en la pantalla de su teléfono. El contraste no pasó inadvertido.

Mientras Américo Villarreal Anaya exponía desde el estrado los logros de su administración durante el encuentro institucional “Cuatro años transformando Tamaulipas”, el llamado “Makito” parecía tener asuntos más urgentes en la palma de la mano.

Las imágenes difundidas por el portal EnlaceMx captaron al edil reynosense consultando reiteradamente su dispositivo durante el acto.

Mensajes, redes sociales y, de acuerdo con las publicaciones que circularon posteriormente, hasta la transmisión de un partido de fútbol desfilaron por la pantalla mientras el mandatario pronunciaba su discurso.

Una realidad de dos pantallas: la del estrado, con el mensaje oficial del Gobierno estatal; y la del celular, con la total atención del Alcalde.

LA POSTAL INCÓMODA
El Teatro Amalia González Caballero de Castillo Ledón era, desde antes de comenzar el evento, una auténtica pasarela política.

Funcionarios, alcaldes, legisladores, empresarios y representantes sociales aprovechaban el encuentro para saludar, tomarse fotografías y conceder entrevistas.

Afuera y en los alrededores, el calorón no daba tregua. Entre gotas de sudor, cámaras, micrófonos y prisas, los reporteros hacían lo suyo: preguntar.

También había quienes aprovechaban los minutos muertos para la foto del recuerdo con algún político. 

Y, en un plano más terrenal, algunos organizadores encontraron un pequeño refugio para el hambre: sentados en la banqueta, degustaban unas enormes y suculentas flautas de harina.

La política tamaulipeca ofrecía, así, todas sus facetas en una sola tarde. Pero ninguna postal tuvo tanta difusión como la del Alcalde de Reynosa mirando hacia abajo.

La imagen comenzó a viralizarse en redes y los comentarios no tardaron en llegar. “¡Si ya saben cómo es, para qué lo invitan!”, ironizaron algunos usuarios.

Más allá de la interpretación política que cada quien pueda hacer, la fotografía abrió un nuevo flanco de críticas hacia Peña Ortiz.

El cuestionamiento central fue sencillo: ¿qué mensaje transmite un gobernante local cuando, durante un acto de tal envergadura, su atención está en el teléfono y no en el discurso del Gobernador? La respuesta quedó en manos de los internautas. Y las redes, como suele ocurrir, no perdonaron.

LA OTRA POLÉMICA
El episodio del celular apareció, además, en un momento particularmente incómodo para el Ayuntamiento de Reynosa. Días antes, los periodistas Carlos Cortés y Jaime Aguirre difundieron videos en los que denunciaron presuntas presiones de Aldo Hidalgo, responsable de Comunicación Social del municipio.

Según los comunicadores, se les habría condicionado la continuidad de los convenios de publicidad institucional a cambio de limitar o bloquear la cobertura sobre la diputada morenista Magaly Deándar Robinson, quien aspira a competir por la Alcaldía de Reynosa.

Estas acusaciones, autoría de los propios reporteros, desataron una intensa polémica pública.

Antes de ingresar al evento, Peña Ortiz fue cuestionado al respecto y deslindó a su administración de esas supuestas instrucciones a los medios. Pero el tema seguía flotando en el ambiente.

Así que mientras dentro del teatro se hablaba de transformación, afuera la conversación política se sazonaba con otros ingredientes: medios, publicidad oficial, aspiraciones electorales y acusaciones de censura. Y en medio de todo, el celular.

UNA IMAGEN DICE MÁS QUE UN DISCURSO
Peña Ortiz acudió al encuentro como representante de Reynosa, uno de los municipios políticamente más relevantes de Tamaulipas.

Por ello, la fotografía adquirió una dimensión mayor a la de una simple distracción.

No porque mirar un teléfono constituya por sí mismo una falta legal, sino porque en la política las formas son fondo y las imágenes también comunican.

Esta captura, difundida ampliamente, terminó compitiendo con el propio mensaje del evento. El Gobernador hablaba desde el escenario, los invitados escuchaban y las cámaras registraban.
Mientras tanto, “Makito” miraba su celular.

A veces la política no necesita de discursos para generar conversación. Basta una fotografía, una pantalla encendida y el momento preciso para que el mensaje lo termine de escribir el público.