Por Agustín Peña Cruz
Ciudad Altamira, Tamps.- La prevención y la detección temprana deben convertirse en las
principales herramientas para enfrentar las conductas suicidas, especialmente entre
personas que atraviesan crisis familiares, económicas o emocionales, advirtió Francisca
Arteaga Hernández, delegada municipal de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y
Adolescentes del Sistema DIF Altamira.
La funcionaria explicó que durante los últimos días la institución ha registrado un aumento
en las solicitudes de atención relacionadas con el llamado código 100, particularmente entre
mujeres. Ante estos casos, señaló, el acompañamiento psicológico representa apenas el
primer paso de una intervención que puede requerir atención médica especializada.
“Lo que hacemos es precisamente dar el apoyo psicológico y la canalización a atención
psiquiátrica si es necesario, porque en muchos de los casos hay que medicar”, afirmó.
Arteaga resaltó que la contención emocional, aunque necesaria, no siempre resulta
suficiente para atender una crisis de esta naturaleza. El tratamiento y seguimiento
corresponden, cuando así se determina, a los servicios especializados de salud mental.
“En muchos de los casos hay que medicar. El apoyo psicológico resulta solamente como
una contención, pero quien va a dar el seguimiento y tratamiento sería el hospital
psiquiátrico”, explicó.
De acuerdo con los registros que maneja la Procuraduría, durante el año se han
documentado casos de intento o consumación suicida en Tampico, Ciudad Madero y
Altamira. La funcionaria señaló que la institución realiza un seguimiento de los casos que
llegan a su conocimiento y utiliza esa información para identificar períodos y sectores que
requieren una intervención más intensa.
“Para nosotros es uno de los rubros que estamos midiendo en solicitudes de atención”,
sostuvo. Añadió que durante la última quincena de agosto fueron contabilizadas cinco
solicitudes relacionadas con esta problemática.

FACTORES ECONÓMICOS Y FAMILIARES
Arteaga identificó diversos factores que pueden elevar la vulnerabilidad de las personas.
Entre ellos mencionó las altas temperaturas, las dificultades económicas asociadas con el
regreso a clases, las separaciones familiares o de pareja y los procesos de duelo.
El inicio del ciclo escolar, explicó, representa una presión adicional para familias que deben
cubrir uniformes, cuotas y otros gastos.

“Estamos entrando, por ejemplo, en ciclo escolar y aumentan los gastos, aumentan las
solicitudes o las demandas de dinero para cubrir cuotas escolares, para cubrir uniformes”,
señaló.
Cuando una persona enfrenta una crisis y no encuentra alternativas para resolverla, advirtió,
puede tomar decisiones equivocadas. A ello se suman las rupturas de pareja, los problemas
familiares y la pérdida de seres queridos.
También señaló que las altas temperaturas constituyen un factor que debe considerarse
dentro del contexto general de conductas de riesgo, aunque la problemática responde a
múltiples causas y no a un solo detonante.

LA FAMILIA, PRIMERA RED DE DETECCIÓN
Uno de los principales retos, sostuvo la funcionaria, es que quienes atraviesan una crisis no
necesariamente buscan ayuda por iniciativa propia. Por ello, la responsabilidad de detectar
señales de alerta debe involucrar a familiares, amigos y a la comunidad.
“El primer contacto es la familia y, de repente, la familia no percibimos que nuestro familiar,
nuestro amigo, esté requiriendo eso”, afirmó.
Por ello, hizo un llamado a no esperar a que la persona vulnerable solicite ayuda.
“Si nos esperamos a que sea el paciente, pues a lo mejor no lo va a hacer”, dijo. La
propuesta, agregó, es que familias, comunidad e instituciones asuman un papel activo para
acercar los servicios a quienes los necesitan.
El DIF Altamira también sostiene coordinación con otras instituciones y mantiene registros
propios. Arteaga rechazó que exista una ausencia de coordinación institucional y explicó
que cada dependencia genera sus estadísticas, mientras que los sectores con mayor
incidencia son identificados en reuniones de trabajo.
Las jornadas médicas y asistenciales, añadió, buscan llevar información y servicios
directamente a las comunidades.

PREVENIR DESDE LA INFANCIA
Más allá de responder cuando ocurre una crisis, la Procuraduría pretende fortalecer la
prevención. Arteaga consideró que la dimensión de los casos registrados obliga a actuar
antes de que las personas lleguen a una situación límite.
“Nos ocupa porque no queremos que los números aumenten. Queremos trabajar en la
prevención, no solo en la atención de los casos”, afirmó.
Como parte de esa estrategia, el organismo comenzó a llevar información sobre prevención
y salud emocional a planteles educativos, incluidos los preescolares.
“Hay que apostarle a la prevención”, insistió.