Por José Gregorio Aguilar
Viernes 25 de septiembre de 2026
La falta de lluvias en septiembre ha encendido las alarmas en el sector agropecuario de Tamaulipas, que enfrenta una de las peores crisis hídricas en décadas. El subsecretario de Desarrollo Pecuario y Forestal, Cuauhtémoc Amaya García, advirtió que la prolongación de la sequía podría “tronar” tanto a la agricultura como a la ganadería.
Aunque septiembre solía ser el mes más lluvioso del año, con un promedio histórico de 160 milímetros, las precipitaciones se han quedado muy por debajo de lo esperado. “Si termina el mes sin lluvias importantes o sin algún ciclón en el Golfo de México, la ganadería y la agricultura van a estar muy tronados”, alertó el funcionario.
El impacto es doble: en la agricultura de temporal y de riego, los ciclos primavera-verano y otoño-invierno dependen de estas lluvias; mientras que en la ganadería, la falta de agua y el deterioro de los pastizales ponen en riesgo la alimentación y el mantenimiento del ganado.
Amaya García reconoció que, por ahora, la mortandad masiva de animales no se ha presentado gracias a las lluvias ligeras de mayo y junio, que permitieron cierta recuperación de pastizales. “Hay pasto seco, sí, pero al final de cuentas es comida. El problema es la escasez de agua”, explicó.
El funcionario recordó que septiembre solía traer tormentas tropicales y huracanes que elevaban los niveles de las presas y dejaban agua suficiente para el campo. “Hoy esas condiciones se han perdido y el panorama es crítico”, enfatizó.
Los productores ganaderos han tenido que recurrir a esquilmos y forrajes alternos para evitar que el ganado pierda peso o muera, mientras que los agricultores del norte del estado ven comprometidos sus dos ciclos de producción.
En conclusión, la sequía prolongada ha convertido al campo tamaulipeco en un sector vulnerable: sin lluvias suficientes, la agricultura y la ganadería enfrentan un riesgo inminente de colapso.