- En el país, más de trece millones de personas viven con dermatitis atópica 2 (DA), una
enfermedad cuyo impacto se extiende también a sus cuidadores, quienes enfrentan una
preocupación constante por los brotes y el malestar físico de los pacientes. 3 - En algunas personas, la DA puede preceder el desarrollo de otras enfermedades de
inflamación tipo 2 como el asma.
Ciudad de México, 10 de septiembre de 2026. – En México, se estima que más de
trece millones de personas viven con dermatitis atópica, 4 aunque es más común en los
niños pequeños, puede manifestarse a cualquier edad. 5 La enfermedad también impacta
a las familias, provocando que 80% de los cuidadores reporten depresión, angustia,
frustración y culpa. 6
La preocupación constante por los brotes, el malestar físico del paciente y la necesidad
de mantener cuidados tiene consecuencias, especialmente cuando los síntomas
interfieren con el descanso o la dinámica familiar. La mayor prevalencia se encuentra en
los cuidadores de bebés, y niñas y niños de entre cero y cinco años. 7
La doctora Ana del Carmen García, gerente médica de Inmunología y Dermatología en
Sanofi, hace hincapié en la importancia de abordar la enfermedad de manera integral
para recuperar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.
“En las manos de un alergólogo o dermatólogo es posible recuperar el bienestar y la
tranquilidad. Actualmente, las opciones terapéuticas han modificado el panorama para
quienes viven con formas moderadas o graves de la DA. Existen medicamentos
innovadores como terapias tópicas, sistémicas y avanzadas, que definitivamente tiene
un impacto positivo”.
Una condición que podría anticipar otros desafíos de salud
La dermatitis atópica también ha despertado el interés de la comunidad científica por su
papel en la llamada “marcha atópica”, una trayectoria observada en algunos pacientes
donde la enfermedad aparece durante los primeros años de vida y puede preceder el
desarrollo de otras afecciones de inflamación tipo 2 como el asma.
Cada vez existe más evidencia de que este tipo de enfermedades pueden seguir
trayectorias clínicas que comienzan desde etapas tempranas de la vida y cuyos efectos
pueden acumularse con el tiempo si no son identificadas y controladas oportunamente.
Aunque suelen abordarse de forma independiente, éstas pueden compartir mecanismos
inflamatorios comunes que influyen en su desarrollo y evolución.
Si bien, esta progresión no ocurre en todos los casos, la identificación temprana y el
seguimiento adecuado pueden aportar información valiosa para comprender mejor la
evolución del padecimiento y sus posibles implicaciones futuras.
La DA tiene consecuencias físicas, emocionales y sociales
Aunque la enfermedad suele asociarse con síntomas como resequedad, irritación y
comezón persistente, quienes la experimentan presentan consecuencias en su vida
cotidiana como el desempeño escolar o laboral, la autoestima, la salud mental y las
relaciones interpersonales. 8
Por ejemplo, 89% de los pacientes considera que la dermatitis atópica afecta su calidad
de vida; además, 80% reporta alteraciones en el sueño derivadas de la comezón
persistente, uno de los síntomas más característicos del padecimiento. 9 Estas
consecuencias se traducen en cansancio constante, dificultades para concentrarse
durante el día, menor productividad y limitaciones para realizar actividades cotidianas.
Asimismo, las lesiones visibles también pueden generar temor al rechazo o provocar
que algunas personas eviten determinadas actividades sociales. A ello se suma la falsa
creencia de que la enfermedad es contagiosa, una percepción que contribuye al
estigma y al aislamiento de quienes viven con esta condición. 10
Ante este panorama, es indispensable que las personas acudan oportunamente al
médico y que eviten normalizar los síntomas de la enfermedad. «Las personas creen
que la comezón persistente, la resequedad o las lesiones en la piel son molestias
pasajeras o algo con lo que simplemente deben aprender a vivir. Sin embargo, la DA es
una enfermedad crónica que puede diagnosticarse y controlarse. Reconocer los
síntomas y acudir oportunamente con los especialistas puede marcar una diferencia
importante», señaló la doctora Ana del Carmen García.