La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Por primera vez en la historia de Tamaulipas, se abre la posibilidad de llevar a la mesa de la justicia a un exgobernador. Acusaciones, señalamientos, rumores, pruebas de habladas, han llevado a que la ciudadanía haga su juicio y los califique de ladrones, cínicos; la estigmatización pública, que para asuntos de la ley de poco sirve.
Así pasó con Enrique Cárdenas González, Emilio Martínez Manautou, Américo Villarreal Guerra, Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba, Eugenio Hernández Flores y Egidio Torre Cantú.
La mayoría de ellos, transitan por las calles de Tamaulipas con su mala fama y sus buenas fortunas a cuestas sin que les preocupe lo que dicen los jodidos.
Gloria de Jesús Molina Gamboa, la exsecretaria de Salud, y sus acusaciones, les están poniendo en charola de plata la cabeza de Francisco García Cabeza de Vaca.
¿Procesarán esto los aparatos de justicia de la entidad?
Es el momento de poner en marcha, una de cal por las que van de arena.
Por años, CdeV, se ha regodeado articulando un discurso de odio contra las administraciones federal y estatal.
Sin que siquiera las fiscalías y el Poder judicial, les hayan respondido con un rasguño.
Ni a él, ni a su familia; varios acusados de lavado de dinero.
Hoy deberían actuar a toda celeridad y cautela. A Gloria de Jesús Molina Gamboa, la deberían tener entre algodones; para que no la golpee ni una gripe.
Ella misma sabe al monstruo que se está enfrentando: miles de millones de pesos producto del pillaje del dinero público y miles de millones de pesos, obtenidos por los cada vez más conocidos, tratos con los reyes del guachicol.
Ya conocemos el fin de la historia de Carmona.
A la vez, nos dimos cuenta de lo que le pasó al hermano de uno de sus secretarios particulares, frente a una publicación fronteriza.
Por algo, doña Gloria hace responsable de lo que le pase a Cabeza de Vaca.
Molina Gamboa sería el primer testigo que documenta con papeles oficiales los excesos de poder de un gobernador.
Por eso, es tan valiosa su participación en la configuración judicial de uno de los mayores robos al erario, a manos de un Ejecutivo estatal.
Es el momento de romper con la tradición política del viejo régimen: tocar a cualquier subalterno, menos al gobernador pese a sus públicos estropicios.
¿Por qué en EUA han enjuiciado a dos gobernadores tamaulipecos?
¿A qué se debe que no tengan una sola investigación Yarrington, Geño y Egidio en Tamaulipas?
Sólo hay una explicación: tenemos un sistema de justicia podrido.
Sería favorable para la salud del sistema judicial, empezar a abandonar prácticas de los jueces del pasado.