En Voz Alta

Gastón Monge

 Rechazan que Museo lleve el nombre de madre de la presidenta
 Una obra de 300 millones equivalente a 800 casas de interés social
 Podría construirse un gran centro acuático
 Serviría para el tratamiento para niños con cáncer durante 5 años

Luego de un gasto muy grande y posiblemente excesivo utilizado en la construcción de una obra
que contrasta con el estilo de vida de la mayoría de los habitantes de esta ciudad, surge una
inevitable controversia social o desacuerdo entre autoridades y grupos sociales opuestos al
nombre que se le quiere aplicar al muy caro edificio que albergará al Museo de Ciencia y
Tecnología (planetario), que pronto será abierto al público.
Si bien la polémica social surge desde el momento mismo en que se dispuso la construcción de
esta obra, la controversia arrecia cuando a este inmueble se le quiere imponer el nombre de la
madre de la presidenta de México, Annie Pardo Cemo, a quien apenas se le conoce en el ámbito
social del país, y mucho menos los aportes que presuntamente ha realizado en beneficio de la
ciencia de esta Nación.
Pardo Cemo es una completa desconocida para las comunidades de esta parte del país, y su lejanía
es aún mayor por su identificación con un proyecto que ha polarizado políticamente y socialmente
a los mexicanos, de acuerdo a la visión de grupos y partidos políticos locales opuestos al partido en
el poder (Morena), los que sugieren que lleve el nombre de personajes ilustres de Tamaulipas o
de Nuevo Laredo, cuyos aportes sean plenamente reconocidos.
Aunque tal y como dicen en Morena, el nombre del museo debería proponerse median te una
consulta popular, para saber si los habitantes de esta ciudad están de acuerdo con ese nombre, o
sugieren otro.
En cuanto al Planetario, es una obra valorada en más de 300 millones de pesos, al menos ese es el
monto que ha sido dado a conocer a la opinión pública, el equivalente a la construcción de unas
800 viviendas de interés social mediante el esquema gubernamental para trabajadores, o bien
unas 400 casas bajo el esquema del Instituto Municipal de Vivienda y Suelo Urbano (Imvisu).
En una ciudad con múltiples carencias y deficiencias en materia de urbanidad, suelo urbano,
vivienda, salud, vialidad, medio ambiente, recreación social y educación, con ese dinero, de
acuerdo a cálculos realizados, se podrían construir cerca de 300 techumbres a igual cantidad de
escuelas a un costo de un millón de pesos en igual cantidad de planteles educativos.
Ese dinero serviría también para construir otro complejo deportivo en áreas en donde la
desintegración social y familiar impulsan la deserción escolar y la delincuencia juvenil, además de
la construcción y rehabilitación de más áreas verdes, 20 parques y plazas públicas con espacios
sociales, recreativos y culturales, similares a los Parques Lazos del Bienestar a un costo

aproximado de 15 millones de pesos cada uno, así como la construcción de un gran centro
recreativo como el que se pretendía construir hace algunas administraciones municipales y que
tanta falta hace por el extremo calor de esta región, a un costo aproximado de 200 millones de
pesos.
Los 300 millones de pesos invertidos en este Museo de Ciencia y Tecnología multiplican las
inversiones realizadas en materia de rescate ecológico y ambiental; es más, superan el monto
invertido en el rescate del parque El Laguito, cuya inversión fue de 88 millones de pesos, ello sin
contar la inversión realizada en el año 2013, cuando una tormenta acabó con una inversión
superior a los 30 millones de pesos.
Con todo ese dinero invertido y el que será invertido para equipar este complejo tecnológico,
Nuevo Laredo aportaría un mayor bienestar social a sus habitantes al mejorar las condiciones de
vida y elevar el bienestar social de muchas familias, ya que de ser repartido entre cada habitante,
le correspondería a cada uno cerca de 600 pesos.
Pero como no es posible llevar a cabo esta aplicación tan utópica, ese dinero, de invertirse en obra
pública y servicios estratégicos, ayudaría mucho a mejorar la calidad de vida de miles de familias
de esta ciudad con mejores obras de drenaje y agua potable, de calles con pavimento y una mejor
iluminación en áreas de alto riesgo delictivo.
Pero lo más importante de esta abultada inversión en este museo, es que 300 millones de pesos
servirían de mucho para el tratamiento integral de niños con cáncer, niños que en esta ciudad
están expuestos al sufrimiento por no existir un hospital de tercer nivel que cuente con la
tecnología, las instalaciones y los especialistas adecuados para evitar su innecesario sufrimiento.
Ese dinero o parte de él, serviría durante varios años para la contratación de médicos especialistas,
compra de medicinas, aplicación de quimioterapias, cirugías y un mejor ambiente para su
recuperación, toda vez que se estima que el costo médico por cada niño puede ser de hasta millón
y medio de pesos al año de manera privada, lo que garantizaría una cobertura de atención médica
durante 5 años, tiempo estimado para la cura con el tratamiento y la atención adecuados.
Pero como el Museo Tecnológica ya se construyó esa posibilidad es más que remota, imposible,
por lo que habrá que esperar a que los tres niveles de gobierno se humanicen y volteen la mirada
hacia esos niños.
Pero este museo también tendrá algunos aportes, y su utilidad práctica será en beneficio de la
comunidad estudiantil, ya que un sitio como éste despertará el interés por la investigación en la
ciencia y la tecnología entre los estudiantes, además de funcionar como un espacio de interacción
educativa constante en donde el aprendizaje sería de forma práctica y lúdica.
Entre lo positivo es que este espacio servirá también como un referente cultural de esta ciudad, un
punto de interacción y de referencia social, y un posible atractivo turístico por estar en un área de
amplia actividad gubernamental y comercial.
Por lo tanto, si Nuevo Laredo cuenta ya con un Museo de Ciencia y Tecnología, pues hay que
aprovecharlo al máximo y hacer que esa inversión valga la pena para el beneficio del conocimiento
por la ciencia y la tecnología que tanta falta hacen en esta ciudad, aunque el desarrollo integral de
esta ciudad y una atención más humanizada de los niños con cáncer tengan que esperar. ¿Será
posible amigo lector?

Hasta mañana
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