Enrique Jonguitud
Ciudad Victoria, 8 de agosto.- La sequía ya afecta al 51.7 por ciento del territorio de Tamaulipas, donde 27 municipios presentan algún grado de afectación por la falta de lluvias, de acuerdo con el Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con corte al 31 de agosto de 2026.
La mayor parte del territorio afectado, equivalente al 34.3 por ciento del estado, se encuentra en la categoría de anormalmente seco, mientras que 15.3 por ciento registra sequía moderada y otro 2.1 por ciento enfrenta sequía severa.
El reporte federal ubica principalmente en las regiones centro y norte las zonas con mayores problemas, donde el déficit de precipitaciones mantiene condiciones adversas para la recuperación de las fuentes de agua y las actividades que dependen de las lluvias.
De los 27 municipios afectados, 11 presentan condiciones de sequía moderada a severa y otros 16 permanecen clasificados como anormalmente secos. Esta última categoría representa una condición de riesgo, ya que puede evolucionar hacia niveles mayores de sequía si continúa la falta de precipitaciones.
Aunque durante los primeros días de septiembre se han registrado lluvias en diferentes puntos de Tamaulipas, los acumulados todavía no han sido suficientes para modificar de manera importante el panorama estatal.
Las previsiones meteorológicas tampoco ofrecen, por ahora, una recuperación significativa. Se estima que a partir del 14 de septiembre podría presentarse un periodo de lluvias de al menos siete días, con probabilidades de precipitación de entre 50 y 70 por ciento en distintas regiones de la entidad.
Sin embargo, los acumulados previstos apenas superarían los 10 milímetros, cantidad que se mantiene por debajo del promedio histórico de septiembre para Tamaulipas. Esto significa que, aunque las lluvias podrían generar un alivio temporal, todavía serían insuficientes para revertir de manera importante las condiciones de sequía.
El déficit de agua también comienza a reflejarse en el comportamiento de la fauna silvestre. En las zonas serranas de Tamaulipas, osos, pumas y jaguares han descendido hacia áreas rurales en busca de agua, una situación que evidencia los efectos que la falta de precipitaciones ya está provocando en los ecosistemas del estado.