El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

La justicia laboral sigue con el mismo rostro de corrupción, inoperatividad e indolencia que se vive desde hace varios sexenios, pero que se profundizó en el periodo del panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca, cuando se utilizaron los laudos como moneda de cambio.

Durante el sexenio azul se dieron cientos de despidos de empleados estatales. Muchos de ellos fueron los promotores del voto en Ciudad Victoria, una capital de economía eminentemente burocratizada. Son miles de familias las que dependen del salario que obtienen en el Gobierno del Estado, el Municipio, la Universidad Autónoma de Tamaulipas y en las delegaciones federales, además del comercio y las maquiladoras.

Ahora a las demandas laborales se les dan largas, pasan los años y no llega la liquidación. Los expedientes se acumulan y existe una terrible corrupción en las Juntas de Conciliación y Arbitraje por parte de los funcionarios, quienes actúan en contubernio con patrones y abogados para frenar la justicia.

Esta semana, Elda Marisol Uriegas Uriegas alzó la voz para solicitar la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y del gobernador Américo Villarreal Anaya para que se aplique la ley. No pide un favor, tampoco que se tuerza la norma; solamente que den trámite a los laudos y resoluciones favorables que se emitieron desde hace años y que siguen esperando hacerse efectivas contra el Grupo Funerario del Norte.

Es un caso que se prolonga por años por medio de artimañas legaloides y con la complicidad de funcionarios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. El estrés de esta situación provocó afectaciones en su salud, por lo que incluso los médicos del IMSS tuvieron que canalizarla para que recibiera atención psiquiátrica.

“Mi exigencia no busca provocar ruido. No pido privilegios ni favores: pido que se cumpla la ley, que se respete mi dignidad y que se haga justicia”, señaló la afectada.

El secretario del Trabajo, Luis Gerardo Illoldi Reyes, fiel a su costumbre y ante la incapacidad de responder adecuadamente a una demanda honesta con años de estar congelada por extrañas razones —o por la corrupción que galopa en las oficinas a su cargo—, buscó descalificar la exigencia de justicia de la señora Elda Marisol.

Illoldi señala que solo es una denuncia que busca hacer ruido mediático; sostiene que no hay corrupción y hasta culpa a la demandante de retrasar la actuación de los tribunales laborales por algunos recursos que ella misma interpuso. La realidad es que Illoldi siempre parece asumir la actitud del tlacuache: se hace el muertito mientras apesta para defenderse de los ataques y finge dignidad, tal como sucede con otras denuncias interpuestas en su contra.

Ahora, la señora Elda Marisol solicitó el apoyo federal y estatal para denunciar la corrupción que impera en la dependencia que atrasa su expediente, hasta resoluciones y laudos favorables que, de manera extraña, no se ejecutan.

“Soy víctima de una justicia laboral que no es pronta ni expedita; ya por la situación mi vida peligra, sufro bullying y discriminación laboral por parte de la empresa”, sostiene.

Relata que detrás de cada laudo una persona soporta las consecuencias económicas, laborales y familiares cuando este se congela por parte de las autoridades. En su caso, el expediente contra la Funeraria del Norte tiene un laudo firme y se espera su ejecución.

Reiteró que espera la intervención del gobernador Américo y de la presidenta Claudia para vean su caso; insiste en que no pide que modifiquen la resolución, solo que apliquen la justicia, se cumplan los laudos y se le pague lo que le corresponde.

Sostiene, por desgracia, que son cientos de personas las que viven la misma situación por despidos en empresas, además de la misma administración estatal, donde hay dependencias que no cumplen con los laudos. Corren versiones de algunas voces que acusan que se aplica la misma técnica del cabecismo, exigen un alto porcentaje de la liquidación para destrabar el dinero.

Es una versión que suena muy exagerada en los tiempos del humanismo, pero al ver la actitud fría y deshumanizada de Illoldi, no queda más que pensar en las tristes realidades que se viven en esa dependencia.

Muchos tamaulipecos sufren de estrés y preocupaciones por los despidos injustificados y la ausencia de justicia; hoy solo piden legalidad y pasar una buena noche donde puedan dormir sin preocupaciones.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

Contacto:
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Nota:
Este es el enlace de la denuncia de la señora Marisol:
https://www.facebook.com/reel/1504299524837766