Por René Martínez Bravo
*Este tres de Septiembre, Carmen Lilia informa al Pueblo sobre el estado que guarda su administración. El gobernador Américo Villarreal será su invitado especial, su presencia en los 43 municipios aquí inicia, ¡Inédito!
Tiempo de reflexión, hay alcaldes que gobiernan para el siguiente informe. Otros, para la siguiente elección. Y existen algunos que, con aciertos y errores, terminan gobernando pensando en algo más difícil: dejar una ciudad distinta a la que recibieron.
En Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Hinojosa está entrando precisamente en esa zona donde la administración deja de ser noticia cotidiana y comienza a convertirse en balance.
Y el balance, guste o no, tiene números.
Más de 5 mil 691 millones de pesos en obra pública y más de mil 200 acciones, alrededor de 33 mil luminarias con “Nuevo Laredo se Prende”, la recuperación de El Laguito, infraestructura hidráulica, espacios públicos, inversión educativa y obras vinculadas al comercio internacional.
Pero reducir todo eso a una lista de obras sería quedarse en la superficie.
Lo verdaderamente importante es la visión de ciudad que hay detrás.
Carmen Lilia entendió algo que durante años pareció olvidarse: #NuevoLaredo no es simplemente un municipio de #Tamaulipas. Es una de las principales puertas comerciales de México hacia Estados Unidos.
Por eso, obras como el segundo cuerpo del Libramiento Mex II adquieren una dimensión que va mucho más allá del concreto y el asfalto. La ciudad necesita infraestructura para sostener el enorme movimiento económico que representa su frontera.
Ahí está uno de los grandes activos políticos de esta administración: haber convertido la condición fronteriza en argumento de desarrollo y no solamente en discurso político.
También hay una apuesta menos visible, pero quizá más trascendente: la educación.
Los más de 400 millones de pesos reportados en infraestructura educativa, los programas de becas y espacios como la Preparatoria Municipal, la Infoteca y el Planetario y Museo de Ciencia y Tecnología hablan de una administración que entendió que una ciudad no se transforma únicamente pavimentando calles.
Se transforma preparando a sus jóvenes.
Y eso, políticamente, puede ser mucho más importante que inaugurar una obra.
Otro punto que merece atención son las finanzas.
Porque cualquiera puede gastar cuando tiene recursos. La verdadera prueba está en gastar, hacer obra y no terminar hipotecando el municipio.
Nuevo Laredo mantiene la calificación Triple A de Fitch Ratings y existe el compromiso de liquidar la deuda heredada. Si se logra, será uno de los argumentos más sólidos para defender el modelo administrativo de Carmen Lilia.
Ahora bien, tampoco hay que caer en la tentación de convertir todo en propaganda.
Una ciudad no se gobierna solamente con estadísticas y fotografías de inauguraciones.
La gente tiene otra manera de medir a sus gobernantes: la calle, el alumbrado, el agua, la seguridad, el transporte, la escuela de sus hijos, el empleo y la posibilidad de vivir mejor.
Ahí está la verdadera prueba.
Y también ahí comienza la lectura política.
Porque Carmen Lilia no solamente está construyendo infraestructura; está construyendo un capital político que inevitablemente será observado rumbo a 2027 y, todavía más, rumbo a 2028.
Nuevo Laredo es uno de los principales bastiones de Morena en Tamaulipas. Y en política, los resultados municipales no se quedan en las fronteras del municipio cuando existe una sucesión estatal en el horizonte.
Por eso habrá quienes observen sus resultados con lupa, quienes intenten minimizarlos y quienes busquen apropiarse políticamente de ellos.
Así funciona la política.
Pero hay algo que ninguna operación partidista puede modificar fácilmente: las obras permanecen.
El reto, sin embargo, será enorme.
Porque el legado no se hereda por decreto.
Quien llegue después tendrá que demostrar que puede mantener el ritmo, conservar las finanzas, sostener la inversión y, sobre todo, no echar por la borda lo que ya se construyó.
Y Carmen Lilia tendrá que hacer su propia parte: terminar fuerte, sin triunfalismos, sin confiarse y entendiendo que el último tramo de un gobierno suele ser el más delicado.
La historia política de Nuevo Laredo todavía no está escrita.
Pero sí puede decirse que, después de varios años, la ciudad tiene una narrativa diferente: más obra, mayor infraestructura, una apuesta por la educación, recuperación de espacios y una visión más clara de su papel dentro del comercio internacional.
Eso es lo que estará en juego en los próximos años.
Porque en 2027 se disputarán posiciones políticas.
Y en 2028 se disputará mucho más que una elección: se pondrá a prueba la capacidad de Morena para mantener el poder en Tamaulipas y la capacidad de sus gobiernos para demostrar que los resultados pueden convertirse en proyecto de largo plazo.
Carmen Lilia ya tiene algo que defender.
No solamente un partido.
No solamente un apellido.
Tiene una administración y una ciudad que, para bien o para mal, llevará su sello.
Y al final, cuando se apaguen los reflectores, terminen los discursos y desaparezcan las campañas, quedará lo verdaderamente importante:
lo que se hizo, lo que se transformó y lo que se dejó para las siguientes generaciones.
Porque los políticos pasan.
Los gobiernos terminan.
Pero las ciudades quedan.
Y ése será, finalmente, el verdadero juicio sobre Carmen Lilia Canturosas.
Hasta la próxima
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Gerardo Algarín Carlos Canturosas Gobierno de Nuevo Laredo Gobierno del Estado de Tamaulipas