Dr. Adán W. Echeverría-García
«las mentiras y las invenciones ocupan el lugar de la realidad;
se prohíbe la búsqueda y difusión de la verdad»
Tzvetan Todorov
Las generaciones de escritores recientes que publicaron en Ediciones Era o en las revistas Letras Libres o Nexos, tienen la idea de que ese solo hecho los convierte en la reencarnación intelectual de José Emilio Pacheco, y sienten que son el relevo de Gabriel Zaid, solo porque comparten catálogo o páginas en estos productos culturales.
Ediciones Era fue fundada en 1960 por un equipo comandado por Vicente Rojo, Pilar Alonso y Carlos Fernández Leal (los tres con doble nacionalidad: española y mexicana, izquierdistas). Con los años su catálogo se fue volviendo de mayor intrascendencia, pasando de publicar a Pacheco, Fuentes, Fernando del Paso o Rosario Castellanos, a publicar a Malva Flores, León Plascencia Ñol, Karen Villeda, Miguel Tapia, Daniela Tarazona, Martín Solares o Paula Abramo; es obvio que para su director Marcelo Uribe, y para la editorial, dejó de ser importante la obra, y se decantaron por publicar contactos y recomendados; este 2026 anunciaron la caída del 75% de sus ventas. No deberían responsabilizar al pueblo lector, sino a las obras intrascendentes que publicaron. La falta de oficio lector, opacada por la apuesta en recomendados de los círculos del Sedeculta, Fonca, Tierra Adentro; los mismos de siempre, como usted ha leído arriba.
Nexos fue fundada en 1978 por Enrique Florescano (izquierdista en sus escritos, pero funcionario de los gobiernos de López Portillo, de la Madrid; Salinas lo nombra Director de publicaciones de Conaculta, imagine usted); creó la revista con personajes como Héctor Aguilar Camín (quien primero se dijo de izquierda, y el golpeteo de los billetes en sus cuentas le hizo alinearse a los gobiernos priistas que tanto lo consintieron, desde López Portillo hasta Enrique Peña Nieto; Héctor viene de una familia de explotadores del pueblo maya que trabajaron como esclavos para su empresa chiclera y maderera que surtía las altas demandas de los gringos); Adolfo Castañón y Julio Frenk (de ascendencia judíoalemana, secretario de salud de Vicente Fox; fue decano de la Universidad de Harvard, ¿se da cuenta?) en redacción.
Letras Libres fue fundada en 1999 por Enrique Krauze (de ascendencia judeopolaca, quien desde 2015 tiene la nacionalidad española otorgada por Mariano Rajoy); Krauze la ha nombrado heredera de Octavio Paz, pero Paz ya no puede desdecirlo; en 2001 aparece la edición española. Sus proyectos de revista y Editorial Clío recibieron millonarios contratos de los gobiernos de Fox, Calderón y Peña Nieto.
El trágico error de estos proyectos es comparar la pluma de sus colaboradores recientes (desde 1990) con aquellos grandes escritores y pensadores de México, cuando lo que tienen no es pluma, sino solo contactos. Era terminó pagando lo mismo a escritores con menor capacidad que a José Emilio, por obras no vendibles. Por eso Era fue apagándose. En Letras Libres solo escriben quienes se alinean al imperio gringo, a las monarquías europeas, sin importar sus malas plumas. Ahí tienen a la «experta en cine», una chamaca incapaz que solo repite gringadas, y con ello ya se sienten intelectuales.
El descobijo presupuestal que sufren desde 2018, por los gobiernos de la 4T que no les creen sus discursos hipócritas, solo desnuda sus carencias, su pobreza intelectual y los ha lanzado a la mendicidad. «Rescátame, Sheinbaum», es su lamentable grito; llanto que retumba por redes sociales, y es multiplicado por la bola de pepenadores de becas y apoyos gubernamentales que camuflan su incapacidad y pobre intelecto en filosofía y aristas del pensamiento humano, por tener solamente contactos.