El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Las revelaciones lo vuelven a vincular de lleno con los oscuros negocios del huachicol fiscal. Aunque busca defenderse a capa y espada, cada día resulta más complicado sostener una fachada de inocencia; los argumentos y las pruebas que pesan en su contra comienzan a amontonarse. En un intento por contener los daños, el implicado se apresuró a publicar en sus redes sociales:
“Como lo he expresado anteriormente, sí conocí a Sergio Carmona. Durante el tiempo que tuve trato con él, nunca tuve conocimiento de que se dedicara a la comercialización de hidrocarburos ni de que existiera alguna investigación en su contra relacionada con dichos señalamientos. En mi experiencia personal, siempre lo conocí como una persona atenta, servicial y de buen trato. Expreso mi respeto y solidaridad con su familia, a quienes envío un abrazo fraterno. Lamento que se formulen señalamientos contra una persona fallecida sin que se presenten elementos que los sustenten y particularmente, cuando ya no se encuentra en posibilidad de responder ni de ejercer su derecho de defensa”.
Este es el calculado escrito que el senador José Ramón Gómez Leal colgó para sacudirse el lodo tras revivirse el fantasma del contrabando de combustible y su indiscutible cercanía con el asesinado empresario. Fiel al manual de la supervivencia política, el «JR» optó por la salida fácil: negar que conocía las andanzas de Sergio Carmona.
Esa es su primera y más grande mentira. El senador asume que la ciudadanía sufre de amnesia, ignorando que su nombre ha estado bajo la lupa desde hace años en las tramas del tráfico de hidrocarburos en la frontera.
Gómez Leal opera desde el Senado de la República con información privilegiada. Alardeando de su añeja alianza con el exsecretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, ha gozado de una posición inmejorable.
No es un secreto que a ambos se les ha señalado reiteradamente en los corrillos políticos como presuntos operadores en el control de las aduanas clave de Tamaulipas. Tan estrecha era esa complicidad que Adán Augusto operó para impulsarlo al Senado, pasando por encima de cualquier reticencia local y arrastrando el incómodo estigma de ser cuñado del exgobernador panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca.
Por si fuera poco, la fortuna familiar de los Gómez Leal arrastra sus propias sombras, con empresas señaladas en el pasado por manejos irregulares en el ramo energético. Y para cerrar el círculo, su propio cuñado, Cabeza de Vaca, figuró en las crónicas periodísticas como uno de los primeros contactos comerciales del clan Carmona.
Ahora, con la ventilación pública de presuntos chats de WhatsApp recuperados del teléfono del fallecido «Rey del Huachicol», queda expuesto el nivel de confianza que compartían. En los mensajes se alude al uso de aeronaves privadas —los famosos «papalotes»— y a coordinaciones territoriales en Reynosa.
El senador de Morena podrá emitir los desmentidos que quiera para simular inocencia, pero olvida que en Tamaulipas lo conocen demasiado bien. Lo grotesco es que, con semejante lastre, mantenga vivas sus aspiraciones para la gubernatura, atenido a que su padrino Adán Augusto sigue conservando una fuerte influencia ante los jerarcas del partido del presidente AMLO.
Mientras el fango salpica en el Senado, en la acera institucional el gobernador Américo Villarreal Anaya sigue consumiendo kilómetros en su gira por el estado. Desde el municipio de Cruillas, donde acompañó a la alcaldesa Diana Vanessa Leal López en su ejercicio de rendición de cuentas, el mandatario aprovechó para lanzar una convocatoria masiva. Invitó a las y los tamaulipecos a darse cita este jueves 10 de septiembre en el Polyforum de Ciudad Victoria para recibir con bombo y platillo a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
«Será un gusto y un honor recibirla mañana nuevamente en nuestra entidad. Somos uno de los estados que más ha visitado porque sabe del trabajo de su gente y del interés de salir adelante», exclamó el gobernador, visiblemente entusiasmado. La gira norteña ha dejado estampas relajadas para el Ejecutivo, quien en su escala por Burgos se tomó el tiempo para convivir y tomarse fotografías con estudiantes de secundaria en un ambiente fuera de protocolo.
Hoy las miradas se concentran en la capital, donde se espera el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum, una visita que pondrá a prueba la capacidad de movilización del estado y que servirá de marco para medir quiénes realmente tienen el boleto limpio en la llamada transformación.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
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