En Voz Alta

Gastón Monge

  • Claudia, una presidenta que se enoja cuando no le aplauden
  • Descalifica a Vicente Fox; le dice que ya es parte del pasado
  • Las alianzas, ¿conveniencia o necesidad para el PRI y el PAN?
    La presidenta Claudia Sheinbaum se encuentra acorralada entre su propia narrativa y la de la
    oposición, luego de un evento que le causó molestia, irritación y momentos de confrontación
    durante su gira por Colima, y porque existe la posibilidad de que la oposición política a su proyecto
    se una como un gran bloque en su contra para las elecciones del próximo año, y también para las
    del 2030.
    Durante el mitin en Colima la presidenta se descompuso. No supo tolerar que le abuchearan en un
    Estado en donde Morena domina, y lejos de obrar con mesura optó por la confrontación y la
    descalificación con señalamientos a los manifestantes a quienes calificó de prianistas, de
    infiltrados, y a los que asistieron al mitin pidió que fueran ignorarlos porque eran unos pocos,
    aunque sus demandas eran legítimas, y no fueron escuchadas.
    En actitud desafiante, con el puño y el codo levantado, con voz alta y de tono agresivo, la actitud
    de la presidenta fue de un intento de dominio y de infundir temor entre la multitud, y tratar de
    ganar con su discurso una discusión por la fuerza, sin argumentos, sin veracidad, sin convicción ni
    mesura.
    Fueron momentos de tensión para ella porque mostró ira, coraje y posiblemente frustración por
    no poder controlar a los inconformes, y porque su mensaje físico fue más evidente que el verbal:
    imponerse, dominar y controlar, pero con un mínimo de autocontrol que se vio en su rostro
    invadido por la ira.
    Cuando la presidenta se enoja al ser cuestionada o confrontada por periodistas o por la oposición
    política, de inmediato establece una barrera, invisible pero muy obvia, porque de acuerdo a
    especialistas en el tema, alzar el brazo con el puño cerrado y el codo levantado, es colocar un
    escudo disuasorio y de posible escape a una situación que le incomoda, cuyo mensaje pudiera
    interpretarse como un no te acerques porque este es mi territorio.
    En cuanto a la reunión que tuvo el ex presidente del PAN, Vicente Fox, con el presidente nacional
    del PRI, Alejandro Moreno, de igual manera ironizó sobre el tema con descalificaciones, ofensas y
    hasta burlas en contra de los dos personajes.
    Les dijo que la reunión era para regresar al pasado, y que cómo era posible que un ex presidente
    que buscó derrotar al PRI por corrupto, ahora pretenda aliarse en una incongruente alianza
    partidista.
    Sin embargo, con este acercamiento entre PAN y PRI el objetivo es llevar a cabo una posible
    alianza partidista, una estrategia para unificar criterios, programas políticos y voluntades contra
    todo un aparato de Estado, un partido político poderoso y un gobierno intolerante a la crítica y a
    una oposición descompuesta, sin liderazgos y sin rumbo.

Eso lo saben en Morena, y eso también lo sabe la oposición, porque si el PRI va solo a las
elecciones del 2027 su derrota es segura, y lo mismo le ocurre al PAN; si va solo pierde, por lo que
la única alternativa es forjar una alianza como contrapeso político a Morena, lo que en si ya es una
gran incongruencia por la diferencia de ideales, de principios y de orígenes, aunque en el fondo el
objetivo sea el mismo: sacar a Morena del gobierno.
Eso lo saben bien en Morena, aunque en este partido también existe la incertidumbre de que ir
solos a las elecciones del próximo año sería ir directo a la derrota, razón por la que intentan a toda
costa mantener esa inestable alianza con el Partido Verde y con el Partido del Trabajo, una alianza
que a momentos se desmorona y que en ocasiones se fortalece.
Pero todo dependerá de los acuerdos políticos que tenga Morena con el Verde, porque los
ecologistas saben bien que las negociaciones deben favorecerlos con posiciones políticas en los 17
estados en donde habrá elecciones, y en la Cámara de Diputados, de otro modo irán solos porque
actualmente cuentan con 62 diputados, mientras Morena 253, para dar un total de 310 o 315
legisladores, además de los 49 diputados del Partido del Trabajo, que juntos tienen la mayoría
absoluta, la que Morena podría pierde si el Verde decide participar solo, y si la oposición decide
unirse en un gran bloque opositor.
Bajo este contexto tan incierto y lleno de dificultades, las alianzas partidistas tanto para Morena,
como para el PAN y el PRI no solo son necesarias, son un elemento de vida o muerte política,
porque el PAN cuenta con 69 legisladores y el PRI solo tiene 37, es decir juntos suman 106
diputados federales, con lo que serían un contrapeso contra el partido del gobierno para que no
siga aprobando leyes secundarias y la asignación del presupuesto de egresos a su antojo.
Por eso el PAN y el PRI también dialogan con Movimiento Ciudadano y ver si acepta unirse al
bloque opositor, pero se ha negado porque domina los dos estados con mayor cantidad de votos,
y eso le da la confianza de volverlos a ganar en el 2027, por lo que una alianza de este tipo es
necesaria, pero bajo esos términos se antoja como improbable, por lo que el Verde podría aliarse
solo en algunos estados, el PT no lo haría y tampoco el MC, pero quien sabe porque en política
hasta lo improbable tiene sentido de posibilidad.

Hasta mañana
[email protected]
[email protected]