Redacción
Ciudad Victoria, 28 de agosto.- A finales de septiembre será presentada en Victoria “Siempre quedan cosas por decirnos”, nueva novela de Enrique Jonguitud Blanco, una obra que se aproxima al mundo adolescente desde la mirada de Luna, una joven marcada por su curiosidad y su manera particular de observar el mundo.
La protagonista encuentra en la observación del universo una forma de ampliar sus horizontes, pero también de acercarse a preguntas que tienen que ver con su propia vida. La astronomía adquiere así un papel importante dentro de una historia que apuesta por la introspección.
Jonguitud Blanco evita presentar a Luna como un personaje predecible. La joven puede cuestionar aquello que considera injusto y defender sus propias decisiones, pero también deja ver una sensibilidad que no siempre logra expresar ante quienes la rodean.
La novela se mueve además alrededor de la incomunicación entre padres e hijos. Sin adelantar acontecimientos de la trama, el autor plantea esas distancias que pueden aparecer incluso dentro de una misma familia y que terminan influyendo en la manera en que los adolescentes construyen su propia identidad.
La música y las referencias culturales también ayudan a delinear el universo de Luna. Son elementos que acompañan su personalidad y muestran cómo, durante esa etapa, los gustos personales pueden convertirse en una forma de encontrar pertenencia y definir una voz propia.
“Siempre quedan cosas por decirnos” se incorpora a una trayectoria literaria en la que Jonguitud Blanco ha trabajado distintos géneros, entre ellos la poesía, la narrativa y la literatura infantil, además de participar en talleres, encuentros y actividades de promoción de la lectura.
Entre sus obras se encuentran “Los días donde no estamos”, “El Maravilloso Señor Moon” y “Tres cartas del rey”. En 2025 fue seleccionado por el PECDA Tamaulipas para desarrollar un proyecto poético relacionado con la memoria de Ciudad Victoria.
La presentación de la novela está prevista para finales de septiembre en Victoria. Con “Siempre quedan cosas por decirnos”, Enrique Jonguitud Blanco propone acercarse a la adolescencia desde una perspectiva literaria en la que comprender el mundo exterior también puede convertirse en una manera de descubrir lo que ocurre en el interior.