Por Edelmira Cerecedo Garcìa
Un día como hoy, hace dos años, Mariela López Sosa regresó a la Presidencia Municipal de Xicoténcatl.
Y no regresó a improvisar.
Regresó con experiencia, con carácter y con algo que en política no se compra: haber demostrado antes que sabe gobernar.
Porque una cosa es llegar por primera vez a un Ayuntamiento y otra muy distinta es regresar, tomar nuevamente las riendas y asumir la responsabilidad de darle continuidad a un proyecto que la gente ya conocía.
Mariela es de esas mujeres que no necesitan que les expliquen dónde están los problemas. Los conoce. Los camina y los enfrenta.
Y eso hace una diferencia enorme.
En estos dos años ha quedado claro que su manera de hacer política no está basada únicamente en el escritorio. Está en las comunidades, en las familias, en escuchar, gestionar, tocar puertas y buscar soluciones.
Porque sí: Xicoténcatl necesita obras, necesita gestión y necesita resultados.
Pero también necesita una alcaldesa con carácter para tomar decisiones, con madurez para enfrentar los momentos complicados y con convicción para no soltar aquello que todavía falta por hacer.
Y ahí está justamente el punto.
Mariela no llegó hace dos años a empezar de cero. Llegó a continuar una historia que ella misma ya había comenzado.
Una historia construida con cientos de apoyos, gestiones y acciones que dejaron huella en la gente.
Por eso su regreso tuvo un significado distinto.
No era simplemente volver a ocupar una silla.
Era volver a ponerse al frente de Xicoténcatl.
Y dos años después, la pregunta ya no es por qué regresó.
La pregunta es qué más puede construir una mujer que ya conoce el camino, que sabe dónde están las necesidades y que tiene la determinación para seguir empujando al municipio.
Porque cuando la experiencia se junta con carácter, la continuidad deja de ser una palabra bonita.
Se convierte en una responsabilidad.
Y Mariela López Sosa decidió asumirla.
Dos años después, ahí está: gobernando, gestionando y demostrando que en política también hay mujeres que no necesitan levantar la voz para dejar claro que saben tomar decisiones.
Xicoténcatl merece seguir avanzando. Y para eso, carácter, experiencia y convicción también cuentan.