Opinión pública
Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Cuando se acerca la fecha de postulación de
candidatos 2027, entre los analistas surge la pregunta ¿será capaz Morena
de evitar el crecimiento de los cacicazgos de Reynosa y Nuevo Laredo?.
Hablamos de ese partido porque es favorito para ganar las elecciones de
junio 2027 en dichas regiones.
Los Makos y Canturosas están listos para tomar como propiedad las
candidaturas a escaños federales, locales y los respectivos municipios que
incluye planillas completas.
Tienen un promedio de 12 años en el poder. Si los alimentan, dentro de
3-6 más serán un Frankenstein.
Por la salud y larga vida de Morena, más vale que los frenen.
Esta tierra tiene malas experiencias con poderes fácticos regionales.
Basta recordar a “La Quina” Hernández Galicia, en el sur; Agapito “El
Tallarín” González, en Matamoros, y Pedro Pérez Ibarra, en Nuevo Laredo.
Eliminarlos fue un dolor de cabeza para el sistema.
Los dejaron crecer tanto que, ya montados sobre sus territorios, fueron
capaces de financiar y apoyar oposiciones al entonces Partido
Revolucionario Institucional. Eran intocables y tomaban “carro completo”,
alcaldes, diputados y hasta senadores.
Para allá van los incipientes cacicazgos de la familia Ortiz-Peña en
Reynosa, y Canturosas, en Nuevo Laredos, si les permiten seguir haciendo
músculo con dinero oficial.
La Presidenta Sheinbaum y su equipo saben que están ahí, lo sabe la
jefa del partido, y entienden que están a tiempo de poner fin a la hegemonía
familiar que detentan y amenazan extender a municipios cercanos.
El problema es que, como aquellos priístas, los nuevos grupos empiezan
a sentirse indispensables y a brincarle al supremo gobierno, financiar
contrincantes y hacerles sus campañas.
Urge un golpe sobre la mesa, como lo dio Salinas en 1989 para liberar
de esa calamidad al entonces Gobernador Américo Villareal Guerra, que ya
pudo decidir o recomendar quién se haría cargo de media docena de
presidencias municipales.
Aquellos caciques exigían posiciones, los nuevos empiezan a hacerlo.
Tienen a sus “gallitos” para la sucesión, diputaciones federales y locales. Si
no es la gente que ellos dicen, podrían financiarán derrotas de Morena.
El asunto no es menor: Para 2028 piden (casi exigen) la gubernatura de
Tamaulipas para su gente (Maki Ortiz y Carmen Lilia Canturosas) ¿los
dejará el partido? ¿la Presidenta?. Presupuesto para financiar al enemigo lo
tienen: Cuatro mil millones de pesos anuales Reynosa, y Nuevo Laredo
cinco mil.
Si Morena vuelve a entregar candidaturas a personajes vinculados con
las mismas familias, el mensaje será claro: La continuidad fue autorizada
desde lo más alto de la nomenklatura.
Un elemento más, este de riesgo: Si Morena les batea a sus candidatos
personales, se corre el riesgo que esos grupos fácticos recurran al
financiamiento y apoyo de la delincuencia organizada, presta siempre a
colaborar.
La gran prueba se dará en el 2027. Si participan otros grupos,
candidatos, nuevos cuadros, es señal que el sistema ya no los quiere.
Cuando nacen, los cacicazgos siempre parecen inofensivos, pero
después crean raíces, extienden sus tentáculos a todos los ámbitos del
poder, controlan presupuestos y estructuras. Eliminarlos cuesta muchísimo,
como costó la caída de Hernández Galicia.
Morena, Claudia, Ariadna, Citlalli y Américo, le quitarían muchos
problemas a la próxima gobernadora o gobernador de Tamaulipas. Los
cotos de poder exclusivos nunca han sido buenos.
Están a tiempo de cortar esas ramas que se extienden y alimentan al
monstruo. Si lo dejan crecer los rebasará ¿no le parece a usted?.
Experiencias hay más como el caso Jaumave, que por 25 años detentó
el profesor José Gudiño Cardiel. Lo “regaron” tres gobernadores hasta que
en 2010 Eugenio Hernández Flores decidió acabarlo y postuló por el PRD,
como candidato a alcalde, al líder de religiosos Ricardo Quintanilla Leal.
Por cierto, RQ ha sido ungido como dirigente estatal del partido PAZ, de
reciente creación, que logró su registro con apoyo de miles de iglesias
cristianas que pululan por el territorio nacional.
Cambiando de canal, buena la iniciativa de la senadora Olga Sosa Ruiz
para que las tapa roscas permanezcan unidas a las botellas de desecho, y
no terminen dispersas como residuos plásticos.
Pidió en el Senado reformas a la Ley General de Economía Circular para
arrancar el programa “Tapa y Botella Juntas”, que evitaría la dispersión de
contaminantes. Será un tema de los fabricantes.
Por el Congreso de Tamaulipas, su coordinador Humberto Prieto Herrera
se mantiene en primer lugar nacional, dentro de las mediciones de
desempeño de los congresos locales en el periodo abril-agosto. Alcanzó
una aprobación del 70.1 por ciento según la empresa Congresistas.
Fueron calificadas las 32 legislaturas. Tamaulipas se ha mantenido
siempre en los primeros cinco lugares. Por tercera ocasión ocupa el tercer
lugar.
Sin duda el resultado eleva el peso político de Prieto, al colocarlo
inevitablemente en la conversación sobre el futuro de Morena en Reynosa.
Es aspirante a la alcaldía y no con la bendición del grupo Makos.